Se trata de cerámicas, esculturas, máscaras y utencilios, de
culturas como la maya, mexica y mixteca, de los estados de Guerrero,
Guanajuato, Michoacán y Nayarit.
La colección de
arte prehispánico en manos privadas más importante del mundo, la
Barbier-Mueller, se encuentra en la mira de las autoridades internacionales
tras los reclamos que México y Perú han expuesto sobre la venta de piezas
arqueológicas correspondientes al patrimonio cultural de ambas naciones
incluidas en la subasta que la casa de ventas Sotheby’s realizará el 22 y 23 de
marzo.
En el caso de México, el Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) presentó el 15 de febrero pasado una denuncia de hechos ante
la PGR contra quien o quienes resulten responsables por los delitos de
exportación y comercialización de bienes culturales propiedad de la nación, las
cuales forman parte de la colección Barbier-Muller y que ahora figuran en el
catálogo de esta subasta que incluye 313 lotes con piezas provenientes de
México, Perú, Colombia, Ecuador, Guatemala y EU.
Según el dictamen presentado por el INAH ante la PGR, de los
130 objetos de procedencia mexicana anunciados en el catálogo, 51 son bienes
arqueológicos propiedad de la nación, cuya autenticidad y procedencia
clandestina se sabían desde antes, pues forman parte de una importante
colección de arte precolombino, pero es hasta ahora cuando existe la
oportunidad de que estas piezas puedan ser repatriadas a México, explicó en
entrevista el arqueólogo Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador Nacional de
Arqueología.
“Desde siempre se supo que el origen no era claro. Ahora que
se ponen a la venta, es el momento de procurar que estas piezas sean repatriadas.
En este momento es cuando ya se configura la figura de delito”, aclaró el
arqueólogo.
Comentó que mientras las piezas permanecían en la colección
Barbier-Mueller una intervención jurídica implicaba un proceso más complejo:
“Hay que establecer un juicio y eso es mucho más difícil. En este momento en
que se ponen a la venta es el momento ideal para poder intentar su
repatriación”.
De las 130 piezas en el catálogo de la subasta el INAH sólo
hace referencia a 51, sobre el resto Sánchez Nava explicó que aún “no se tienen
los elementos para poder elaborar un dictamen fundamentado”.
Y añadió que “es una utopía pensar en recrear el periplo de
todas las piezas y de cómo han llegado ahí de manera clandestina”.
Entre las piezas de la subasta destaca una Venus Callypyge,
perteneciente a la cultura chupicuaro de Guanajuato, que data del 400 a de C. y
tiene un valor de entre 2 y 3 millones de euros (de 2,5 a 3,8 millones de
dólares, de 33 a 50 millones de pesos). Según la página de la casa de subastas,
fue adquirida en 1988, pero no se informa sobre la fecha en que la escultura
salió del país o el lugar de adquisición. Sánchez Nava comenta que se trata de
una de esas piezas procedentes de las tumbas de tiro y que son depositadas como
ofrendas, por lo que su estado de conservación es excepcional. “Su estado de
conservación, aunado a su antigüedad, hacen que sean muy buscadas por los
coleccionistas”, comentó.
Las piezas, reunidas desde 1920 por Josef Mueller y su
familia, sobre todo su yerno Jean-Louis Barbier, permanecían exhibidas en el
Museu Barbier-Mueller de Barcelona, hasta septiembre de 2012, cuando cerró sus
puertas.
Josef Mueller reunió miles de obras de arte antiguo, muchas
de las cuales se exponen en el museo que lleva su nombre en la ciudad suiza de
Ginebra. Por mucho tiempo, algunos de esos objetos precolombinos estuvieron
itinerantes por diversos establecimientos, hasta que en 1997 una importante
colección de piezas de diversas culturas prehispánicas procedentes de
Mesoamérica, América Central, América andina y el Amazonas fue cedida por el
Museo de Ginebra al Ayuntamiento de Barcelona. La colección estaba integrada
por máscaras, cerámica, textiles, utensilios domésticos y otros objetos creados
por las culturas inca, maya, olmeca, mazcala, chapícuaro, chancay y mochica.
FUENTE: EL UNIVERSAL