Opinión
11/09/2017
ALEJANDRO PAEZ VARELA

Y así, otros seis años

ALEJANDRO PAEZ VARELA

A 17 años del supuesto inicio de la presunta “normalidad democrática” en México, muchos de nosotros, con edad para haber vivido plenamente estas casi dos décadas, vemos con desdén a los mexicanos que siguen votando por sus verdugos. Vemos con desdén, desconfianza y reclamo a los que, por ejemplo, hicieron Presidente a Enrique Peña Nieto. No creemos que hayan sido “engañados”: tantos votos de 2012 vienen de la complicidad y quizás de la ignorancia, pero sobre todo del gusto. Entonces les decimos, a ésos: “Tómala, pues: ahora cómete a tu priista con gusto y no te quejes, ni pongas el grito en el cielo si la inflación alcanza niveles históricos, si la deuda pública se eleva a topes nunca antes vistos; ahora trágate las cucharadotas de corrupción, violencia y desencanto porque esa sopa es tuya y de nadie más”.

No puedo, sin embargo, decirle lo mismo a los mexiquenses. No puedo. Los datos que todos tenemos es que hubo una elección de Estado y que, por lo tanto, una mayoría no fue alegre a votar por Alfredo del Mazo Maza. Edomex no tiene por qué comerse a su priista con gusto en solitario. Millones salieron a hacer su parte el día de la votación pero no hubo autoridades electorales competentes para obligar a la bestia a controlar sus instintos. Y nosotros, el resto de los mexicanos, sí hemos sido incompetentes a la hora de reclamarle a la alta burocracia electoral por el desaseo del proceso de este año. Y cuando hablo de la “alta burocracia electoral” no hablo en abstracto. Tiene rostro y nombre: Lorenzo Córdoba, y el resto de los consejeros.

Empiezo por allí mi texto porque no voy a dirigirme a los mexiquenses, exclusivamente: voy a decirle, a todos los mexicanos, que esta semana asume como Gobernador un tipo que no debería estar allí; que no fue un buen Alcalde, que no fue un buen funcionario federal; que su relación con Javier Duarte y César Duarte está documentada; que su mérito se resume a que es primo del Presidente y parte de la nomenclatura mexiquense y que él es, en resumen, todo lo que no queremos para este país.

Voy a decirles que en él se consolidará todo lo que está podrido en México. Y aún así, esta semana Alfredo del Mazo Maza asume como Gobernador aunque, como sabemos, no será la medicina que necesita la enferma sociedad mexiquense, que vive con temor en medio de una guerra de cárteles y de grupos criminales sueltos a su antojo, mientras sus hijas pagan cuotas de sangre a una violencia de género que lleva años; que tiene una (disculpen mi español) mierda de transporte público y de infraestructura urbana; que aporta con sus impuestos a la caja de los corporativos oscuros y corruptos que se prestan para sacar dinero del erario público y así apuntalar la compra de votos, ¡qué va!, la compra de elecciones completas; que está sometida, esa sociedad, a una pobreza crónica (que se suma por millones) y que ve, con sus ojos, una desigualdad que da vergüenza.

Voy a decirle a los mexicanos que en parte es culpa de nosotros esa degeneración, porque no supimos presionar para que las autoridades electorales pusieran un freno a un abuso que tiene consecuencias dobles: por un lado, la imposición de Del Mazo; por el otro, la pérdida de credibilidad en instituciones por las que pagamos miles de millones de pesos y que sólo sirven para dar empleos, cuotas, a grupos que desde el poder han secuestrado al Estado mexicano.

***

La ruta conocida:

Primero, una fuerte inyección de recursos de los mexiquenses a la prensa local y nacional. Antes de diseñar cualquier estrategia para controlar los homicidios, los asaltos, los robos, los secuestros o los feminicidios, cientos de millones de pesos para la televisión, la radio, los impresos y los sitios web. Y hay que apurarle, porque el próximo año se eligen, en el Estado de México, no sólo Presidente y Congreso federal: cambian además las alcaldías y el Congreso local. Sólo da tiempo para, de inmediato, poner a Alfredo del Mazo en todos los shows (incluyendo los mañaneros “para señoras”) para que hable de su maravilloso estado y del hermoso reto que tiene en sus manos, bla, bla.

