Un registro del eclipse total de sol en el norte de Chile, en julio de 2019.IVÁN CASTRO @IVANCASTROGUATEMALA

Un nuevo eclipse total de sol convertirá los cielos en penumbra el 14 de diciembre en varias localidades de la región de La Araucanía, a 676 kilómetros de Santiago de Chile. El fenómeno ocurre apenas un año y cinco meses después del registrado en julio de 2019 en el norte de Chile y que captó la atención mundial.

Un eclipse total es una coincidencia que solo puede ocurrir en nuestro planeta, y se produce cuando la Tierra y la Luna se alinean de una manera tan perfecta que el satélite bloquea por completo la luz del Sol, y lo hace porque si bien el Sol es 400 veces más grande que nuestra Luna, está también 400 veces más lejos que la Tierra.

Esto provocará una sombra que se proyectará en un pequeño punto del orbe, que en este caso corresponderá a una franja de 90 kilómetros ubicada en la zona sur de Chile y en las provincias de Neuquén y Río Negro en Argentina. La parcialidad del eclipse será mucho más amplia y será visible en casi todo el cono sur.

Es atípico que ocurran dos eclipses totales de sol en un mismo país en tan poco tiempo. Los eclipses en Chile, que concentra el 40% de la observación astronómica del mundo, ocurren, en promedio, cada 15 años, y el próximo será recién en 2048. Esta vez, el escenario es completamente distinto al de 2019 porque ocurre en medio de la pandemia del coronavirus, que en el mundo ha registrado más de 69 millones de casos y donde Chile se ubica entre los 10 países con más muertes por millón de habitantes. También porque el punto máximo del eclipse será en una de las regiones con más casos activos de la covid-19, y la comuna de Curarrehue, uno de los puntos en que la oscuridad será total y tendrá la mayor duración, se encuentra bajo un estricto confinamiento producto de un nuevo brote de casos.

En medio de la cuenta regresiva para el eclipse los municipios de la zona han sido enfáticos en que no quieren la llegada masiva de turistas. “No queremos poner en riesgo la temporada de verano por el eclipse”, explica a El País Carlos Barra, alcalde de la comuna de Pucón, un balneario lacustre ubicado a los pies del volcán Villarrica y cuya actividad económica depende, en gran medida, del turismo. El municipio -ubicado a 785 kilómetros de Santiago- ha liderado una campaña para exigir al Gobierno de Sebastián Piñera que decrete restricciones para el ingreso de turistas a la zona. “Mire la contradicción: hemos estado en el suelo con el turismo, pero no queremos que venga gente para el eclipse”, comenta.

En medio del dilema entre proteger la salud y potenciar la economía, el Gobierno anunció que limitará el acceso a varias zonas desde la medianoche del 14 de diciembre e intensificará los controles sanitarios en terminales aéreos y terrestres, para los que basta una declaración jurada donde las personas acrediten no tener sintomatología asociada a la covid-19 o haber tenido algún contacto estrecho con contagiados. Las medidas han sido calificadas de insuficientes por los gremios de la zona, que incluso estudian acciones legales contra el Gobierno en caso de que la llegada masiva de turistas termine frustrando la temporada estival.

La incertidumbre entre los amantes de la astronomía
La primera vez que Iván Castro vio un eclipse solar sintió que estaba en presencia de un milagro. Era 1991, tenía 13 años y una sombra se apoderó de los cielos de Guatemala, su país natal. “Mi vida cambió desde entonces”, comenta a El País el fotógrafo, quien hasta ahora ha visto siete veces la alineación perfecta entre el Sol, la Luna y nosotros en la tierra, en lugares tan variados como la isla de Svalbard (Noruega), Madagascar e Indonesia. La última vez fue en el norte de Chile, en 2019.

El “cazador de eclipses”, como se le conoce, plantea que esta vez la planificación de dónde observar el evento pareciera ser una ruleta rusa, donde teme llegar a Chile y que por algún motivo no pueda ingresar, debido a las restricciones para contener el avance del coronavirus. “Si bien un eclipse es un fenómeno natural, siempre estás sujeto a un reto: a veces debes viajar miles de kilómetros, debes estar completamente solo, en condiciones de clima muy duras, y en este caso hay una pandemia que es el reto de este año”, comenta.

La incertidumbre también existe en el mundo de la astronomía, donde los eclipses juegan un rol clave para la divulgación científica. “Estamos en un escenario totalmente incierto”, comenta el astrónomo de la Universidad Católica Rodrigo Contreras, quien detalla que producto de la pandemia tuvieron que suspender una serie de charlas que tenían planificadas a lo largo del 2020.

Con todo, en medio de un confinamiento que parecía no acabar, decidió publicar junto a la ilustradora Carolina Undurraga el libro infantil Bruno y los eclipses donde explica a través de imágenes y tiras cómicas las causas de este fenómeno y su importancia para la ciencia: desde el descubrimiento del Helio hasta la confirmación de la teoría de la Relatividad de Einstein. Pero además aborda este fenómeno desde la cosmovisión de la etnia Mapuche, que en este eclipse tendrá un rol protagónico, por estar ubicada en la zona. “Al igual que otras culturas, ellos lo han visto siempre como un mal presagio. No es una fiesta para ellos, porque el sol desaparece y las energías se desequilibran”, explica.

En esta misma línea, Mario Hamuy, presidente de la Fundación Chilena de Astronomía y premio nacional de Ciencias, hace un llamado a las personas visiten la zona que “mantengan la distancia social, usen mascarillas y sean súper cuidadosas con el entorno, respetando las creencias y la cosmovisión Mapuche”.

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