Dip. Sandra Amaya Rosales

Durango, DGo.- Que el hostigamiento y el acoso sexual por parte de servidores públicos sea sancionadas administrativamente, cuando el funcionario exprese conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva, solicitó la diputada Sandra Amaya Rosales, tras solicitar reformas a la Ley General de Responsabilidades Administrativas

Agregó que, aún sin existir la subordinación, pero si existe un ejercicio abusivo del poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos.

Dijo que el acoso sexual es una de las formas de violencia de género más lamentables que existen, porque implica un acto de poder, de sometimiento físico y psicológico que deja a las mujeres en estado de indefensión; lo que nos expone a un sinfín de afectaciones de toda índole, que tiene consecuencias no sólo en nuestro entorno laboral, sino además en el plano familiar y personal.

Desde luego que, en el ámbito de la administración pública, es en forma especial donde se presentan el hostigamiento y el acoso sexual, ya que en este medio existe una constante relación de subordinación y se ejercen aspectos de poder entre la estructura administrativa de las instituciones.

Según datos del INEGI, el 26.6 por ciento de las mujeres que trabajan o trabajaron alguna vez, ha experimentado algún acto violento, principalmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo.

10 entidades están por encima de la media nacional, en acoso sexual y varias agresiones en su contra y son Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Aguascalientes, Querétaro, Chihuahua, Yucatán, Coahuila de Zaragoza, Baja California y Durango.

Es de todos sabido, que en ámbito de la administración pública hay una gran brecha entre las oportunidades que se presentan a hombres y mujeres.

Según datos del INMUJERES, sólo 36 mil 883 de ellas ocupan cargos directivos en la administración pública, es decir, un 36.6 por ciento, contra un 63.4 por ciento de varones, o un total de 63 mil 967 hombres que ocupan los mejores puestos de mando.

A esa inequidad, hay que agregar la violencia que se presenta en contra de las mujeres que pertenecen a la burocracia, como la discriminación, los bajos salarios, la falta de capacitación y el caso que hoy nos ocupa, el hostigamiento y el acoso sexual.

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