Vladímir Putin, el 15 de febrero en Sochi. MIKHAIL SVETLOV GETTY IMAGES

La Unión Europea ha señalado este martes a Rusia como la principal amenaza de interferencia y desinformación para las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mayo. Ante la creciente amenaza que se cierne sobre esa cita con las urnas, el Consejo de Ministros de Asuntos Generales de la UE, formado por los responsables de Exteriores de cada Estado, ha acordado reforzar los sistemas de alerta, potenciar las campañas de información y evaluar a nivel nacional los riesgos de ciberataques. La UE intenta blindar la campaña para unas elecciones europeas que se anuncian como las más importantes y vigiladas desde que se celebraron las primeras hace 40 años.

Bruselas teme que la manipulación digital o la viralización de informaciones falseadas y distorsionadas ponga en peligro la seguridad y legitimidad de unos comicios en los que están llamados a participar cientos de millones de ciudadanos en 27 países para elegir a 705 eurodiputados. El riesgo, señalan las conclusiones aprobadas este martes por los ministros de Asuntos Generales, es que los ataques tengan “un profundo impacto en el proceso democrático”.

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Las conclusiones subrayan que “las fuentes y el fenómeno de la desinformación pueden identificarse dentro y fuera de la UE y tienen su origen en una variedad de actores estatales y no estatales”. Y el documento aprobado por los socios europeos apunta claramente hacia el país de Vladímir Putin como la principal plataforma de intoxicación informativa. “Los esfuerzos deben dirigirse hacia los actores malignos, notablemente a las fuentes rusas (…), que cada vez despliegan más estrategias de desinformación”, señala el Consejo de Ministros de la UE.

El Gobierno ruso ha negado una y otra vez que se encuentre detrás de los ciberataques que han sufrido varios países europeos. Y niega ser el origen de la difusión masiva de fake news (noticias falsas) en momentos políticos delicados para algún país de la UE, como durante el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 en Cataluña o las elecciones de 2018 en Italia que dieron el Gobierno a los populistas del Movimiento 5 Estrellas y la Liga.

Pero Bruselas apunta desde hace tiempo hacia el Kremlin y en 2014, a raíz del conflicto en Ucrania que acabó con la anexión de Crimea a Rusia, la Comisión Europea ya puso en marcha una unidad para contrarrestar las campañas de desinformación atribuidas al Kremlin. El presupuesto de esa unidad europea antipropaganda casi se triplicará desde los 1.800 millones de euros en 2018 hasta 5.000 millones.

El acuerdo de los ministros urge también al establecimiento a nivel nacional de redes de cooperación para “la rápida detección de las amenazas sobre las elecciones al Parlamento Europeo”. La Comisión Europea deberá establecer, además, un sistema de alerta rápida, que permita canalizar y compartir las amenazas identificadas en cada país.

Las conclusiones pactadas este martes llegan tras el plan de acción presentado por la Comisión el pasado diciembre, en el que se establecía la estrategia para intentar proteger el medio centenar de elecciones que se celebrarán en el continente europeo durante los próximos 24 meses.

El Plan obliga a las grandes redes sociales, como Facebook o Twitter, a informar mensualmente a la Comisión sobre las medidas que adoptan para combatir la difusión de noticias manipuladas, el número de cuentas falsas clausuradas y el apoyo concedido a los verificadores de datos e informaciones.

La UE también hace un llamamiento a “reforzar el ecosistema de medios de comunicación europeos” y pide que la Comisión y los Gobiernos nacionales, en colaboración con las empresas de comunicación y las plataformas digitales, desarrollen actividades de concienciación para proteger la integridad del proceso electoral. Bruselas calcula que, del otro lado, Moscú destina unos 1.100 millones de euros a financiar medios que difundan puntos de vista favorables al Kremlin.

La Comisión y los Gobiernos también reforzarán, según las conclusiones, las estrategias de comunicación sobre los valores y políticas europeas, en un intento de aumentar la confianza de la opinión pública en las instituciones comunitarias.

Ese objetivo choca con las diatribas que algunos Gobiernos de la UE, como el de Hungría o Italia, lanzan periódicamente contra Bruselas. Esta misma semana el Gobierno húngaro de Viktor Orbán ha lanzado una campaña de publicidad en la que sugiere un contubernio entre la Comisión Europea presidida por Jean-Claude Juncker y el multimillonario estadounidense George Soros para facilitar una avalancha migratoria hacia Europa.

La Comisión ha reaccionado con enorme dureza este martes contra una andanada que muestra que la amenaza a las elecciones europeas puede llegar desde capitales más cercanas que Moscú. “La Comisión Juncker se ha comprometido a luchar contra la desinformación y las fake news. Y este caso no es una excepción”, ha advertido el portavoz oficial de la Comisión, Margaritis Schinas. “La campaña del Gobierno húngaro es increíble. Es alarmante que una teoría de la conspiración tan ridícula haya alcanzado tal propagación”, ha añadido. “No hay ninguna conspiración. Los húngaros se merecen datos, no ficciones”, ha rematado Schinas.

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