Lanzamiento de un misil, este lunes, desde San Nicolás (California). DEPARTAMENTO DE ESTADO DE EE UU

El Kremlin ha condenado este martes la prueba de Estados Unidos de un misil de crucero terrestre con un rango superior 500 kilómetros. El ensayo tuvo lugar menos de tres semanas después de que expirara el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), que prohibía que Rusia y EE UU almacenaran, probaran o desplegaran misiles terrestres, convencionales o nucleares, de alcance intermedio (de entre 500 y 5.000 kilómetros).

El ensayo de Washington demuestra una vez más que “los estadounidenses buscaron desde un principio terminar con el INF”, según dijo un portavoz del Kremlin en declaraciones a la prensa.

Al denunciar el INF —firmado por Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov en 1987—, Estados Unidos acusó a Moscú de violar el tratado durante los ensayos del misil Novator 9M729. El Kremlin lo ha negado reiteradamente y ha continuado con el desarrollo y despliegue de estos proyectiles. El presidente ruso, Vladímir Putin, además de acusar a Washington de incumplir el acuerdo con la instalación en 2015 del sistema antimisiles Aegis en Rumania.

El viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov, opinó que ahora estas pruebas muestran que el Pentágono llevaba largo tiempo desarrollando el nuevo misil, ya que es altamente improbable que en un “plazo de tiempo tan corto” [al trascurrido desde que el INF dejó de existir] los estadounidenses pudieran haber preparado el ensayo del lunes.

Lo más lamentable para el diplomático ruso es que con ello Washington devela sus intenciones de “extender el potencial desestabilizador” a un campo que, hasta hace poco, estaba firmemente regulado, como es el de los misiles terrestres de medio alcance. La situación es simplemente “lamentable”, manifestó Riabkov. Todo esto estaría demostrando que la Casa Blanca preparó con mucha antelación su renuncia al tratado INF, tanto su aspecto propagandístico como el militar y técnico, señaló.

El viceministro subrayó que Putin reiteró el lunes, durante su visita al presidente ruso, Emmanuel Macron, en París, que Rusia no desplegará misiles de medio alcance mientras Washington no lo haga.

La prueba estadounidense, realizada con éxito, se llevó a cabo desde la isla de San Nicolás, frente a la costa de California, a las 14. 30 hora local (23.30 en la España peninsular), según el Pentágono, que precisó que se trata de una “variante de un misil de crucero de ataque tierra-tierra Tomahawk”. El INF no prohibía el desarrollo y uso de misiles de medio alcance que fueran lanzados desde embarcaciones o aeronaves.

Las pruebas tanto de Rusia como de Estados Unidos muestran que la carrera armamentística entre ambos países está en auge y que en el futuro próximo seguirá acelerándose, con las consiguientes amenazas que ello conlleva.

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