Opinión
20/07/2018
CONTRALINEA | Gabriela Gallegos Ávila

¿Por qué perdió Aispuro la elección?

CONTRALINEA | Gabriela Gallegos Ávila

En sus dos primeros años de gobierno, José Rosas Aispuro Torres, se descuidó o confió demasiado en su equipo. El resultado: conoció muy temprano su primera derrota.

Apenas hace dos años que “El Güero de Tamazula” tomó las riendas del Estado con un importante respaldo popular;  su triunfo electoral marcó un antes y un después en la vida política de Durango.

Por vez primera, asumió el poder estatal una marca diferente al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Sin embargo, el gobierno de Aispuro Torres sigue marcando paradigmas. Como ningún otro gobernador de la historia, está perdiendo su “poder” en el primer tercio de la administración.

De la información pública disponible, son múltiples las causas que pudieron llevar a la derrota:

 

  • Que el gabinete completo, incluido el gobernador, creyeron a pie juntillas las mediciones que -de acuerdo a sus expertos-  indicaban que el Gobernador era el mejor calificado del país. Nunca escucharon la percepción ciudadana.
  • Con esa idea, sus “estrategas” decidieron que los ciudadanos debían votar para “ayudar al gobernador” y no para ser representados en el parlamento local.
  • El eslogan de campaña en el que seguramente sus expertos dejaron un buen porcentaje de sus ideas creativas, “Ni un paso atrás”, resultó con un alto nivel de posicionamiento en mediciones, dijeron. Lo que nunca evaluaron es que la frase está más asociada con la lucha social del magisterio, que con el PAN.
  • Alianzas y candidaturas comunes fallidas, impactaron negativamente el desarrollo y resultado del trabajo electoral de los y las candidatas.
  • No midieron el deslizamiento del voto del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), por el contrario, lo minimizaron.
  • Y compitieron y visualizaron al PRI, como su principal adversario.
  • La dirigencia estatal del PAN se mantuvo prácticamente ajena al trabajo de proselitismo.

 

Las tres primeras causales estarían plenamente justificadas si se adereza, con que el responsable de la coordinación de las campañas a diputados locales, Juan Carlos Maturino Manzanera, ex jefe de Gabinete, estuvo ausente la mayor parte de la campaña por motivos familiares, y que, en su responsabilidad, quedo acéfala hasta la recta final de las campañas.

Este personaje es de la absoluta confianza del gobernador Aispuro Torres, pero sin ninguna experiencia  en estrategia y táctica política.

Por otro lado, de todos fue conocido que la candidatura con “calzador” de José Ramón Enríquez,  provocó al PAN y Aispuro, más pérdidas que ganancias.

Los acuerdos de la dirigencia nacional del PAN para formar la coalición de, “Por México al Frente”, en la que se incluyó al partido Movimiento Ciudadano (MC), y autorizar que en Durango encabezara la fórmula al Senado, Movimiento Ciudadano, en lugar de Acción Nacional, anunció problemas.

El distanciamiento entre el alcalde con licencia, el gobernador y la dirigencia estatal del PAN, lejos de marcar tregua, se agudizó.

El todo poderoso, José Ramón Enríquez, se olvidó que su candidatura se debía a una coalición, y se dedicó hacer campaña como candidato del Movimiento Ciudadano.

El litigio por la validez o no de las candidaturas comunes en el plano local,  entre el PAN y Movimiento Ciudadano, le abrieron la coyuntura para ejecutar una de sus venganzas políticas.

Respaldado por el grupo que encabeza el diputado Rodolfo Dorador, registraron como candidatos del MC a las diputaciones locales, a militantes del Partido Acción Nacional, quienes en su papel, restaron votos a los candidatos del PAN, que a la postre los llevaron a la derrota.

Pero igual de desastrosos fueron los acuerdos de candidatura común con el PRD y el Partido Duranguense. Ambos institutos políticos se sentaron a ver transcurrir el proceso sin mover una mano. Nunca se enteraron que había campaña y que eran parte de ella, salvo el PRD, que en el último trayecto de la contienda, salió, a anunciar que se unían al proyecto de Andrés Manuel López Obrador.

Pero tal vez lo más grave fue la orfandad con que transcurrieron las campañas del PAN, sin dirección, sin estrategia y táctica política. Frente a ellos siempre tuvieron al PRI como su adversario y no midieron el deslizamiento del voto de Morena.

Hoy, sus acciones y omisiones han colocado al gobernador José Rosas Aispuro Torres, y al Partido Acción Nacional, de frente a una derrota temprana.

De los 10 diputados (PAN-PRD), que representaban sus intereses en la LXVII Legislatura, sólo mantendrán en la próxima bancada, cuatro, lo que representa una pérdida del 60% de la fuerza conquistada en la elección del 2016.

Cuatro diputados representarán ahora únicamente el 16% del total de la fuerza parlamentaria. El PRI, 16 por ciento, PRD y PVEM 4% cada uno, y PT-Morena, el 60 por ciento.

La aspiración de un Parlamento mayoritariamente afín al Jefe del Poder Ejecutivo, se convirtió después del 1 de julio, en una  mayoría de piel Morena y corazón tricolor.

¿Ahora dónde estarán las alianzas del Ejecutivo?

¿Se atreverá a jugar a la minoría del bloqueo con el PRI?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se el primero en comentar