May sale de Downing Street este viernes. DANIEL LEAL-OLIVAS (AFP) / REUTERS-QUALITY

Un grupo de diputados conservadores están sumando apoyos para intentar apartar de su cargo a la primera ministra, Theresa May, a causa del borrador de acuerdo sobre el Brexit con la UE difundido este miércoles. Al menos una veintena de ellos han solicitado un voto de no confianza contra la dirigente tory, aunque pueden ser más, ya que no tienen por qué hacer pública su decisión. Para desafiar su liderazgo se necesitan 48 peticiones y, para destituir a May, un total de 158 de los 315 diputados conservadores tienen que votan en su contra.

Solo Graham Brady, el presidente del llamado Comité 1922, el grupo parlamentario conservador que agrupa a los diputados que no ocupan cargos ministeriales, conoce el número exacto de solicitudes, ya que es él quien las recibe. Aunque los medios británicos, que citan fuentes cercanas al partido, aseguran que puede haber ya peticiones suficientes para desafiar a May y se especula con la posibilidad de que la votación sea el próximo martes.

Si la moción triunfase, May sería obligada a dimitir al frente del Partido Conservador y, en consecuencia, del Gobierno. Tendría además prohibido postularse como candidata en el consiguiente proceso de elección de nuevo líder. Si fracasase, la primera ministra no podría ser sometida a otra en los 12 meses posteriores.

El anuncio se produce un día después de que dimitiesen cuatro miembros del Gobierno. May compareció luego en rueda de prensa para defender el pacto con la UE por el “interés nacional” británico. En esa misma comparecencia aseguró que su intención es seguir como primera ministra. Este viernes, en un programa en la radio LBC, un oyente le ha animado a dimitir, pero la dirigente no se ha referido a esa parte de la pregunta.

Una de las pocas noticias positivas para ella ha sido el anuncio de Michael Gove, uno de los ministros más significativos del Gabinete, de su intención de apoyar a May. El golpe más duro ha venido de Dominic Raab, el ministro para el Brexit, que ayer renunció a su cargo. Raab está considerado como el niño mimado de los euroescépticos y uno de los candidatos a suceder a May.

“Los términos propuestos ayer [por el miércoles] por la primera ministra contienen errores muy relevantes”, explicaba Raab a la BBC. “Si este acuerdo entra en vigor provocará un devastador efecto en la confianza de la ciudadanía en la democracia”. Poco después, dimitía la segunda de Raab, Suella Braverman, y la ministra de Trabajo y Pensiones, Ester McVey, quien señalaba en su renuncia que el acuerdo “no hacía honor al resultado del referéndum”.

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