Francia vive este martes su segunda jornada de huelga nacional en contra de la reforma de las pensiones planeada por el Gobierno de Emmanuel Macron y la sexta de bloqueo de transporte de sus principales ciudades. Porque aunque la movilización no haya sido generalizada desde las grandes protestas del jueves, cuando casi un millón de personas salió a la calle, el paro indefinido que sí mantienen los trabajadores del transporte público en urbes como París y del servicio ferroviario nacional desde entonces, ha provocado una paralización vial que dificulta mucho el día a día en las principales ciudades del país.

La situación volvió a complicarse a primera hora de la mañana, con atascos en ciudades como París de más de 400 kilómetros, casi el doble de lo habitual en hora punta. El recurso al automóvil —propio o compartido— era prácticamente la única posibilidad para muchos habitantes de los alrededores de París de acceder a una capital donde el metro y las líneas de cercanías están este martes de nuevo prácticamente paralizadas —diez de las 14 líneas de metro no funcionan y otras lo hacen de forma muy restringida— y solo una cuarta parte de los autobuses también circulaban, debido a los bloqueos ante algunas estaciones de salida por parte de huelguistas.

La compañía nacional de ferrocarriles, la SNCF, también ha advertido de que el tráfico internacional continuará “perturbado” este martes. Entre Francia y España no circulará “ningún” tren, mientras que en la línea del Eurostar (París-Londres) solo circularán tres de cada cinco trenes, igual que la conexión con Bruselas, entre otros. Asimismo, solo circularán uno de cada cinco trenes de alta velocidad y de cercanías. Tampoco puede garantizar más de cada diez trayectos regionales, que en su mayoría serán sustituidos por autobuses.

En esta jornada de huelga, el tráfico aéreo también se verá afectado. La Dirección General de Aviación Civil (DGCA) ha solicitado para esta jornada la reducción del 20% de los vuelos hacia o desde Francia que partan de los aeropuertos de París, Lyon, Marsella, Toulouse y Burdeos. Solo la compañía Air France anunciaba ha cancelado el 10% de sus vuelos de media distancia y el 25% de los domésticos. Aunque mantendrá todos los viajes de larga distancia (más de cuatro horas) programados, la aerolínea gala advirtió de la posibilidad de “retrasos y anulaciones de última hora”, dijo en un comunicado.

El desafío de los sindicatos está sin embargo en las manifestaciones programadas en todo el país. El reto es ver si, en la víspera del anuncio oficial de los detalles de la reforma de las pensiones por parte del primer ministro, Édouard Philippe, son capaces de lograr la misma fuerza de convocatoria que el jueves pasado, cuando sacaron a entre 800.000 personas (según cifras oficiales) y un millón y medio (de acuerdo con los cálculos de los sindicatos) a las calles.

Según se ha adelantado, algunos de los sectores que más secundaron la huelga de la semana pasada, como el de los profesores, no están tan movilizados en esta segunda jornada. El Ministerio de Educación Nacional indicó que la tasa de huelguistas en las escuelas de primaria y secundaria era mucho más baja este martes, de 12,5%, que el pasado jueves, cuando llegó al 51,15%.

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