Una mujer ondea una bandera iraní durante una campaña a favor del gobierno, mientras que a la derecha se exhibe un retrato del líder supremo asesinado, el ayatolá Ali Khamenei, en el centro de Teherán, Irán, el lunes 15 de junio de 2026.(AP / Vahid Salemi)

La firma del Memorando de Entendimiento de Islamabad (MoU) entre EU e Irán fue celebrada este lunes 15 de junio por la comunidad internacional tras una guerra devastadora de tres meses. Pero, no solo todo vuelve al punto en el que estaba antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra contra Irán, sino que el acuerdo, anunciado el 14 de junio, día del cumpleaños de Donald Trump, deja como principal beneficiario a Teherán, según los expertos.

El 80 cumpleaños del presidente estadounidense arrancó con estruendo: estalló en las redes sociales, retumbó entre rugidos en el Jardín Sur de la Casa Blanca, mientras unos peleadores se molían a golpes dentro de una jaula, y dejó perplejos a los expertos en Medio Oriente, que analizaban el impacto geoestratégico del regalo de cumpleaños que Donald Trump le hizo al mundo.

El presidente había dejado en claro que quería un “acuerdo de paz” con Irán para su cumpleaños, costara lo que costara. Así que, cuando Israel inauguró la jornada con bombardeos en Dahieh, el bastión de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, se enfureció con el primer ministro Benjamin Netanyahu.

“¿Por qué Bibi tuvo que hacer un maldito ataque?”, despotricó Trump en una entrevista con el sitio estadounidense ‘Axios’. “No tiene un maldito criterio”, agregó.

Para el final del día, la tormenta había amainado. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, anunció en X que se había alcanzado un acuerdo, al que siguió una publicación de Trump en Truth Social en la que declaraba que “El Acuerdo” ya estaba “completo”.

El mensaje, de 55 palabras, señalaba que el presidente estadunidense había “autorizado” la apertura del estrecho de Ormuz y que los “barcos del mundo” podían “encender los motores”.

Era exactamente como estaban las cosas antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra contra Irán, cuando el estrecho de Ormuz funcionaba con normalidad, con el 20% del petróleo y el gas natural del mundo circulando por esa vía crítica.

‘De vuelta al punto de partida’

La comunidad internacional revisa ahora la dentadura al caballo regalado y se pregunta quién se llevó la mejor parte.

El anuncio que Trump hizo el domingo por la noche fue “tanto un regalo de cumpleaños para sí mismo como un regalo para el régimen iraní”, afirmó Karim Emile Bitar, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Saint Joseph de Beirut y docente de Sciences Po, en París.

“Es bastante irónico que el principal logro de este acuerdo sea reabrir un estrecho (el de Ormuz) que estaba completamente abierto hace cuatro meses. Demostró que Irán descubrió que el control del estrecho podía ser un elemento de disuasión, posiblemente incluso más importante que la disuasión nuclear: que podían frenar prácticamente toda la economía mundial con solo cerrar ese paso comercial”, señaló Bitar.

Los detalles de lo que Trump llama “el acuerdo” y los diplomáticos denominan “el Memorando de Entendimiento de Islamabad (MoU)” no se darán a conocer antes del viernes. Pero, según versiones de prensa basadas en múltiples fuentes, el acuerdo prevé un cese de hostilidades de 60 días durante el cual ambas partes negociarán un acuerdo de paz definitivo.

Aunque el mensaje de Trump del domingo declaraba que el estrecho de Ormuz se abriría “libre de peaje”, funcionarios de alto rango de su Administración no tenían precisiones sobre los plazos.

En una entrevista con la cadena ‘CNBC’ el lunes, se le preguntó al vicepresidente JD Vance si el MoU contemplaba una apertura sin peaje de la vía navegable solo durante el período inicial de 60 días. Vance respondió: “Nuestra expectativa es que el estrecho se abra de forma libre de peaje a largo plazo y eso es lo que vamos a definir en estas negociaciones técnicas”.

Trump declaró el lunes que numerosos barcos cargados de petróleo ya están empezando a cruzar el estrecho de Ormuz, al que calificó de “totalmente seguro, a salvo e impecable”. Pero los rastreadores marítimos aún no registran un repunte del tráfico desde que se anunció el acuerdo. Se prevé que las operaciones de desminado duren varias semanas, mientras Francia y el Reino Unido preparan una misión de apoyo para colaborar con la reapertura de la vía vital.

Más de un siglo después de que el escritor y satirista estadunidense Mark Twain señalara con ironía que “Dios creó la guerra para que los estadounidenses aprendieran geografía”, la Administración Trump tal vez haya recibido por fin un curso intensivo sobre vías navegables geoestratégicas.

