CARTA MAGNA, "VIVA". Ante representantes de los poderes Legislativo y Judicial, así como gobernadores, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que la actual Constitución –de la cual ayer se conmemoró el 102 aniversario– aún concentra un proyecto de nación con énfasis en la dimensión social.Foto Cristina Rodríguez

Tal vez a fin de sexenio
Disculpas a Calderón
Vázquez Mota y los migrantes

Aunque defendió en Querétaro que la Constitución no ha muerto, el presidente Andrés Manuel López Obrador esbozó una idea que genera escalofrío en sus adversarios más acérrimos: convocar a finales del actual sexenio a una asamblea constituyente para elaborar una nueva Carta Magna que dé cuerpo normativo supremo a las hechuras de lo que se denomina la Cuarta Transformación.

Como suele suceder con el habilidoso político tabasqueño, la introducción del espinoso tema a la discusión pública se hizo de manera tangencial, aparentemente imprecisa, aspiracional. Alonso Urrutia y Néstor Jiménez, enviados de La Jornada a la ceremonia queretana de conmemoración de los 102 años de vida de una Constitución sometida a profunda cirugía plástica, reportaron que “López Obrador no descartó que a futuro se pueda promover la elaboración de una nueva Constitución, porque la actual ya ‘está muy parchada, muy remendada’”. Sin embargo, dejó entrever que esta determinación corresponderá a las nuevas generaciones. Dijo que si bien su gobierno busca una nueva transformación, a la que correspondería una nueva Constitución, como ha sucedido con las de 1824, 1857 y 1917, asociadas a la Independencia, Reforma y la Revolución, por ahora no hay condiciones y por el momento hay tareas más importantes.

El enunciado de un nuevo constitucionalismo federal es uno de los fantasmas que teme la élite de los derrotados por el obradorismo. Ya bastantes pesadillas y sufrimientos tienen esos derrotados al ver el contundente relevo de la clase política dominada por el PRI y el PAN, la pérdida del control en la silla presidencial, las cámaras federales y varios congresos estatales, gubernaturas y presidencias municipales de ciudades importantes, el evidente avance obradorista en el control de instituciones autónomas y el poder faltante, el Judicial, y ahora tendrán para fin de sexenio la probabilidad de que la nueva estructura morenista de poder (político, empresarial y militar) sea institucionalizada y elevada a categoría constitucional (con una promesa de asamblea constituyente que sería una bandera electoral del obradorismo para los comicios generales de 2024).

Por lo pronto, ayer el tabasqueño cuasi chiapaneco desmontó el riesgo de una confrontación creciente con Felipe Calderón Hinojosa, a quien había incluido en una ennumeración genérica de políticos del pasado que habrían cometido actos de corrupción, conflicto de interés y tráfico de influencia. Prefirió AMLO ofrecerle disculpas al ex panista michoacano (se pueden usar ambos giros: ofrecer o solicitar disculpas, entendiendo en los dos casos que lo que se busca es disculparse), luego que éste había amagado con buscar diálogo con López Obrador en una oficina privada de Palacio, en un estudio de televisión o presentándose en La Mañanera. Calderón resultó fortalecido en este incidente, a pesar de que abundantes pruebas hay de que durante su administración se cometieron suficientes irregularidades graves en favor de Iberdrola y sus firmas asociadas, a alguna de las cuales luego Calderón se sumó en calidad de consejero, cual si hubiera sido un pago por favores recibidos por esas empresas.

El fuego oratorio disparado desde La Mañanera alcanzó ayer a Josefina Vázquez Mota, a quien el político de Macuspana mencionó como destinataria de fondos federales durante el peñismo para repartirlos discrecionalmente entre migrantes. El dardo andresino tuvo como telón de fondo que la exigua ex candidata presidencial panista pretendió potenciar las protestas de madres de familia y ciudadanos contra el recorte presupuestal a estancias infantiles.

López Obrador recordó el episodio de la guardería infantil ABC, de Hermosillo, Sonora, y mencionó, sin entrar en detalles, la entrega durante el peñismo de fondos públicos a la panista Vázquez Mota. Esta columna recuerda que fueron más de mil millones de pesos suministrados para que ella los repartiera a su triangulado saber y entender entre migrantes mexicanos en Estados Unidos a los que hubiera resultado más fácil y natural que el gobierno mexicano atendiera directamente.

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Astillero

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here