DURANGO, DGO.- La Feria Nacional Francisco Villa abrió un nuevo debate sobre el comportamiento de la economía local. A unas semanas de iniciado el principal evento del estado, comerciantes y organismos empresariales presentan diagnósticos distintos sobre sus efectos: mientras algunos sectores reportan pérdidas de hasta 30 por ciento en el Centro Histórico, otros aseguran que la actividad comercial permanece estable y que el fenómeno responde a una reconfiguración del mercado.
La discusión surgió después de que representantes empresariales señalaran una disminución en las ventas de pequeños comercios ubicados fuera del recinto ferial, particularmente en el primer cuadro de la ciudad. Canacope sostiene que numerosos negocios tradicionales han resentido el desplazamiento de consumidores hacia la zona de la Feria, donde hoy se concentra buena parte de la actividad recreativa y comercial.
En contraste, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) rechazó que exista una afectación generalizada y afirmó que corredores como Constitución mantienen un comportamiento estable. Desde esa óptica, el impacto no puede medirse únicamente por el número de clientes que dejan de acudir al Centro Histórico, sino por la redistribución del consumo hacia otras zonas de la ciudad durante la temporada ferial.
Para especialistas y representantes del sector, el balance definitivo sólo podrá establecerse cuando concluya la Feria y exista información sobre ventas, ocupación hotelera, consumo y derrama económica. Será entonces cuando pueda determinarse si el evento generó riqueza adicional para la ciudad o simplemente modificó el destino del gasto de los consumidores.
La Clave
El verdadero debate no es si la Feria genera movimiento económico. La pregunta de fondo es si esa derrama está beneficiando al conjunto de la ciudad o si únicamente está concentrando el consumo en un solo punto. La respuesta marcará buena parte de la discusión sobre el modelo económico y comercial de Durango en los próximos años.














