Opinión
15/05/2018
ALEJANDRO CALVILLO

El Cartel Chatarra y la Gran Simulación del Sexenio

ALEJANDRO CALVILLO
El Cartel Chatarra y la Gran Simulación del Sexenio Twittear Por Alejandro Calvillo SinEmbargo mayo 15, 2018 12:02am 0 Comentarios SECCIÓN opinión Frente a las elecciones, El Cartel Chatarra busca perpetuarse y perpetuar la Gran Simulación del Sexenio para hacerse transexenal. Foto: Cuartoscuro Con emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes a cuestas, las únicas de su tipo declaradas en el mundo, con una de las mayores incidencias en sobrepeso y obesidad infantil en el orbe, con el primer lugar en muertes por diabetes entre los países con más de 60 millones de habitantes, en México quien ha dictado la política para supuestamente prevenir la obesidad y la diabetes son las grandes corporaciones de la comida chatarra y las bebidas endulzadas. Estas empresas, a través de sus cabilderos y de los cabilderos de las asociaciones en las que se agrupan, varios de estos exfuncionarios y exdirigentes políticos, expertos en las llamadas puertas giratorias, han constituido en la práctica el Cartel Chatarra. Este Cartel no tendría ninguna trascendencia sin la complicidad de funcionarios en muy diversas dependencias, sin su participación en él. El objetivo central del Cartel Chatarra ha sido cooptar las instituciones que tienen que dirigir e implementar las políticas para prevenir la obesidad con el fin de que sus políticas y sus regulaciones, dirigidas a reducir el consumo de sus productos chatarra y sus bebidas endulzadas, no tengan ningún impacto. El resultado ha sido la Gran Simulación del Sexenio, hacer como que se aplican las políticas que se recomiendan internacional y nacionalmente para prevenir la obesidad, sin hacer nada o, incluso, lo contrario. El Cartel de la Chatarra a través de la Gran Simulación del Sexenio ha hecho aparecer que el gobierno mexicano está aplicando las políticas y regulaciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para prevenir la obesidad: etiquetados frontales en los alimentos y bebidas que permitan a los consumidores realizar elecciones saludables, no permitir la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a los niños, prohibir estos productos en las escuelas, entre otras medidas. Sin embargo, todas las regulaciones mencionadas, dirigidas a modificar parte de las condiciones que generan el ambiente obesogénico, fueron diseñadas por la propia industria en contubernio con funcionarios (etiquetado y publicidad a niños) o no se aplicaron simplemente (lineamientos en escuelas), dando paso así a la Gran Simulación. ¿Podemos calcular cuántas enfermedades, cuántas muertes puede significar la Gran Simulación orquestada por el Cartel Chatarra? Imposible, lo que sí sabemos es que la ausencia de estas políticas contribuye a que uno de cada dos niños mexicanos vaya a desarrollar diabetes a lo largo de su vida, a que los consumidores no tengan ni idea si un producto es o no saludable, que ni idea tengan si es alto en azúcar, grasas o sodio, si es recomendable para sus hijos o no. Lo que sí sabemos es que se mantienen las condiciones para que los niños sean persuadidos de forma muy efectiva al consumo de productos no saludables como resultado de una publicidad multimillonaria que se dirige a ellos con todo tipo de estrategias para aprovecharse de su credulidad e inocencia. La Gran Simulación. A lo anterior, se suma la Secretaría de Educación que tiene 8 años sin aplicar los lineamientos para alimentos y bebidas en las escuelas, su gran omisión, desinterés o complicidad, usted puede juzgar. La CNDH ya se manifestó en el sentido de que es una obligación del Estado mantener un ambiente saludable al interior de los planteles educativos, que es un derecho de los niños. Sin embargo, la SEP no cumple. Aunque los lineamientos son obligatorios y sancionables no se cumplen en las escuelas y hasta el momento no se ha aplicado ninguna sanción a ninguna de las más de 200 mil escuelas de educación básica por este motivo. La Gran Simulación. Pero el Cartel no sólo ha dominado la política interna