Pero los críticos sostienen que la lección llegó demasiado tarde para Washington y que le entregó una victoria a Teherán cuando la guerra ya superaba los tres meses.

“A lo largo de esta trayectoria de tres meses, lo que Irán demostró es que sí, eran el más débil, atacados por dos potencias nucleares con supremacía militar. Pero también tenían sus propias cartas para jugar”, explica Negar Mortazavi, investigadora principal del Center for International Policy, con sede en Washington, en una entrevista con France 24.

“El punto decisivo de esta guerra es la ventaja geográfica estratégica que Irán tiene sobre el estrecho de Ormuz. Y parece que el presidente Trump y Estados Unidos simplemente no lograron que reabrieran el estrecho por la fuerza. Eso los llevó a la mesa de negociación y, en esencia, de vuelta al punto de partida, porque el estrecho de Ormuz ni siquiera era un problema antes de la guerra”.

El primer presidente de EU en negociar directamente con Irán

En el pasado, Estados Unidos solo había mantenido conversaciones indirectas y mediadas con la República Islámica, como las negociaciones que condujeron a la firma del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) —el acuerdo nuclear que Irán firmó en 2015 con seis potencias mundiales— durante la presidencia de Barack Obama.

Pero Washington nunca había tenido que negociar la paz con Irán, señaló Noga Tarnopolsky, de France 24, desde Jerusalén.

“Ningún presidente estadunidense anterior había intentado hacer la paz con la República Islámica de Irán. Nunca estuvo sobre la mesa, nunca hubo una guerra real entre Estados Unidos e Irán que hiciera necesaria una paz. Antes de esto, a Irán siempre se lo vio como un Estado en el umbral nuclear, cada vez más peligroso. Ese era el objetivo del Plan de Acción Integral Conjunto de Obama: tratar de frenar las ambiciones nucleares de Irán. No fue más allá de eso”, explicó Tarnopolsky.

El periodo entre la firma del JCPOA en 2015 y la retirada de Trump del acuerdo nuclear en 2018, durante su primera presidencia, fueron “los únicos tres años en que el programa nuclear de Irán estuvo contenido y bajo el escrutinio de las autoridades internacionales”, afirmó Tarnopolsky.

Los detalles de los compromisos nucleares de Irán bajo los términos del nuevo MoU de Islamabad han sido imprecisos. En sus declaraciones a la prensa, Trump señaló que “el expediente del uranio enriquecido iraní se abordará” más adelante. El presidente estadounidense también subrayó que la cuestión nuclear será el eje de negociaciones profundas y directas durante los 60 días posteriores a la firma del acuerdo.

Irán sostuvo durante mucho tiempo que su programa nuclear tenía fines exclusivamente de energía civil y, bajo el JCPOA, sus actividades de enriquecimiento estaban limitadas al 3,67%, un nivel suficiente para alimentar reactores nucleares, pero muy por debajo del 90% necesario para fabricar armas. Tras la retirada de Trump del acuerdo, Irán anunció que comenzaría a enriquecer al 60%.

Bajo el JCPOA, Teherán también había aceptado las inspecciones nucleares del OIEA, el organismo de control nuclear de la ONU, y había empezado a cumplir con el envío de parte de sus reservas de uranio a Rusia, que también era signataria del acuerdo nuclear de 2015.

La guerra contra Irán no resolvió el problema crítico de la no proliferación nuclear, señaló Bitar, y agregó que el acuerdo actual deja al mundo en peor situación.

“Los iraníes no hicieron ninguna concesión hasta ahora. Solo reiteraron lo que venían diciendo desde hace 20 años, y que ya estaba claramente escrito en el JCPOA”, dijo.

“Volvemos al pecado original de Donald Trump: por obsesión o por celos de Barack Obama, derribó un acuerdo que estaba mucho mejor negociado, que no era solo un acuerdo bilateral entre Estados Unidos e Irán, sino que también involucraba a Europa, las Naciones Unidas, Rusia y China. Que hayamos llegado a esta etapa, con Estados Unidos mostrando su impotencia, se debe en gran medida a que Donald Trump cometió el grave error de romper el JCPOA en 2018”.

El viejo ‘esquema de protección’ de los países del Golfo

Las ambiciones nucleares de Irán eran una amenaza mayor para los países del Golfo y un motor clave del paraguas de seguridad estadunidense para las monarquías sunitas ricas en petróleo, que enfrentan a una potencia chiita gigante del otro lado del Golfo Pérsico.

