
La glosa económica volvió a colocar sobre la mesa una de las principales narrativas del actual gobierno: la llegada de inversiones como motor para transformar la economía de Durango. La comparecencia habló de nuevas empresas, generación de empleo y competitividad; pero cuatro años de informes permiten hacer una pregunta distinta: ¿cuánto de lo anunciado ya se convirtió en actividad económica y trabajo formal permanente?
El punto de partida fue importante. En el Primer Informe se registraron 23 inversiones confirmadas por 1,670.9 millones de dólares. Sin embargo, el propio documento precisaba que únicamente cinco estaban operando y las otras 18 se encontraban en construcción.
Un año después, el Segundo Informe elevó el registro a 38 compromisos de inversión y señaló que 31 proyectos estaban iniciando operaciones. La expectativa también creció: 30 mil millones de pesos de inversión programada y 26 mil empleos directos proyectados.
La diferencia entre la proyección y el resultado comenzó a hacerse más visible en el Tercer Informe. El gobierno contabilizó 43 inversiones confirmadas, pero también reconoció que algunos compromisos —principalmente de origen asiático— habían pausado indefinidamente su instalación u operación. Al mismo tiempo incorporó cinco nuevos proyectos por 6,124.8 millones de dólares, con 2,060 empleos proyectados.
El mismo informe aporta quizá uno de los datos más reveladores de toda la serie: en el sector automotriz, la inversión reportaba un avance de 84 por ciento, mientras los empleos alcanzaban 49.4 por ciento de lo proyectado. En comercio y servicios la relación era 115.9 contra 31.3 por ciento; y en el sector forestal, 83.1 por ciento de avance de inversión frente a sólo 13.6 por ciento en empleo.
El Cuarto Informe muestra avances, pero la brecha persiste. Incorpora seis nuevos proyectos por 343.35 millones de dólares y 4,970 empleos proyectados. En el sector automotriz, el avance de inversión alcanza 87.7 por ciento y el de empleos 64.2 por ciento; en comercio y servicios, 80 por ciento de inversión frente a 50 por ciento de empleo.
EL EMPLEO PONE A PRUEBA LA NARRATIVA
La confronta se vuelve más clara cuando se abandona el número de empleos proyectados y se observa uno de los indicadores que el propio gobierno utiliza para medir su desempeño: los trabajadores asegurados ante el IMSS.
La línea base del Plan Estatal de Desarrollo es de 256 mil 778 trabajadores. El Primer Informe reportó 259 mil 414; el Segundo, 261 mil 652; y el Tercero cayó hasta 256 mil 688, incluso ligeramente por debajo de aquella línea base.
El Cuarto Informe registra una recuperación hasta 267 mil 117 trabajadores asegurados. Comparado con la línea base son 10 mil 339 trabajadores adicionales, alrededor de 4 por ciento.
El dato es positivo en sí mismo. Pero adquiere otra dimensión frente a las decenas de miles de empleos que durante cuatro años han aparecido como proyecciones asociadas a los anuncios de inversión.
Además, el mismo Cuarto Informe coloca junto a ese crecimiento del empleo formal otros indicadores que complican la fotografía: la informalidad laboral llega a 55.2 por ciento, cuando la línea base era 50 por ciento y la meta para 2028 es reducirla a 48 por ciento. El indicador de estabilidad laboral pasó de una línea base de 98.3 a 94.9.
INVERSIÓN SIN EL MISMO RITMO DE CRECIMIENTO
La otra confronta está en la economía.
El indicador del propio Plan Estatal de Desarrollo correspondiente al crecimiento promedio anual del PIB estatal registra para 2025 un último valor de -0.9 por ciento. Las exportaciones aparecen en 2 mil 304.2 millones de dólares, frente a una línea base de 3 mil 269.1 millones y una meta de 3 mil 500 millones.
Las cifras no permiten concluir que las inversiones anunciadas sean inexistentes. Los propios informes documentan empresas operando, proyectos en construcción y diferentes porcentajes de avance.
Lo que sí permiten establecer es algo más preciso: inversión comprometida, inversión ejercida, empleos proyectados, empleos efectivamente generados y trabajadores asegurados no son la misma cosa.
Y después de cuatro informes, esa diferencia importa.
La glosa económica pudo recorrer nuevamente los proyectos y expectativas de inversión. La confronta documental deja pendiente una medición mucho más sencilla: de todo lo anunciado desde septiembre de 2022, cuánto capital está ya efectivamente invertido, cuántas empresas están operando y cuántos de los empleos prometidos existen hoy.
Porque a cuatro años de gobierno, el anuncio explica lo que se pretende hacer; el resultado tendría que explicar lo que realmente cambió.
EL DATO
256,778 trabajadores asegurados — línea base
267,117 trabajadores — Cuarto Informe
+10,339 trabajadores asegurados
55.2% de informalidad laboral
-0.9% indicador de crecimiento económico en 2025.
La pregunta que deja la glosa:
¿Cuánto de cuatro años de inversión anunciada ya se convirtió en empresas operando, crecimiento económico y empleos permanentes?










