México tendría una reserva de gas natural de apenas tres días si Estados Unidos interrumpiera el suministro, advirtió el director del Centro Nacional de Control del Gas Natural, Cuitláhuac García. El país importa alrededor de 75% del combustible que consume y enfrenta una limitada capacidad de almacenamiento. La declaración expone una vulnerabilidad energética; no anuncia un corte confirmado.
La dependencia tiene consecuencias potenciales para la generación eléctrica, la industria y los servicios que utilizan gas. La continuidad del suministro está vinculada tanto a la infraestructura de transporte como a las condiciones del mercado estadounidense. Una interrupción prolongada podría obligar a reducir operaciones y buscar alternativas con mayores costos o restricciones técnicas.
Los compromisos de inversión en electricidad y ductos deberán evaluarse también por su capacidad para reducir esa exposición. Ampliar redes de transporte y contar con reservas suficientes cumplen funciones distintas. La seguridad energética exige precisar qué proyectos aportarán almacenamiento, en qué plazo estarán disponibles y cómo se protegerá la continuidad de las actividades productivas.










