El subsecretario de Estado estadounidense Keith Krath, este viernes a su llegada a Taipéi.CENTRAL NEWS AGENCY / POOL / EFE

La tensión militar entre China y Taiwán ha subido varios grados, a raíz de la visita de un alto cargo estadounidense a Taipéi. En un aviso a Washington y al Gobierno de la presidenta Tsai Ing-wen, Pekín ha comenzado este viernes unas maniobras militares con fuego real en las cercanías de la isla; el Ejército taiwanés ha detectado 18 aviones militares chinos en su zona de identificación aérea y ha respondido con el despliegue de varios cazas.

El Ministerio de Defensa chino había descrito las maniobras de su Mando del Este, que continuarán a lo largo de los próximos días, como “una acción legítima y necesaria”. “Se toma en respuesta a la situación actual en el estrecho de Taiwán y para salvaguardar la soberanía y la integridad nacional de nuestra nación”, ha agregado.

La afirmación explícita envía una advertencia poco sutil. China lleva a cabo maniobras militares con frecuencia, y este año las ha multiplicado, hasta desarrollar varias de modo simultáneo en distintas regiones. Pero normalmente asegura que son meros ejercicios de entrenamiento y que no se dirigen contra nadie ni ningún territorio en particular.

“Los que juegan con fuego se acaban quemando”, ha sostenido el portavoz de Defensa chino Ren Guoqiang, que ha advertido a Estados Unidos contra cualquier tentación de “jugar la carta de Taiwán para contener a China”.

Taiwán, donde se refugió el Ejército nacionalista de Chiang Kai-shek en 1949 tras su derrota en la guerra civil, y China, de régimen comunista, mantienen Gobiernos distintos desde hace más de 70 años. Pero Pekín considera a la isla parte inalienable de su territorio y no renuncia a una unificación por la fuerza. Las visitas de políticos extranjeros a Taipéi suelen generar fuertes reacciones de condena del Gobierno chino, especialmente si se trata de funcionarios estadounidenses. Ahora, más aún, ante el drástico deterioro de las relaciones bilaterales entre Washington y Pekín, acelerado desde el comienzo de la pandemia de coronavirus.

Las relaciones entre Pekín y Taipéi se encuentran también bajo mínimos desde la reelección, en enero, de Tsai Ing-wen, del Partido Demócrata Progresista (PDP) y que ha prometido una política de distanciamiento respecto a la China continental.

“Recientemente, Estados Unidos y las autoridades del PDP han estrechado su relación y causado incidentes frecuentes. No importa si su objetivo es contrarrestar a China o elevar el estatus del PDP, no se corresponde a la realidad y está destinado a acabar en un callejón sin salida”, ha apuntado el portavoz de Defensa chino.

Este viernes ha aterrizado en Taipéi el subsecretario de Estado Keith Krach, el funcionario estadounidense de segundo mayor rango en visitar Taiwán desde que en 1979 Washington y Pekín completaron la normalización de sus relaciones diplomáticas y Estados Unidos dejó de reconocer oficialmente al Gobierno insular. En agosto ya viajó a Taipéi el secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar.

Krach tenía previsto reunirse con la presidenta Tsai y, este sábado, depositar una corona de flores ante las cenizas de Lee Teng-Hui, el líder que introdujo el sistema democrático en la isla y que falleció el pasado julio.

En un comunicado, el ministerio de Defensa taiwanés informó de que los aviones chinos, entre ellos dos bombarderos y ocho cazas J-16, habían cruzado la línea divisoria del estrecho de Taiwán. Como respuesta, el Ejército de la isla autogobernada “hizo despegar de urgencia varios cazas y desplegó su sistema de misiles para la defensa aérea”.

En un comunicado, el Ministerio de Defensa taiwanés lanzó un llamamiento a China a la contención “y a no agravar las diferencias entre las partes. Las intimidaciones de naturaleza militar provocan el resentimiento entre los ciudadanos”.

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