Central Park, en Nueva York, semivacío este sábado.JOHANNES EISELE / AFP

La expansión del coronavirus por Estados Unidos está provocando una cascada de medidas de contención en los Estados más poblados del país para tratar de ralentizar en lo posible una infección masiva que ya se considera inevitable. La ciudad de Nueva York, el distrito escolar más grande de EE UU, decretó este domingo el cierre de todos los colegios. Se suma así a Los Ángeles, el segundo sistema escolar más grande, que también permanecerá cerrado a partir de este lunes. Además, cerrarán todos los bares en las dos ciudades más grandes de EE UU, lo que sienta un precedente clave para el resto del país. El Centro de Control de Enfermedades, por su parte, recomendó que se prohíban en todo el país reuniones de más de 50 personas, en una escalada significativa de las medidas de prevención de la crisis.

Desde que el 1 de marzo se anunció el primer caso de coronavirus en la ciudad de Nueva York, numerosas voces están alertando de la insuficiente reacción a una epidemia sobradamente confirmada. El alcalde, Bill de Blasio, anunció finalmente este domingo el cierre de los colegios públicos, después de una semana aplazando una medida que solo se había tomado en ciertas zonas más afectadas. Se trata de un sistema de 1,1 millones de alumnos que se quedarán en casa en una ciudad de 8,4 millones de habitantes. Hasta las tres de la tarde de este 15 de marzo, hay 329 casos en la ciudad y 729 en el estado de Nueva York, que ha sobrepasado al Estado de Washington (625) como el más afectado de Estados Unidos.

El gobernador del Estado, Andrew Cuomo, anunció que también se cerrarán los colegios de Long Island y el condado de Westchester. Sin ahorrar dramatismo, De Blasio dijo que deja abierta la posibilidad de que se pierda todo el año escolar. Tanto el alcalde como el gobernador se mostraron dispuestos a ordenar el cierre de comercios, algo que todavía no ha sucedido.

Igualmente, por la tarde el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, anunció también el cierre de todos los bares de Nueva York. Solo podrán abrir los establecimientos que preparen comida para poder repartirla a domicilio. La drástica medida acaba con el ámbito en el que era más difícil convencer a la gente para que evite el contacto con otras personas. Tanto en Nueva York como en Los Ángeles, se ha visto este fin de semana el contraste entre personas que se han aislado en casa y quienes siguen yendo a los bares como si no pasara nada.

El cierre de los bares y centros escolares se suma al de museos, bibliotecas, eventos deportivos y espectáculos culturales. La actividad de los teatros de Broadway está paralizada tras prohibirse el pasado jueves las reuniones y eventos de más de 500 personas. Igualmente están cerradas grandes atracciones turísticas como el Museo Metropolitano de Arte (MET), cuyas puertas, cerradas sin ningún cartel, intentaban abrir algunos turistas en la mañana de este domingo. En las escalinatas, normalmente llenas de gente, apenas había algunas personas, y también en el cercano Central Park se apreciaba menos afluencia de la habitual un día festivo soleado.

Unas horas después, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, anunció también el cierre de todos los bares, discotecas y restaurantes de la ciudad, excepto para preparar comida para llevar. El alcalde aseguró que no podía cerrar lugares de culto por cuestiones de libertad de expresión, pero pidió que se cerraran voluntariamente. También quedan cerrados locales de entretenimiento y gimnasios.

Por la mañana, el gobernador de California, Gavin Newsom, había anunciado la recomendación de cerrar todos los bares y pubs del estado. Se trata de una medida trascendental en un Estado de 39 millones de habitantes que contiene tres de las áreas urbanas más grandes de Estados Unidos. Newsom aclaró que no se trata de una orden que será aplicada por la fuerza. Formalmente, es una recomendación, y dijo confiar en que todos los negocios de California la cumplirán. Pero aclaró que si es necesario aplicar la fuerza como en una “ley marcial”, lo hará. El alcalde de Los Ángeles lo ejecutó al pie de la letra.

La orden no afecta a restaurantes. Sin embargo, Newsom dijo que los restaurantes deberán reducir su capacidad a la mitad, de forma que haya espacio entre los clientes. El gobernador justificó la medida en dos razones. Primero, que las cocinas sigan abiertas para preparar comidas a domicilio y para recoger. Segundo, para no paralizar por completo la actividad económica de golpe. El número de contagiados detectados en California está en 335 y han muerto 6 personas.

Al cierre de bares se sumó la orden de que todos los mayores de 65 años y todos aquellos que tengan enfermedades crónicas permanezcan en aislamiento en sus casas, al ser población de riesgo. El Estado está trabajando en montar un sistema para garantizar la distribución de comida a personas mayores que tengan que estar aisladas. El gobernador calcula que la orden de aislamiento afecta a 5,3 millones de californianos.

En cuanto a las escuelas, no hay una orden de cerrar todos los colegios del Estado. Esas decisiones se están tomando en el nivel local. Pero Newsom aclaró que aproximadamente el 80% de los alumnos de California ya no tienen clase. La razón para no emitir una orden de cierre total es mantener algunos centros abiertos que sirven a comunidades pequeñas, aisladas o pobres.

Este domingo, los gobernadores de Ohio e Illinois anunciaron medidas similares para frenar la expansión del virus. En el caso de Illinois, el gobernador J. B. Pritzker sí ordenó por ley el cierre de todos los bares y restaurantes.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here