La crisis política y social provocada por la pandemia del coronavirus ha revelado una severa crisis en el escudo de la seguridad nacional de México entendida como la función del Estado para garantizar la estabilidad de la república necesaria para el desarrollo y la paz interna.

A pesar de que las epidemias forman parte de cualquier oficina de seguridad nacional por los efectos desestabilizadores, en México se ha incluido en alguna parte de la vida de los organismos de seguridad, pero sin seguimiento ni perfeccionamiento.

En octubre del 2006 la revista Contralínea publicó el “Mapa de Riesgos” del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y en el capítulo IX estaba el sistema nacional de salud como un riesgo de seguridad. Pero con un dato revelador: el país no cuenta con la estructura clínica para enfrentar las enfermedades de la población. Y peor aún: existe “incapacidad frente a pandemias y epidemias”.

Y si hay problemas para prever enfermedades que afecten la estabilidad social, existen más conflictos para encararlas desde el enfoque clínico y desde la perspectiva de las protestas sociales y la ruptura del consenso social.

La salud es un tema central de seguridad nacional en función de los lineamientos existentes:

La seguridad nacional es la función del Estado para “promover la seguridad del Estado mexicano por medio de una política multidimensional que anticipe aquellas tendencias internas y externas que pueden poner en riesgo nuestro proyecto de nación, salvaguardando así la libertad, los derechos humanos y la seguridad de nuestros ciudadanos”.

Señala el Centro Nacional de Inteligencia, hijo del CISEN: “la Agenda Nacional de Riesgos (ANR) es el documento estratégico y prospectivo que orienta las operaciones del Sistema de Seguridad Nacional, a partir de la identificación de los fenómenos que pueden vulnerar los intereses y objetivos nacionales, focalizando la atención que el Sistema de Seguridad Nacional presta a cada uno de ellos”.

En la doctrina de defensa se asumen otros criterios adicionales:

Seguridad interior: condición que proporciona el Estado mexicano para salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos y el desarrollo nacional mediante el mantenimiento del Estado de derecho y la gobernabilidad democrática en todo el territorio nacional. Se trata de una función política que, al garantizar el orden constitucional y la gobernabilidad democrática, sienta las bases para el desarrollo económico, social y cultural de nuestro país, permitiendo así el mejoramiento de las condiciones de vida de su población.

Amenaza: acto generado por el poder de otro Estado, o por actores no estatales, que puede vulnerar de modo particularmente grave las aspiraciones, intereses y objetivos nacionales del Estado mexicano. Las amenazas pueden ser tradicionales o emergentes.

Intereses nacionales: síntesis de las aspiraciones nacionales que, gestionadas por el poder político del Estado, tienen el potencial de convertirse en objetivos nacionales. Se trata de elementos constitutivos del Estado mexicano (conformados por la población, la soberanía y el territorio nacionales, así como por el orden constitucional, el gobierno y la democracia) que resultan indispensables para su consolidación y viabilidad.

El problema radica en la disminución nacional e internacional del enfoque de seguridad nacional como parte fundamental de la estabilidad social de los Estados. El presidente Trump aprobó en diciembre de 2017 su Estrategia de Seguridad Nacional y le dio importancia 1 al tema de los conflictos biológicos en las fronteras y en zonas de conflicto. A partir del ataque con ántrax en el 2001 se dio en la comunidad de inteligencia y seguridad nacional de los EE. UU. un interés mayor en el uso de enfermedades como armas biológicas. Sin embargo, Trump y sus servicios de seguridad nacional fallaron porque solo registraron el tema en un documento, pero nada hicieron para darle dinamismo.

Para los servicios de seguridad nacional de Washington existen dos formas de usar problemas biológicos como “bioamenazas o pandemias”: razones naturales o “amenazas biológicas”. El Covid-19 fue una pandemia que no tiene claro aún si fue un “brote natural” o una “amenaza biológica”; ésta última percepción que está siendo analizada en las oficinas de inteligencia de los EE. UU. La Casa Blanca reconoce la existencia de “actores no estatales maliciosos” o, en pocas palabras, grupos terroristas con capacidad para usar armas biológicas no convencionales.

La misma Estrategia de Trump anunciaba en 2017 la colaboración entre países para “detectar y mitigar brotes tempranos de enfermedades y para prevenir la propagación de enfermedades”, y dijo que presionaría a otros países para consolidar planes de “seguridad sanitaria”

Pero a pesar de que se tenía contempladas las pandemias como tema de seguridad nacional, los Estados la olvidaron y hoy se pagan las consecuencias.

Política para dummies: La política es el instrumento para gobernar, no para someter.

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@carlosramirezh

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