LA INVERSIÓN QUE NO LLEGA

CONTRALÍNEA | Gabriela Gallegos Ávila

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Claudia Sheinbaum informó en su Segundo Informe que México recibió 34 mil 968 millones de dólares de inversión extranjera durante el primer semestre de 2026.

El dato es verdadero. Pero está incompleto.

La mayor parte de ese dinero provino de empresas que ya operan en México y decidieron reinvertir aquí sus utilidades. Sólo 7.8% correspondió a inversiones nuevas.

La diferencia importa.

No es lo mismo que una fábrica establecida amplíe una línea de producción a que una empresa decida llegar, construir una planta, contratar trabajadores y comprometer su capital durante los próximos años.

México conserva buena parte de la inversión que recibió antes, pero comienza a tener dificultades para atraer la que todavía no llega. El capital destinado a nuevos proyectos cayó 13% en un año, mientras algunas compañías posponen decisiones o estudian instalarse en otros países.

Las razones son conocidas: la incertidumbre sobre el T-MEC, los aranceles de Estados Unidos, el bajo crecimiento y las dudas sobre la seguridad jurídica después de la reforma judicial.

El Gobierno federal puede celebrar que las empresas instaladas permanezcan y reinviertan. Eso también representa confianza y sostiene empleos. Lo que no puede hacer es presentar todo el dinero como si fueran nuevas fábricas tocando la puerta.

El récord cuenta cuánto capital extranjero sigue dentro de México, pero oculta cuánto capital nuevo está dejando de entrar.

Sheinbaum no falseó la cifra. Contó únicamente la parte que favorece al discurso.

México todavía conserva la inversión que llegó ayer. El problema es que comienza a perder la que debería construir el mañana.