Opinión
13/09/2017
MARTÍN MORENO

EPN (Estamos Permanentemente Negados)

MARTÍN MORENO

+ De “Okinawa” al temblor imaginario

+ ¿Cuál es la salud mental del Presidente?

La imagen la vimos todos. Ni es inventada ni interpretada. Allí está, lamentable, confusa:

“La verdad estaba yo afuera viendo un…y la verdad no lo sentí. Si sentí una vez un temblor que nadie más sintió, muy pocos sintieron hace…(el Presidente se toma el rostro en actitud que pretende ser reflexiva, aunque termina en divagación)…fue allá en Los Pinos y solamente se sintió ahí…no sé qué pasó…y éste (el temblor del 7 de septiembre) no lo sentí porque estaba allí, caminando…”.

¿¡Qué dijo…!?

Enrique Peña Nieto se muestra extraviado en ese video convertido en imagen viral por las redes sociales, cuando habla del temblor del jueves pasado. Peña habla de manera confusa, extraviada, con gestos desarticulados y palabras desordenadas. Parece – subrayo el “parece”- como si estuviera pasado de copas. Los ojos enrojecidos. Una estampa, ciertamente, tan confusa como lamentable.

Pero más allá del “sentí una vez un temblor que nadie más sintió…”, frase que se prestó a mofa sobre Peña Nieto y que desató en redes sociales infinidad de memes y bromas, vale la pena preguntarnos:

¿Cuál es el estado de salud mental del Presidente?

Por lo tanto:

¿Bajo qué condiciones de salud, entereza y prudencia está gobernando a México?

No nos equivoquemos: la salud del Presidente de México no es un asunto exclusivo de Los Pinos. En lo absoluto. Es un tema que nos atañe a todos los mexicanos, por una razón de fondo: el Presidente en turno se va cada sexenio, pero el desastre que deja detrás lo sufrimos todos de por vida.
Ejemplos, sobran:

Los delirios de grandeza de quien proclamaba ser descendiente directo de Quetzalcóatl, iluminado – según él- por la grandeza de sus ancestros; hundido en una locura reflejada en la ofensiva “Colina del perro” – emblema de la corrupción priista-, que transformó a José López Portillo en un remedo de sí mismo, rodeado de una soledad que se carcajeaba de sus chifladuras compartidas frente al espejo de su vanidad sin límite.

Las promesas de un primer mundo imaginario que solamente nos llevaron a la crisis económico – financiera más grave de la historia, cuando un millón de mexicanos perdieron todo:

casas, negocios, bienes, autos, empresas, sueños, etc; una huelga de hambre light impostada con su botellita de Evian a un lado; un autoexilio en Dublín donde soñaba con crucificar a Ernesto Zedillo, mutó a Carlos Salinas de Gortari de ser un Presidente que prometía, a un ex Presidente que daba vergüenza. Hoy por hoy, sus locuras pagadas por los mexicanos lo han llevado al sitio que bien ganado merece: el repudio nacional.

La bocota que de candidato le sirvió para derrotar al PRI, es la misma bocota que hoy nos intenta conmover con un ruego cursi: “¡No me quiten mi pensión!”. Vicente Fox es un bocazas agraviante para los mexicanos: él y su familia con vidas millonarias que no dependen, ni lejos, de su pensión, y con una fortuna que invitamos a que nos explique públicamente cómo la obtuvo. Lo de menos sería su traición al PAN en 2012 bajo su intención malsana y de interés personal al apoyar a Peña Nieto. Lo más, es que sus desvaríos – que no son pocos-, ya suenan a burla en un país que está harto de las burlas de sus políticos y gobernantes.

Hoy, se vale preguntar:

¿Cuál es el estado de salud mental de Enrique Peña Nieto, el personaje que siente temblores que nadie siente? ¿El hombre que ve un México muy distinto al que todos vemos? ¿El mandatario que ha hecho del cinismo su credo para gobernar, nombrando a un empleado propio para que lo investigue por el affaire Casa Blanca y ser exonerado, en una de las burlas más graves y humillantes para país cualquiera?

Y más:

¿A dónde nos llevará Peña Nieto en su locura obsesiva de evitar, a cualquier precio, al costo que sea para el país, que López Obrador gane la presidencia en 2018?

¿Qué sería capaz de hacer Peña bajo ese estado de confusión mental?

*****
Los desvaríos de Peña Nieto – no son errores que cualquiera pueda tener, sino lagunas mentales e imprecisiones propias de un analfabeta-, ni son nuevos ni mucho menos excepciones a la regla. No. Han sido constantes, permanentes y de escándalo, más allá que haber confundido en alguna ocasión a Krauze con Fuentes (aceptemos esto sí como un error). Pero Peña ha dicho cualquier cantidad de absurdos inimaginables para una persona con dos dedos de frente.

Revisemos (extractos del libro El Derrumbe Martín Moreno Edit. Random House / Aguilar Subcapítulo “Los dislates del señor Peña):

“Por un lado acerca al gobernador del estado vecino de Lagos de Moreno, y de igual manera al estado…de este estado…al estado de León, donde se ubica León…”

“Al presidente municipal de Boca del Río, a quien agradezco su hospitalidad, y a la presidenta municipal de su ciudad capital de Veracruz…muchas gracias…”

“Y de igual manera quiero saludar a legisladores federales y locales, presidentes municipales. A toda esta gran representación de la sociedad de Chihuahua que se da cita aquí en Okinawa (en realidad era Ojinaga)…”.

“Desde esta plaza, erigida en memoria del Benemérito Juárez, del Benemérito que fuera, justamente, quien en 1969 justamente…ayer se cumplieron 144 años de la erección del estado de Hidalgo…”.

“…En nombre de los Estados Unidos Mexicanos es un honor recibir hoy al presidente de la República Popular de China, Juan Yin…”

“…Que el cien por ciento de los habitantes del estado de Tijuana…”.

Hasta aquí lo publicado en el libro.

*****
El poder enloquece a las mentes débiles.
El poder trastorna a los ignorantes.
El poder obnubila a los soberbios.
No es cuestión de broma. Es un asunto serio. Está de por medio, nada menos, que la viabilidad del país para los próximos años.
¿La salud mental del Presidente de México le está permitiendo tomar decisiones acertadas para el país? Es pregunta.
Porque Peña se va dentro de un año y días. Tan millonario como desprestigiado.
Pero los demás nos quedamos.

TW @_martinmoreno
FB / Martín Moreno

Fuente: 
SINEMBARGOMX

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