México es bastante vulnerable a intensas lluvias, huracanes y sismos, y aún así una gran cantidad de estados no cuentan con seguros o con suficientes fondos para hacer frente a las adversidades, lo cual presiona sus finanzas cuando ocurren estos eventos, consideró este martes Moody’s Investors Service.

La calificadora señaló que, aunque el Gobierno federal otorga apoyo, los estados deben aportar al menos el 50 por ciento de la reconstrucción de infraestructura pública local y en algunos casos, asistir a municipios, lo cual ejerce presión en sus perfiles crediticios.

Uno de los problemas es que los estados no tienen altos niveles de ingresos propios ni de liquidez para financiar la reconstrucción, por lo que tienden negocian mayores transferencias federales o contraen deuda para cubrir nuevos gastos de capital.

“Si bien los estados deben crear fondos de desastres naturales y la regulación federal brinda incentivos para que los estados contraten seguros, los estados no están preparados para enfrentar desastres naturales sin apoyo”, indicó Moody’s.

De hecho, del total de estados que califica la firma, el 67 por ciento ha comenzado a crear fondos de desastres naturales y solo un tercio tienen seguros, por lo que hace muy difícil que enfrenten los desastres naturales sin ayuda.

De acuerdo con la calificadora, el grado en que afectan las finanzas de un estado depende de varios factores, que incluyen la magnitud del daño y el tipo de infraestructura afectada.

En algunos casos, los daños son elevados, aunque la infraestructura del gobierno regional y local no se ve afectada significativamente, de modo que los costos de reconstrucción no serían particularmente altos.

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