DURANGO, DGO.- Las primeras precipitaciones de la temporada volvieron a poner en evidencia el deterioro de caminos vecinales y carreteras rurales en distintas regiones de Durango. Tramos afectados por años de mantenimiento insuficiente registraron encharcamientos, deslaves menores y complicaciones para el tránsito de habitantes y productores.
La llegada de las lluvias confirma una realidad conocida en numerosas comunidades: la infraestructura vial permanece vulnerable. Cada temporal incrementa los costos de traslado, dificulta el acceso a servicios y limita la movilidad de productos agrícolas y ganaderos. Más que un problema climático, se trata de un rezago acumulado que vuelve a quedar expuesto con la primera lluvia importante del año.















