Antonio Banderas, este viernes en Madrid. En vídeo, declaraciones del actor. SAMUEL SÁNCHEZ | EUROPA PRESS

Antonio Banderas se baja de una furgoneta con cristales tintados, rodeado de una corte de representantes, agentes de prensa, ayudantes… y su discreto hermano Javier como fiel escudero. No hay duda: llega una estrella. “Tengo una agenda frenética”, anuncia. Este viernes ha aprovechado una pausa en el doblaje de Dolor y Gloria, la última película de Pedro Almodóvar, para poner en marcha un nuevo proyecto relacionado con otra de sus grandes pasiones: la moda. El actor español ha sido elegido por El Corte Inglés para ser la imagen de todas sus líneas de ropa masculina que se venden en sus 92 grandes almacenes de España y Portugal.

El día anterior se había probado la indumentaria con la que este viernes se ha hecho las fotos de la campaña y con la que este sábado rodará los exteriores del vídeo promocional. La vida de Banderas discurre tan rápida que mientras atiende a EL PAÍS, en la sala de al lado dos costureras le cosen los bajos de los pantalones y le estrechan las chaquetas.

“He adelgazado siete kilos. Pedro [Almodóvar] me quería muy fino para la película”, desvela mientras que se queja de un dolor de espalda que tiene que ver con el ejercicio físico que hace para compensar el estrés. Recomendación de los médicos tras lo que él define como “mi ataque al corazón”. Banderas de cerca, sin la troupe que le rodea, sigue siendo cálido y cercano.

El actor está muy metido en el mundo de la moda. No solo es imagen de firmas, también ha estudiado diseño y ha creado su propia colección.”Siempre me ha interesado la moda, primero porque soy actor y además porque con la moda se mandan mensajes. Incluso aquellos que no la piensan, los que están en las vanguardias, están creando moda. Los hippies en los años sesenta se pusieron pantalones de campana y flores en la cabeza y las grandes compañías lo asumieron rápidamente y la moda hippy se empezó a comprar en los grandes almacenes dos o tres años después. La moda describe la sociedad en la que estamos viviendo. Mandamos mensajes continuamente con las cosas que vestimos, los olores que usamos, el pelo que llevamos”. Él se quitó ayer la barba y se cortó el pelo, también se tiñó las canas que le exigía el personaje de la película de Almodóvar.

– Viéndoles juntos a usted y a Pedro Almodóvar en una foto del rodaje de la película es fácil encontrar una cierta similitud.

– “Sí, eso dicen. Hay cosas de Pedro en mi personaje, pero él no me pidió imitarle. Ahora, de ahí a que mi personaje sea él, no”.

Se le nota prudente cuando habla de algo concerniente a Dolor y Gloria, incluso toca madera cuando se le comentan las palabras elogiosas que Almodóvar le ha dedicado, en las que califica su trabajo como “el mejor” desde Átame. “Yo no quiero decir nada hasta que vea la película”, reflexiona cauto, pero esboza una sonrisa que le delata. Está contento y a la vez nervioso con lo que le espera. Eso sí, revela que ha sido “un soldado raso obediente”, a las órdenes de un director famoso por su carácter. “Pedro con los actores mide mucho las cosas por eso me han extrañado los halagos”. Los leyó estando en Los Ángeles donde ha pasado unos días. Fue allí como candidato a un premio Emmy por Genius Picasso y aprovechó para ver a su hija Stella que cumplía 22 años.

Antes de esta entrevista su agente pide que no se le hagan preguntas personales, pero él habla de su vida con naturalidad. Lo hace cuando cuenta cómo a él y a su familia les interesa la moda sostenible, tanto en lo que se refiere a los tejidos, como a la producción. “Lo noto en mis hijos [incluye a los de Melanie Griffith: Dakota Johnson y Alexander Bauer que criaron juntos durante los casi 20 años que estuvieron casados] cuando compran algo miran la etiqueta para comprobar cómo se ha confeccionado la prenda”.

En este reciente viaje a Los Ángeles también comprobó con satisfacción que hay más conciencia medioambiental. “Yo me fui de allí hace solo cuatro años y veo que las cosas están cambiando. Por ejemplo, cada vez hay más coches eléctricos”.

Esa conciencia de un mundo sostenible también quiere que guíe su aventura como diseñador. “Cuando me dio el ataque al corazón tuve que dejar St. Martin. No hacíamos el programa normal. Nos daban [y ahí se refiere a Nicole Kimpel, su actual pareja] unos módulos aparte, que por cierto, costaban una pasta”. Ahora se ha unido a Javier Goyeneche, presidente de Ecoalf, una firma que apuesta por una moda basada en dos premisas: sostenibilidad e innovación para hacer colecciones respetuosas con el medioambiente cien por cien. Todo ello volcado, además, en su compromiso con El Corte Inglés.

– ¿Cómo afronta esta otra aventura de ser la imagen de algo tan importante en España como El Corte Inglés?

-“Si Andy Warhol hubiera sido español, El Corte Inglés habría formado parte de su cultura popular. Yo recuerdo que cuando era niño no había almacén en Málaga y nos íbamos a Granada a comprar”.

La frenética agenda de Banderas interrumpe la charla.”¿A dónde vamos ahora?” pregunta.

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