DURANGO, DGO.- La narrativa sobre un supuesto recorte federal ha cobrado fuerza durante los últimos días. Actores políticos y empresariales han advertido sobre una disminución de recursos que estaría afectando la capacidad del estado y de los municipios para mantener obras y programas. Sin embargo, la información oficial sobre participaciones federales pagadas muestra un comportamiento distinto: los recursos entregados se ubican ligeramente por encima de los montos calendarizados.
Eso no significa que Durango atraviese una situación económica cómoda. Al contrario, distintos indicadores muestran señales de desaceleración. El sector inmobiliario reconoce mayores dificultades para rentar locales comerciales, organismos empresariales reportan preocupación por la caída en la actividad económica y la persistencia de delitos como la extorsión mantiene un ambiente de cautela para la inversión. La presión financiera existe, pero sus causas podrían ir más allá de las participaciones federales.
La discusión de fondo, por tanto, comienza a cambiar. Si los recursos federales mantienen un comportamiento estable, la atención deberá dirigirse a otros factores como el menor crecimiento económico, la disminución de ingresos propios, el incremento del gasto comprometido o la reducción en la inversión. Más que una disputa por cifras, Durango entra en una disputa por la interpretación de sus finanzas públicas. El reto para el debate público será distinguir entre las narrativas políticas y los datos verificables, porque de esa diferencia dependerán las decisiones económicas y políticas del segundo semestre.