Luego, rápido, en caliente, hay que relanzar, por quinta vez, la estrategia de seguridad. Será necesario que el Ejército y la Policía Federal pongan sus vistosos (e inútiles) retenes en Neza, en Ecatepec, etcétera. Foto en los medios impresos, videos para la tele, entrevistas para la radio. Aparecerán en un acto público Alfredo del Mazo Maza, Miguel Ángel Osorio Chong, Salvador Cienfuegos y otros. Se necesitarán fotos del nuevo Gobernador con cara de serio, en un “C-4”, rodeado de gente muy seria y nada corrupta, con enorme capacidad y probado amor a la Patria, listos para combatir el crimen en las calles.

Y cada uno de los actos anteriores necesitará fotos en las portadas y cortes en televisión y en la radio. De eso se encarga el dinero: se habla con los amigos, se paga lo correspondiente y listo.

Acto seguido, porque esto no da tregua, se coordinan los programas de bienestar social con las actividades del Partido Revolucionario Institucional. Para noviembre, todos deben estar ya montados en el aparato para ir ciudad por ciudad, colonia por colonia, barrio por barrio, casa por casa a ofrecer despensas (más despensas), lámina, monederos, sacos de cemento. Casa por casa. Si de una vez se puede coordinar la entrega de credenciales y las firmas, pues adelante, aunque quedan los primeros seis meses del año siguiente para hacerlo.

Otra ronda de billetes a la prensa: Del Mazo serio con sus amigos priistas y perredistas en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), Del Mazo serio y firme en los noticieros “para señoras” hablando de programas innovadores, Del Mazo serio en un “C-4”, dirigiendo los destinos de los mexiquenses. Foto en los medios impresos, videos para la tele, entrevistas para la radio. Rápido. Con toda la prisa del mundo. Aparecerán en un acto público Alfredo del Mazo Maza y los titulares de Secretarías de Estado que correspondan: los que no agarraron candidaturas, a darle rápido en Edomex y luego en el resto de las entidades.

Luego, empezando el próximo año, los grandes anuncios: se construirá un enorme río por el que cruzarán diez cruceros por todo Edomex. Y diez puentes elevados. Y cuarenta auditorios que se llenarán con las bandas más sonoras y más gruperas. Y cada anuncio necesitará fotos en las portadas y cortes en televisión y en la radio. De eso se encarga el dinero: maletines y maletotas para la prensa.

Eso, en los primeros meses. Incluye manipular cifras de pobreza, de inseguridad, de crecimiento y de deuda. Sobre esto último, que ayude Pedro Aspe. Y de las fotos en las portadas y los cortes en televisión y en la radio se encarga el dinero y los grandes corporativos de medios. Sí señor.

Y así, otros seis años.

Y para 2026, Alfredo del Mazo estará listo y forrado de billetes de las megaobras para iniciar la campaña. A menos de que se les atraviese algo, que lo dudo. A menos de que alguien les ponga un alto, que lo dudo.

Como bien dice el periodista Humberto Padgett a propósito de su nuevo libro sobre el Edomex, La monarquía de la barbarie:

“En el centro de Toluca hay una estatua de Carlos Hank González. Todas las calles se llaman Arturo Montiel, Emilio Chuayffet. Si yo fuera un académico italiano que me dedicara a estudiar a las mafias y me pudiera dar una vuelta para estudiar al priismo mexiquense, diría: ‘¡Espérate! Heriberto Lazcano y todos los narcos que conocemos son unos pinches gatos al lado de estos’. La manifestación más acabada de la delincuencia organizada en México es el PRI del Estado de México”.

Fuente: 
SINEMBARGOMX

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