Ayer fue inaugurada la instalación artística Monumento a la ausencia, de la artista israelí Yael Bartana. Es un “espacio de memoria y de reparación simbólica colectiva”. Foto: Quetzalli González

CIUDAD DE MÉXICO.- La zona de Tlatelolco fue declarada ayer Patrimonio Cultural Intangible y sitio emblemático de la memoria histórica de la Ciudad de México, con lo cual se convirtió en “paisaje de la memoria” que no podrá modificarse ni alterarse arbitrariamente, sin la autorización del Consejo de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico de la Ciudad de México.

La declaratoria tiene como base un documento técnico que recopila la historia completa de la zona, detalló Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura de la Ciudad de México, y en lo sucesivo le da una dimensión tangible a la memoria histórica de esta zona y responsabiliza a las instituciones culturales de transmitir dicho conocimiento, por lo que “no se podrá alterar la zona sin la autorización del comité de salvaguarda”.

Dicho comité está encabezado por Ángeles González Gamio, José Joaquín Blanco, Bolfy Cottom, Héctor de Mauleón, Alberto Barranco y Saúl Alcántara Onofre, así como representantes del INAH, INBA e ICOMOS.

El anuncio fue hecho ayer en el Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM, donde Vázquez Martín detalló que Tlatelolco abarca la zona arqueológica con los restos de la antigua ciudad de México-Tlatelolco, la Caja de Agua y los vestigios del Tecpan, que fuera un recinto colonial y sede del ayuntamiento de Santiago Tlatelolco.

Entre estas capas de historia recordó que, en 1964, en este mismo espacio fue inaugurado el conjunto urbano Nonoalco-Tlatelolco, construido por el arquitecto Mario Pani.

Esa unidad fue provista de extensas plazas, pero la más emblemática fue la de las Tres Culturas, enclavada en la tercera sección de la unidad habitacional, a través de la cual Pani hizo convivir todos los momentos de la historia, transformando a este lugar en un testigo vivo de la historia de México”, detalló.

Aunado a esto, Tlatelolco es el lugar que alberga el Templo de Santiago y el excolegio de la Santa Cruz, que resguarda la Biblioteca José María Lafragua, sin dejar de lado que aquí existió el mercado más importante de su época y que durante la Conquista española se convirtió en sede de la resistencia y de la última batalla que marcó la caída del imperio azteca.

Luego vendrían las construcciones modernas, con el complejo arquitectónico de la torre de Tlatelolco, diseñada y proyectada por Pedro Ramírez Vázquez, en 1966, como sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, hasta que en 2005 se convirtió en el Centro Cultural Tlatelolco y en unos días será inaugurado el Memorial del 68 de la UNAM.

Desde la época prehispánica hasta hoy, Tlatelolco ha sido escenario de procesos y eventos sin los cuales no puede reconstruirse la historia de México, ya que ha generado y adquirido una carga simbólica para los mexicanos, formando parte de la herencia cultural que se transmite de una generación a la siguiente”, explicó el funcionario.

Y aseguró que, a la par de su desarrollo histórico, “Tlatelolco ha modificado su apariencia y se ha adaptado a las condiciones de esos procesos, bajo edificaciones antiguas y modernas, construyendo un paisaje urbano con características propias y una peculiar fisonomía y expresión que reflejan las transformaciones sociales y culturales de México”.

Por último, explicó en entrevista que el siguiente paso para esta zona será la búsqueda de recursos para el mejoramiento del espacio. “Hoy los pobladores de Tlatelolco podrán decir que, como ya es patrimonio, necesitan renovarlo, es decir, la declaratoria es un instrumento legal que obliga a las diversas instituciones” para su mejoramiento. Además, facilita a los privados a hacer políticas, acciones y fondear proyectos a partir de esta idea, porque es patrimonio de todos”.

LA AUSENCIA

Antes de la firma de la declaratoria, en la que participó el rector de la UNAM Enrique Graue, y del jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, se inauguró la instalación artística Monumento a la ausencia, de la artista israelí Yael Bartana, propuesta como espacio de memoria y de reparación colectiva.

Además, se abrió el acceso libre a la colección M68 Ciudadanías en movimiento, la cual puede ser consultada en web, y se definió como “plataforma digital de libre acceso que parte de 25 mil registros y casi 100 mil objetos digitales, como documentos, fotos, caricaturas, mantas, entrevistas, volantes, manuscritos y expedientes gubernamentales sobre los movimientos sociales, políticos y culturales más significativos de 1968 a la fecha.

El material proviene de 35 archivos de universidades, del Archivo General de la Nación y otras instituciones gubernamentales que desde ayer pueden consultarse sin censura ni datos ocultos, lo que supone el repositorio más importante en el tema. Graue celebró la declaratoria del conjunto emblemático y recordó que el repositorio digital M68 será la columna vertebral del Memorial que estará listo en unos días y de la exposición permanente que exhibirá no sólo la puerta de la Preparatoria 1 —destruida durante el bazucazo—, sino de los testimonios de los líderes del movimiento de 1968.

En la presentación estuvieron presentes Luis Raúl González, presidente de la CNDH; Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM; Mercedes de Vega, directora del AGN; y Mara Turok, integrante del Consejo de Fomento y Desarrollo Cultural de la Ciudad de México, entre otros.

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