DURANGO, DGO.- El anuncio del cierre definitivo de una cafetería con años de presencia en la ciudad volvió a evidenciar las dificultades que enfrentan numerosos pequeños negocios para mantenerse operando en un entorno de menor consumo y mayores costos de operación. La decisión generó reacciones entre clientes habituales y comerciantes locales.
Aunque cada establecimiento enfrenta circunstancias particulares, cámaras empresariales han señalado que la desaceleración económica continúa afectando especialmente a los pequeños comercios, que enfrentan incrementos en insumos, servicios y gastos fijos sin que el consumo recupere el ritmo esperado.
Especialistas consideran que este tipo de cierres representan una señal del comportamiento económico local, ya que reflejan las condiciones que enfrentan cientos de negocios familiares cuya permanencia depende directamente de la actividad cotidiana de la ciudad.
