contra la obesidad, al lograr que COFEPRIS estableciera el etiquetado frontal en alimentos y bebidas que la industria diseño y que nadie entiende, además de inducir a un alto consumo de azúcar; que COFEPRIS estableciera una simulación de prohibición de la publicidad de estos productos a niños que no comprende ni los horarios ni los programas que más ven los niños, ni la publicidad en exteriores, ni en puntos de venta, ni en empaques con personajes, promociones y regalos atractivos a los niños. Existe un expediente que exhibe las prácticas de este Cartel Chatarra y la Gran Simulación del Sexenio. Mientras COFEPRIS afirmaba en boletín de prensa que seguía los criterios de la OMS para establecer el etiquetado frontal, hay cartas de ese organismo a la COFEPRIS, y a quien estaba al frente de la Secretaría de Salud, señalando que esos no eran sus criterios, que ese etiquetado no era funcional, que no era entendible. Por otro lado, mientras COFEPRIS asegura que la regulación de la publicidad dirigida a la infancia de alimentos y bebidas no saludables es efectiva, el Instituto Federal de Telecomunicaciones pública sus estudios de audiencias y muestra que los horarios y programas regulados no son los más vistos por los niños. Y otros estudios de los institutos nacionales de salud, de UNICEF y de organizaciones de la sociedad civil demuestran que esa regulación es una gran simulación. Y, por su parte, la Secretaría de Salud, en contubernio con la industria y en contra de todas las recomendaciones internacionales, crea un órgano para evaluar la política contra la obesidad con la participación de la propia industria, excluyendo a los institutos nacionales de salud del país: el Observatorio Mexicano de Enfermedades No Transmisibles. ¿Y que ocurre dentro del OMENT? Obviamente, el etiquetado que diseño la industria no es criticado, la regulación de la publicidad dirigida a la infancia es bien evaluada y sobre las escuelas, no hay que presionar, hay que seguir evaluando. Lo que si se critica en el OMENT es el impuesto a las bebidas azucaradas. ¿Por qué? Porque muestra impactos en consumo y esos disminuye las ventas, afecta a la industria. No vaya a ser que el impuesto se incrementa a 20%, como recomienda la OMS. Tanto en Cataluña como en Filadelfia, el impuesto se aproxima al 20% y las reducciones en consumo llegan alrededor de justamente un 20%. El caso de Filadelfia es ejemplar, los recursos se están dirigiendo a la educación preescolar en los barrios marginados de la ciudad y a los centros comunitarios en estas áreas, dando apoyo a madres solteras y apoyando a los jóvenes a no dejar sus estudios. Pero no se trata solamente de cooptar la política interna contra la obesidad para que no dañe los intereses de la industria, sus ventas y ganancias. El Cartel ha logrado cooptar a la Secretaría de Economía, para que el gobierno mexicano se oponga a las regulaciones que se han establecido o se piensan establecer en otros países para combatir la obesidad y puedan afectar a estas empresas en esas naciones. En el Comité de Barreras al Comercio, de la Organización Mundial de Comercio el gobierno mexicano se ha opuesto al etiquetado propuesto en Perú, al establecido en Ecuador y al de Chile, señalando que son barreras al libre comercio. Esos etiquetados frontales en los productos son entendibles y advierten si el producto es alto en azúcar, grasas y/o sodio. Etiquetados que tienen el respaldo de la propia Organización Mundial de la Salud, respaldo que no tiene el etiquetado mexicano, todo lo contrario. En la práctica, el gobierno mexicano se opone a una regulación apoyada por la OMS en otros países y en México desatiende las recomendaciones de este organismo. Está claro de qué lado está. Frente a las elecciones, El Cartel Chatarra busca perpetuarse y perpetuar la Gran Simulación del Sexenio para hacerse transexenal. Las elecciones son una oportunidad para desmantelarlo e iniciar una política contra la obesidad libre de la interferencia de la industria. Hay que ver de qué lado están los candidatos, de la salud pública o de los intereses de las corporaciones.

