Logo de Huawei en la feria de tecnología IFA de Berlín. HANNIBAL HANSCHKE REUTERS

Los ecos de guerra fría tecnológica entre Estados Unidos y China ha retumbado este sábado en la conferencia de seguridad de Múnich. La tensión cobra cuerpo en un caballo de batalla con nombre propio: Huawei. Los posibles riesgos de espionaje e injerencia asociados a la participación del gigante tecnológico chino en infraestructuras estratégicas mutaron en ataques directos en boca de los representantes de la Administración estadounidense y ejercieron de advertencia a los europeos, a los que EE UU presiona para que se sumen al boicot de Huawei.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, llegó a decir que la adopción del 5G chino puede comprometer las actuales alianzas. “Si no comprendemos la amenaza que supone y no hacemos algo al respecto, al final, la OTAN, la alianza militar más exitosa de la historia se verá comprometida”, dijo Esper, enviando una clara señal a los europeos en su propio terreno. La seguridad de las comunicaciones, sostienen los estadounidenses, corren peligro en manos de Huawei. El titular de Defensa consideró que el gigante chino de telecomunicaciones forma parte de “una estrategia industrial vil” de Pekín y pidió a la comunidad internacional que “despierte ante el desafío chino y su manipulación de las reglas del orden internacional”.

También en Múnich, el secretario de Estado, Mike Pompeo, acusó a Pekín de utilizar a Huawei como caballo de troya en la campaña de desinformación. Sostuvo además que el partido comunista chino “representa un enorme riesgo para Occidente”. Poco después, desde el mismo escenario, Wang Yi, ministro de Exteriores chino, acusó a EE UU de lanzar “mentiras y acusaciones que no están refrendadas por hechos” y de crear problemas de forma artificial. “EE UU se niega a aceptar el éxito de un país socialista”, añadió. Wang pidió a los países europeos que adopten sus decisiones de manera independiente y responsable.

Cerca de 40 líderes mundiales se reúnen desde el viernes en Múnich en el encuentro anual de seguridad en la capital bávara, que este año ha sido testigo del enfrentamiento entre Washington y Pekín. En medio, los europeos, cuyas relaciones con el aliado estadounidense atraviesan momentos difíciles y que a la vez mantienen una fuerte dependencia económica con China.

El Gobierno británico decidió el mes pasado permitir la entrada de Huawei en su red 5G, aunque con restricciones, ignorando las advertencias de Washington. Mientras, Londres y Pekín mantienen conversaciones sobre la posible colaboración china en la construcción de la alta velocidad británica. En Alemania, la posible participación de Huawei en las telecomunicaciones ha provocado un encendido debate político, también en el seno del partido conservador de la canciller, Angela Merkel. Berlín se ha negado de momento a vetar ninguna empresa concreta y prefiere exigir garantías de seguridad a quien compita en su mercado.

La ministra de Exteriores española, Arancha González Laya, participante también en Múnich, consideró que el 5G se enmarca “en una discusión más amplia, en cómo la revolución digital influye en las relaciones internacionales, cómo afecta a la democracia y al futuro del empleo”, indicó en un encuentro con la prensa. Anunció Laya que piensan crear un grupo de expertos, que ayuden a entender las intersecciones e implicaciones políticas de la tecnología. Puso como ejemplo la concentración productiva y geográfica en manos de un número reducido de empresas, así como la importancia de la fiscalidad sobre la economía digital, la privacidad y también la seguridad. En alusión a Huawei, dijo: “Para nosotros, no se trata tanto de empresa y del nombre de la empresa, sino de que los métodos tecnológicos respeten principios de libertad, derechos humanos y valores que para nosotros los europeos son importantes. Queremos tener esa discusión”.

Considerar la tecnología china como un asunto de seguridad que amenaza a la propia Alianza Atlántica supone, según Ian Bremmer, presidente del Eurasia Group, una nueva brecha en alianza transatlántica. Y sostiene que el presidente de EE UU, Donald Trump, “con su unilateralismo está empujando a los europeos en la dirección de China”. El problema, añadió en conversación con este diario, es que EE UU es incapaz de ofrecer una solución tecnológica alternativa.

En esa línea se pronunció el presidente francés, Emmanuel Macron, que defendió impulsar una mayor soberanía tecnológica europea y abogó por acelerar la innovación tecnológica con mayor inversión y cambios en la regulación que permitan un rápido avance. Por eso hay quien en Múnich también vio paradójicamente en el desafío chino una oportunidad para la cooperación transatlántica. El propio secretario de Defensa de EE UU dijo estar dispuesto a trabajar con empresas europeas en busca de alternativas para el 5G.

MACRON MUESTRA SU “IMPACIENCIA” CON BERLÍN
El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró este sábado en Múnich su “impaciencia” ante la falta de impulso alemán en las reformas europeas. El eje franco-alemán se propuso hace dos años refundar la Unión para protegerse de crisis venideras y hacer frente a un escenario global volátil y turbulento. Desde entonces, el progreso ha sido limitado, sobre todo en el área financiera, debido en buena medida a las reticencias de Berlín.

“No tengo frustraciones, pero sí impaciencia”, dijo Macron preguntado por la salud de la relación franco-alemana, aquejada de altibajos en los últimos meses. Macron centró su intervención en lo que llamó “la crisis de la clase media europea, que empieza a dudar de la democracia”. El presidente francés consideró que la crisis financiera y también la migratoria afectaron en particular a ese sector de la población, que tuvo que encajar las nuevas realidades. Para dar respuesta a la frustración de muchos europeos, Macron dijo confiar en que el nuevo equipo al frente de las instituciones europeas. “Si Francia y Alemania no abordamos juntos nuestros desafíos, estaremos cometiendo un error histórico”, advirtió.

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