La embajada rusa en Berlín, este miércoles después de que Alemania expulsara a dos diplomáticos rusos. FABRIZIO BENSCH REUTERS

La Fiscalía federal de Alemania ha puesto este miércoles en marcha una investigación que puede envenenar las frágiles relaciones que existen entre Berlín y Moscú. En un extenso comunicado, la Fiscalía ha anunciado la apertura de investigaciones formales por el asesinato de un ciudadano georgiano de origen checheno ocurrido en agosto en Berlín, ante la sospecha de que fue ordenado por autoridades rusas y chechenas. Ante la falta de cooperación de Moscú, Berlín ha decidido la expulsión de dos diplomáticos rusos, una decisión poco amistosa a juicio de Rusia que ha prometido una respuesta recíproca.

“Hay suficientes indicios de que el asesinato de Tornike K. se llevó a cabo en nombre de las autoridades estatales de la Federación de Rusia o de la República Autónoma de Chechenia como parte de la Federación de Rusia”, señala la Fiscalía alemana en su comunicado, que identifica al supuesto autor del asesinato como Vadím Krasikov, un ciudadano ruso de 49 años y que actualmente se encuentra detenido en Berlín.

La decisión de la Fiscalía Federal de involucrar a Moscú en el asesinato convenció al Gobierno federal alemán de ordenar la expulsión de dos empleados de los servicios secretos rusos, a quienes ha declarado persona non grata y ha invitado a abandonar el país en un plazo de siete días. “Con esta medida, el Gobierno Federal reacciona ante el hecho de que las autoridades rusas, a pesar de las reiteradas demandas de alto rango y enfáticas, no cooperaron suficientemente en la investigación del asesinato de Tornike K. en el parque Tiergarten de Berlín el 23 de agosto de 2019”, ha declarado la Fiscalía.

La revista Der Spiegel, que reveló el verdadero nombre del supuesto asesino el martes, difundió que el sospechoso podría ser un empleado de los servicios especiales rusos, ya que el nombre del presunto asesino no figura en las bases de datos rusas, y el número de su pasaporte es similar a los de los oficiales de inteligencia militar rusa.

La investigación del asesinato, que según el fiscal federal, Peter Frank, cuenta con todos los elementos para poner en peligro la seguridad del Estado alemán, puede envenenar las relaciones entre Moscú y Berlín, ya que es la primera vez que un organismo de la importancia de la Fiscalía sugiere que el Gobierno ruso es el autor intelectual de un asesinato llevado a cabo en territorio germano.

Todo comenzó el pasado 23 de agosto cuando Zelimkhan Jangoshvili, también conocido como Tornike Kavtarashvili, un excombatiente georgiano-checheno que se enfrentó a las tropas rusas en la guerra de Chechenia entre 2001 y 2015, se dirigía caminando a una mezquita por el parque de Tiergarten, en el centro de Berlín. Poco después del mediodía, un ciclista que le iba siguiendo, según registraron las cámaras de seguridad de la zona, se le acercó por detrás y le disparó dos balazos en la nuca.

El excombatiente, que ya fue víctima de un atentado en Georgia que mató a su número dos, había huido de su país en 2015 y buscó refugio en Berlín, donde solicitó asilo político, que nunca recibió. Él mismo había comunicado a las autoridades alemanas su pasado como miembro de la insurgencia chechena contra Rusia.

El mismo día del asesinato, la policía detuvo al autor de los disparos y recuperó el arma. La prensa contó entonces que al autor del crimen era Vadím Sokolov, un ruso de 49 años y que había viajado a Berlín desde Moscú haciendo escala en París y que tenía un billete de regreso a Rusia.

El pasado martes, sin embargo, Der Spiegel reveló el verdadero nombre del asesino, un ruso que había ingresado a Alemania con un pasaporte falso. Los investigadores alemanes habían descubierto la verdadera identidad de Krasikov a través de una orden internacional de detención que fue cancelada posteriormente por Rusia. Se sospechaba que Krasikov había asesinado a un empresario ruso en 2013.

Respuesta rusa
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha asegurado este miércoles que Rusia se tomará su tiempo para responder a estas acusaciones “infundadas” y a la expulsión “inamistosa” de los dos diplomáticos rusos. “Somos gente reflexiva. Primero estudiaremos de qué nos acusan y cómo ha sucedido todo esto”, ha declarado a la agencia Interfax. La Fiscalía alemana ha informado, además, de que Moscú acusaba a Jangoshvili de ser miembro del grupo terrorista Emirato del Cáucaso y de haber entrenado a miembros de la organización en tierra georgiana y de ser responsable de su traslado al exterior.

En el marco de la Asamblea de la OTAN en Londres, la canciller Angela Merkel ha asegurado que discutirá el tema del asesinato con el presidente ruso, Vladímir Putin, con quien tiene previsto reunirse la próxima semana en Francia para abordar el conflicto ucranio. “Tomamos esta decisión [de expulsar a los diplomáticos] porque no hemos tenido el apoyo de Rusia en el esclarecimiento del crimen”, ha afirmado.

La decisión de Berlín agrava las ya difíciles relaciones entre Rusia y Alemania y con otros países occidentales. El asesinato del antiguo combatiente checheno se ha producido año y medio después del envenenamiento en el Reino Unido del antiguo agente doble Serguéi Skripal y su hija Yulia en la localidad de Salisbury.

Moscú y Berlín mantienen un enfrentamiento abierto desde 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea y proporcionó apoyo militar a las fuerzas separatistas prorrusas del Este de Ucrania. Al mismo tiempo, Alemania tiene una fuerte dependencia energética de Rusia, de donde proceden más del 40% de sus importaciones de gas y el 30% del petróleo.

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