CIUDAD DE MÉXICO.- La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ajustó 3 décimas a la baja la proyección de crecimiento de México para el presente año a 2.2% y también la recortó en la misma proporción para 2019 a 2.5%, respecto de sus previsiones de mayo.

En sus Perspectivas Económicas de septiembre, el llamado club de países ricos, destaca que “las reformas estructurales ya tienen efectos visibles en México, pero persisten los desafíos, incluidos los altos niveles de violencia y corrupción, la pobreza, la desigualdad, la informalidad y el lento crecimiento de la productividad”.

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Advierte que, para cosechar los beneficios de las reformas estructurales, será necesario mantener el impulso para una implementación exitosa a nivel nacional, complementada por una nueva ola de reformas para fortalecer el Estado de derecho y mejorar la calidad institucional.

Prevé que el crecimiento económico se recuperará, apuntalado por el consumo privado y las exportaciones.

“La incertidumbre continuará restringiendo la inversión privada, aunque se espera que las actividades de reconstrucción relacionadas con el terremoto tengan lugar en 2018. Sin embargo, la inversión privada podría acelerarse si las negociaciones del TLCAN finalizan favorablemente”, subraya.

La OCDE agrega que la inversión pública en México continuará siendo moderada; que el desempleo se mantendrá en niveles bajos históricos, y que la inflación continuará disminuyendo desde su alto nivel hasta acercarse al objetivo del banco central, de 3% más menos un punto.

Economía Mundial
Estima que la economía mundial crecerá a una tasa de 3.7%en 2018 y 2019, lo que significa un recorte de una décima en su proyección para el presente año y una baja de dos décimas para la de 2019.

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Expone que “la expansión económica mundial parece haber llegado a su punto máximo, con perspectivas de crecimiento divergentes en todo el mundo e intensificación de riesgos”.

“El aumento en las tensiones comerciales, las restrictivas condiciones financieras en los mercados emergentes y los riesgos políticos podrían socavar un crecimiento sólido y sostenible a mediano plazo en todo el mundo”, advierte.

“Las tensiones comerciales se están empezando sentir, ya tienen efectos negativos sobre la confianza y los planes de inversión”, enfatiza Laurence Boone, economista en jefe de la OCDE.

“El crecimiento comercial se ha estancado, las restricciones están teniendo evidentes efectos sectoriales y el nivel de incertidumbre sobre las posturas comerciales es alto. Es apremiante que los países pongan fin a la tendencia a un mayor proteccionismo y consoliden el sistema de comercio internacional”.

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