La guerra obligó a los países del Golfo a cubrirse las espaldas en materia de seguridad, mientras los misiles iraníes causaban estragos en sus economías. A principios de este mes, Reuters informó que los Emiratos Árabes Unidos acordaron pagarle a Irán miles de millones de dólares a cambio de una desescalada.

Según fuentes citadas por Reuters, los Emiratos habrían aceptado liberar un total de 10 mil millones de dólares, de los cuales más de tres mil millones ya habrían sido entregados. Si bien no hubo claridad sobre si los fondos destinados a las transferencias pertenecen a los Emiratos o provienen de cuentas iraníes bloqueadas desde hace tiempo en el sistema bancario emiratí, el informe señaló que los ataques iraníes contra instalaciones emiratíes habían disminuido en las últimas semanas.

“En el fondo, no hay ningún cariño entre los regímenes iraní y emiratí. Pero es indudable que los Emiratos comprendieron que su seguridad y su desarrollo económico dependían en gran medida de tener mejores relaciones con Irán. Así que parecen haber cedido al viejo y conocido esquema de extorsión por protección”, dijo Bitar.

El levantamiento de las sanciones occidentales y el acceso a los fondos iraníes congelados en el exterior han sido demandas clave del régimen islámico. La agencia iraní Mehr informó que el MoU estipula la liberación de 24 mil millones de dólares en fondos iraníes congelados durante el período de negociación de 60 días. El informe no fue confirmado por las autoridades iraníes ni estadunidenses.

‘Víctima del amateurismo estadunidense, el cinismo iraní y la soberbia israelí’
Si bien la comunidad internacional quedó a oscuras respecto de buena parte de los detalles del MoU de Islamabad, lo único que el primer ministro paquistaní Sharif confirmó es que el cese de hostilidades cubre todos los frentes, “incluido el Líbano”.

Pero Sharif ya pasó por esto antes. El 8 de abril, apenas horas después de que declarara que un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán mediado por Pakistán incluía al Líbano, el Ejército israelí realizó bombardeos masivos en todo el país, lanzando más de 100 bombas en apenas 10 minutos y matando a más de 360 personas en el marco de la Operación Oscuridad Eterna. Los libaneses lo llamaron “Miércoles Negro”.

La diatriba de cumpleaños cargada de insultos que Trump lanzó el domingo contra Netanyahu dejó al descubierto su temor a que Israel —que no participó en las negociaciones del MoU— pueda hacer naufragar el último acuerdo.

“Este acuerdo ha sido considerado inaceptable por Israel. Israel parece decidido a continuar su ocupación del sur del Líbano. Es temporada electoral en Israel”, señala Bitar, en referencia a las elecciones legislativas israelíes que se celebrarán más adelante este año.

“Así que dudo mucho de que Netanyahu pueda retirarse del Líbano. Al mismo tiempo, este acuerdo no parece haberle impuesto a Irán ninguna condición para que deje de financiar y respaldar a Hezbolá. Así que el Líbano podría volver a terminar siendo víctima del amateurismo estadounidense, el cinismo iraní y la soberbia israelí”.

Los mayores perdedores son los iraníes de a pie, que se alzaron en protestas masivas contra el régimen entre diciembre y enero. Cinco meses después de que Trump les dijera a los iraníes que protestaban que “la ayuda estaba en camino”, el régimen es hoy más intransigente de lo que era antes del inicio de la guerra, afirman los expertos.

“Esto realmente consolidó al régimen y a su argumento de que Irán es el único país de la región capaz de enfrentar a dos superpotencias. Y lograron defender la soberanía, la independencia y el sistema del país, y llevar a la principal superpotencia del mundo a la mesa de negociación en tres meses”, dijo Mortazavi.

Los ataques de decapitación iniciales de Israel al comienzo de la guerra podrían haber matado al ayatolá Ali Jamenei, pero su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, mantiene estrechos vínculos con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC), la línea dura de Irán, cuyo poder aumentó desde los ataques de febrero.

“El régimen en Irán está más envalentonado y es más intransigente, consolidado por un IRGC que esencialmente gobierna como un Estado policial”, indica Tara Kangarlou, profesora adjunta de la Universidad de Georgetown y autora de “The Heartbeat of Iran”, en una entrevista con France 24.

“La vida de los iraníes comunes es peor de lo que era antes de la guerra, con una economía colapsada. Se quedaron con un régimen de Jamenei más joven y más envalentonado. No es lo que querían ni lo que le pidieron al mundo. El régimen siguió en pie y, presumiblemente, a Donald Trump le interesa hacer la paz con ese mismo régimen. El precio lo pagó la gente común”.

Este artículo fue adaptado de su versión original en inglés.

Autor: Leela Jacinto