DURANGO, DGO.- La expectativa de que el Mundial impulsara el consumo local comenzó a desinflarse antes del silbatazo inicial. Empresarios del sector restaurantero y hotelero denunciaron que las licencias comerciales necesarias para transmitir legalmente los partidos resultan prohibitivas para numerosos establecimientos, especialmente en un momento en que muchos negocios enfrentan dificultades para sostener sus operaciones.
Representantes empresariales señalaron que las tarifas exigidas para proyectar los encuentros mundialistas obligaron a numerosos restaurantes y bares a apagar pantallas o renunciar a promociones especiales. La situación resulta especialmente sensible en una ciudad donde el cierre reciente de comercios en el Centro Histórico ha abierto una discusión sobre rentas elevadas, desaceleración económica y pérdida de competitividad para pequeños negocios.
El contraste es evidente. Mientras el Mundial se presenta como una oportunidad económica de alcance global, diversos sectores locales aseguran que los beneficios no llegarán de manera uniforme. Para muchos establecimientos, la fiesta deportiva termina observándose desde fuera, sin la derrama económica que se esperaba como compensación a un entorno cada vez más complejo para el comercio formal.















