DURANGO, DGO.- Más de 34 mil personas originarias de Durango cambiaron de residencia debido a la inseguridad, la violencia o los efectos de fenómenos naturales, de acuerdo con información derivada de mediciones del INEGI.
La cifra obliga a ampliar la lectura oficial sobre la seguridad estatal. La ausencia de grandes concentraciones de homicidios no significa que todas las comunidades vivan en condiciones de tranquilidad. En distintas zonas rurales, la amenaza, el temor y la pérdida de medios de subsistencia pueden provocar desplazamientos sin que exista una denuncia formal.
Quienes abandonan sus localidades enfrentan además la pérdida de vivienda, tierras, empleo y redes comunitarias. El problema no concluye cuando las familias llegan a otro municipio o estado: continúa en forma de precariedad, desarraigo y dificultades para acceder a educación, salud y trabajo.
Durango necesita identificar cuántos desplazamientos están relacionados directamente con la violencia y cuántos con sequías, incendios u otros fenómenos. Sin un registro estatal y protocolos de atención, miles de personas permanecerán estadísticamente clasificadas como migrantes, aunque en los hechos hayan salido de sus hogares porque quedarse dejó de ser seguro.










