(HECHO CON IA)

DURANGO, DGO.- Mientras millones de personas observan el arranque de la Copa del Mundo, Durango llega a la jornada mundialista bajo una realidad distinta. El estado entra al evento deportivo más importante del planeta en medio de operativos federales, vigilancia reforzada, incertidumbre sobre objetivos criminales de alto valor y una atención nacional que durante los últimos días se ha concentrado en temas de seguridad más que en el fútbol.

La ofensiva federal iniciada tras los enfrentamientos registrados en la región de Casa Blanca acumuló nueve días consecutivos de operaciones. Los aseguramientos, las detenciones y el despliegue de Fuerzas Especiales en corredores estratégicos reflejan que las acciones todavía no se consideran concluidas. A ello se suma la falta de claridad sobre el paradero de Leonel García, alias “El 40”, convertido en una de las principales incógnitas de la semana.

Pero la historia no termina en la seguridad. La misma jornada que encuentra a Durango bajo vigilancia federal también muestra un contraste social cada vez más visible. Mientras miles de estudiantes, maestros y trabajadores de la burocracia estatal disfrutan el megapuente decretado por el Gobierno del Estado, miles de empleados del sector privado mantienen actividades normales, abren negocios, cubren turnos y sostienen una economía que no puede detenerse por decreto.

Ese contraste se vuelve todavía más evidente cuando numerosos restaurantes, hoteles y comercios aseguran que el Mundial no traerá la derrama económica esperada. Las restricciones comerciales para transmitir los partidos y la desaceleración que ya enfrentan diversos sectores económicos han impedido que la fiesta deportiva se traduzca en beneficios generalizados.

Por eso la imagen que deja este 11 de junio es más compleja que la de un simple día de celebración. Durango entra al Mundial entre operativos federales, atención política nacional y un debate creciente sobre quién recibe los beneficios de las decisiones públicas. Mientras unos aprovechan el descanso extraordinario, otros continúan enfrentando los costos de una realidad que sigue marcada por la seguridad, la economía y las preguntas que permanecen abiertas.