En su nuevo libro, Eduardo Matos Moctezuma se dio a la tarea de seguir las reflexiones de Octavio Paz sobre el mundo prehispánico. Foto: Paola Hidalgo

CIUDAD DE MÉXICO.- Tanto al poeta como al arqueólogo les es dado llegar al mundo de los muertos, “el pasado enterrado, en donde encuentran los rostros que fueron y que los ven, con ojos pétreos, a través del tiempo”, afirma Eduardo Matos Moctezuma (1940).

El arqueólogo mexicano comenta, en entrevista con Excélsior, que esta disciplina, a la que concibe como una especie de máquina del tiempo, le permite penetrar en los arcanos de ese pasado.

El poeta lo logra también al traspasar la tenue cortina que separa lo vivo de lo muerto para asomarse a la ventana del tiempo y, con conocimiento e inteligencia, traer el pasado para dárnoslo convertido en poesía”, agrega.

Y es la poesía de Octavio Paz (1914-1998), único Nobel de Literatura mexicano, la que lo ha guiado en su incursión en la cosmogonía y el inframundo mesoamericanos, añade, “como Dante, acompañado de Virgilio, descendió a los infiernos, también el arqueólogo puede acompañar al poeta en su viaje al pasado”, dice en alusión a la “Divina comedia” del italiano Dante Alighieri (ca. 1265-1321).

El arqueólogo analiza en el libro Octavio Paz y la arqueología (El Colegio Nacional), que se presentará este viernes en la Feria del Libro del Palacio de Minería, las aportaciones del ensayista y diplomático a esta especialidad, que también era su pasión.

Detalla que la idea de este título, perteneciente a la colección Opúsculos, nació cuando, en una conferencia, el escritor Alberto Ruy Sánchez evocó que Paz le confesó en una ocasión que siempre le había gustado ser arqueólogo.

Desde mi adolescencia me fascinó la civilización del antiguo México. Fascinación en todos los sentidos de la palabra: atracción, repulsión, hechizo. Varias veces, no sin temor, me he atrevido a escribir sobre ese mundo y sus obras; o más exactamente: sobre ese mundo de obras, casi siempre enigmáticas y con frecuencia admirables”, dijo el autor de Piedra de Sol (1957), según una cita integrada al volumen.

Por esta razón, Matos, conocedor de la obra paciana, se dio a la tarea se seguir sus reflexiones sobre el mundo prehispánico, en especial sobre conceptos como la muerte, la otredad, el indigenismo y el arte. “Lo que me había sorprendido de él es que en muchas de sus apreciaciones sobre el mundo prehispánico tenía una percepción muy clara, propositiva, de elementos o aspectos que en el momento que los publicaba no habían sido tratados a profundidad incluso por los especialistas”, destaca Matos.

El libro reúne textos que el investigador y catedrático escribió al respecto: Reflexiones acerca de El laberinto de la soledad; El tiempo recuperado, que escribió para el catálogo de la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte, montada en 2014; Lenguaje en libertad. El Colegio Nacional celebra a Octavio Paz, que va como presentación de este título, y Octavio Paz y la puerta del tiempo, con el que participó en la conmemoración de los 20 años del fallecimiento del poeta.

Sabemos que Octavio era un hombre brillante, que tenía un gran conocimiento histórico, y lo vemos plasmado en sus obras. Su poesía nos muestra la presencia de ese México prehispánico”, indica.

El egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia asegura que al autor de Mariposa de obsidiana le gustaba nutrirse del pasado. “Pero para él era un pasado presente. Veía en el pasado prehispánico al México actual, a través de una serie de raíces que se profundizaban en el tiempo y que él les daba su interpretación”.

LOS CONCEPTOS
Octavio Paz fue uno de los primeros que enseñó a los mexicanos a ver de otra forma el arte mesoamericano y las pirámides, narra Matos Moctezuma. Por ejemplo, en 1969 definía a la pirámide como “el eje del universo, el sitio en que se cruzan los cuatro puntos cardinales, el centro del cuadrilátero: el fin y el principio del movimiento”.

Para el autor de ¿Águila o sol? estos conjuntos eran “tiempo petrificado, los cuatro lados de la pirámide representan los cuatro soles o edades del mundo y sus escaleras son días, meses, años, siglos. Arriba, en la plataforma: el lugar del nacimiento del quinto sol, la era nahua y azteca. Un edificio hecho de tiempo: lo que fue, lo que será, lo que está siendo”.

Eduardo Matos, maestro en Ciencias Antropológicas por la UNAM, da un ejemplo de lo que el poeta decía sobre el arte prehispánico. “He hablado de belleza. Es un error. La palabra que le conviene al arte mesoamericano es expresión. Es un arte que dice, pero lo que dice lo dice con tal concentrada energía que ese decir es siempre expresivo”.

Incluso, explica el arqueólogo, Paz termina su Crítica de la pirámide hablando sobre el centralismo del Museo Nacional de Antropología, observaciones que, admite, siguen vigentes. “Desde el punto de vista de la ciencia y la historia, la imagen que nos ofrece el Museo de nuestro pasado precolombino es falsa”, decía el bardo.

Matos está de acuerdo con esto. “Como también lo estoy desde el momento que advierte que exaltar y glorificar a México-Tenochtitlan en detrimento de otras culturas mesoamericanas, convierte al Museo en un templo”.

La civilización prehispánica motivó no sólo las reflexiones del autor de Blanco, sino su poesía misma. El ejemplo claro es Piedra de Sol, considerado su obra maestra, que se guía por el movimiento, el agua y el viento, elementos clave para esta cultura. “…un sauce de cristal, un chopo de agua,/ un alto surtidor que el viento arquea,/ un árbol bien plantado mas danzante,/ un caminar de río que se curva,/ avanza, retrocede, da un rodeo/ y llega siempre…”.

Matos adelanta que prepara un libro que se llamará Arte y arqueología, en el que las ideas de Paz son fundamentales, que estará listo a principios de 2020. “Es antológico, es decir, incluiré todo mi pensamiento sobre el arte prehispánico y viene acompañado de textos de Paul Westheim, Manuel Gamio, Beatriz de la Fuente y Justino Fernández, entre otros especialistas”.

¿DÓNDE Y CUÁNDO?
El libro Octavio Paz y la arqueología, de Eduardo Matos Moctezuma y publicado por El Colegio Nacional, se presentará el próximo viernes, a las 19:00 horas, en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (Tacuba 5, Centro Histórico, CDMX).

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