INFOGRAFÍA HECHA CON IA

DURANGO, DGO.— La informalidad laboral se ubica entre 55.1 y 55.5% en Durango, lo que significa que más de la mitad de la población ocupada obtiene sus ingresos en condiciones de vulnerabilidad. El indicador aumentó alrededor de cuatro puntos porcentuales durante el último año y confirma que el problema estatal no es solamente la falta de empleo, sino la insuficiencia de trabajos formales y mejor remunerados.

Laborar en la informalidad implica quedar fuera, total o parcialmente, de prestaciones como seguridad social, vacaciones pagadas, pensión y protección frente al despido. Esta condición reduce la capacidad de las familias para planear sus gastos, enfrentar emergencias y construir patrimonio, aun cuando sus integrantes permanezcan económicamente activos.

La precariedad termina repercutiendo en toda la economía estatal: los ingresos bajos e inestables limitan el consumo, reducen las ventas de los pequeños negocios y alimentan la percepción de falta de circulante. Durango no necesita únicamente generar puestos de trabajo; requiere empleos que permitan vivir, sostener a las familias y fortalecer el mercado interno.