Pelé y Rivilla en 1969. AS

A Javier Irureta (Irún, 72 años), los jugadores del Racing, al que entrenaba en la temporada 1993-94, le regalaron en la cena de final de curso una foto enmarcada de Pelé. “Más de una vez les había insistido en lo mismo. Cuando alguno se sentía intranquilo con algún rival al que tenía que vigilar, le repetía que yo una vez había marcado a Pelé y no nos había metido ningún gol”, recuerda hoy el exfutbolista y extécnico. Para Jabo, el brasileño era el jugador al que más admiraba. “Cuando era niño, mis ídolos eran de Irún, del Real Unión. No había visto otra cosa”, afirma. Fueron sus primeros héroes, aquellos del Stadium Gal, a unos metros de la frontera con Francia: “Había un futbolista que se llamaba Del Campo, que venía de la Real Sociedad, un interior pequeño y habilidoso; Gallastegi, con el que combinaba muy bien; y Zapirain. Subieron de Tercera a Segunda. Eran categorías muy duras, y para mí era lo único que podía ver, cuando no había televisión”, revive.

Pero Jabo leía los periódicos. “Y me maravillaba saber que había un jugador brasileño de 17 años que había sido la figura del Mundial de Suecia 58, y lo había ganado tan joven. Me parecía algo excepcional”, afirma. Irureta se enroló en el Atlético de Madrid en 1967. “Entonces descubrí que el mundo era mucho más grande de lo que yo había visto hasta entonces”, cuenta. Se le abrió otro panorama. Se encontró en aquel vestuario a gente muy diversa. Él, que era miembro de una familia numerosa de siete hermanos, y que había compaginado el fútbol con la carrera de ingeniero técnico, se encontró con personajes indescriptibles, como aquel compañero que repartía tarjetas de visita en las que debajo de su nombre figuraba como “ingeniero industrial”, para ligar, a pesar de que no había pasado de la educación primaria.

Allí coincidió también con Luis Aragonés, Adelardo y Armando Ufarte, que había emigrado con sus padres a Brasil en 1954 y comenzó a jugar al fútbol en las categorías inferiores del Flamengo. “Debutó allí en Primera División, después se fue al Corinthians y otra vez volvió al Flamengo, con el que ganó varios títulos. Solíamos hablar del fútbol brasileño, y yo le decía que para mí Pelé era el mejor, aunque Ufarte me contaba maravillas de Garrincha. Le encantaba, porque era un regateador”.

A Irureta le decepcionó que Pelé no pudiera brillar en el Mundial de Inglaterra, en 1966, en el que cayó lesionado ante Portugal, pero todavía no sabía que se iba a cruzar en su camino. “Fue en el homenaje a Feliciano Rivilla [un partido de despedida tras 10 años en el Atlético]”, dice sobre aquel encuentro del 17 de septiembre de 1969 en el Vicente Calderón. “Jugamos contra el Santos, el equipo de Pelé. Yo salí como titular y el míster, Marcel Domingo, me dijo que yo le marcaría”, rememora Irureta. El exguardameta francés que dirigía al Atlético, apunta Jabo, insistía mucho en los marcajes. “Usted sígalo de cerca’, me decía. Y luego, durante el partido, me gritaba: ‘¡De cerca, Irureta, de cerca!’. Perdimos, 3-1, pero Pelé no marcó ningún gol”, se enorgullece el exfutbolista. Aquel encuentro impresionó a Jabo, que más de 50 años después, aún lo recuerda. “Me sentí afortunado por jugar contra él. ¡Y qué fuerte era! Tenía unos músculos enormes. ¡Cómo saltaba! Sólo con estar cerca de Pelé estaba contento”. En aquel partido también se quedó Javier Irureta con la estampa del extremo zurdo de aquel Santos, Jonás Eduardo Américo, conocido como Edu. “Cuando entrenaba al Depor, hablaba de él con Mauro Silva y con Donato. Me contaban que era un espectáculo verle lo que hacía con la pelota en la playa, ya mayor, y con una barriga enorme”.

Irureta ingresó en el Atlético de Madrid en el que jugaban futbolistas muy carismáticos como Adelardo o Luis Aragonés, a los que también admiró durante toda su carrera, pero él se decantaba más por el fútbol brasileño. “Luis era un tío con carácter ganador, como demostró después cuando entrenaba. Como futbolista era un gran recuperador en medio campo y además tenía una gran vena goleadora. Pasó de ser mi compañero a mi jefe, cuando en mi última temporada antes de fichar por el Athletic, destituyeron a Juan Carlos Lorenzo y le pusieron a él como entrenador”, recuerda.

Ya retirado, en su domicilio de Getxo, Javier Irureta aprovecha los horarios que le brinda la desescalada del confinamiento para pasear con su mujer hasta Las Arenas o hasta el faro de Arriluze, pero sigue atento a todo lo que pasa en el fútbol. “¿Que si es mejor Messi que Pelé? Son diferentes”, apunta. “Pelé era un tipo de jugador con una contextura física impresionante. Era complicado tirarle. Messi tiene otras cualidades en un fútbol que es mucho más difícil de jugar que el de antes. Leo tiene todo el equipo en la cabeza”.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here