Con emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes a cuestas, las únicas de su tipo declaradas en el mundo, con una de las mayores incidencias en sobrepeso y obesidad infantil en el orbe, con el primer lugar en muertes por diabetes entre los países con más de 60 millones de habitantes, en México quien ha dictado la política para supuestamente prevenir la obesidad y la diabetes son las grandes corporaciones de la comida chatarra y las bebidas endulzadas.

Estas empresas, a través de sus cabilderos y de los cabilderos de las asociaciones en las que se agrupan, varios de estos exfuncionarios y exdirigentes políticos, expertos en las llamadas puertas giratorias, han constituido en la práctica el Cartel Chatarra. Este Cartel no tendría ninguna trascendencia sin la complicidad de funcionarios en muy diversas dependencias, sin su participación en él.

El objetivo central del Cartel Chatarra ha sido cooptar las instituciones que tienen que dirigir e implementar las políticas para prevenir la obesidad con el fin de que sus políticas y sus regulaciones, dirigidas a reducir el consumo de sus productos chatarra y sus bebidas endulzadas, no tengan ningún impacto. El resultado ha sido la Gran Simulación del Sexenio, hacer como que se aplican las políticas que se recomiendan internacional y nacionalmente para prevenir la obesidad, sin hacer nada o, incluso, lo contrario.

El Cartel de la Chatarra a través de la Gran Simulación del Sexenio ha hecho aparecer que el gobierno mexicano está aplicando las políticas y regulaciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para prevenir la obesidad: etiquetados frontales en los alimentos y bebidas que permitan a los consumidores realizar elecciones saludables, no permitir la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a los niños, prohibir estos productos en las escuelas, entre otras medidas.

Sin embargo, todas las regulaciones mencionadas, dirigidas a modificar parte de las condiciones que generan el ambiente obesogénico, fueron diseñadas por la propia industria en contubernio con funcionarios (etiquetado y publicidad a niños) o no se aplicaron simplemente (lineamientos en escuelas), dando paso así a la Gran Simulación. ¿Podemos calcular cuántas enfermedades, cuántas muertes puede significar la Gran Simulación orquestada por el Cartel Chatarra? Imposible, lo que sí sabemos es que la ausencia de estas políticas contribuye a que uno de cada dos niños mexicanos vaya a desarrollar diabetes a lo largo de su vida, a que los consumidores no tengan ni idea si un producto es o no saludable, que ni idea tengan si es alto en azúcar, grasas o sodio, si es recomendable para sus hijos o no. Lo que sí sabemos es que se mantienen las condiciones para que los niños sean persuadidos de forma muy efectiva al consumo de productos no saludables como resultado de una publicidad multimillonaria que se dirige a ellos con todo tipo de estrategias para aprovecharse de su credulidad e inocencia. La Gran Simulación.

A lo anterior, se suma la Secretaría de Educación que tiene 8 años sin aplicar los lineamientos para alimentos y bebidas en las escuelas, su gran omisión, desinterés o complicidad, usted puede juzgar. La CNDH ya se manifestó en el sentido de que es una obligación del Estado mantener un ambiente saludable al interior de los planteles educativos, que es un derecho de los niños. Sin embargo, la SEP no cumple. Aunque los lineamientos son obligatorios y sancionables no se cumplen en las escuelas y hasta el momento no se ha aplicado ninguna sanción a ninguna de las más de 200 mil escuelas de educación básica por este motivo. La Gran Simulación.

Pero el Cartel no sólo ha dominado la política interna contra la obesidad, al lograr que COFEPRIS estableciera el etiquetado frontal en alimentos y bebidas que la industria diseño y que nadie entiende, además de inducir a un alto consumo de azúcar; que COFEPRIS estableciera una simulación de prohibición de la publicidad de estos productos a niños que no comprende ni los horarios ni los programas que más ven los niños, ni la publicidad en exteriores, ni en puntos de venta, ni en empaques con personajes, promociones y regalos atractivos a los niños.

Existe un expediente que exhibe las prácticas de este Cartel Chatarra y la Gran Simulación del Sexenio. Mientras COFEPRIS afirmaba en boletín de prensa que seguía los criterios de la OMS para establecer el etiquetado frontal, hay cartas de ese organismo a la COFEPRIS, y a quien estaba al frente de la Secretaría de Salud, señalando que esos no eran sus criterios, que ese etiquetado no era funcional, que no era entendible. Por otro lado, mientras COFEPRIS asegura que la regulación de la publicidad dirigida a la infancia de alimentos y bebidas no saludables es efectiva, el Instituto Federal de Telecomunicaciones pública sus estudios de audiencias y muestra que los horarios y programas regulados no son los más vistos por los niños. Y otros estudios de los institutos nacionales de salud, de UNICEF y de organizaciones de la sociedad civil demuestran que esa regulación es una gran simulación.

Y, por su parte, la Secretaría de Salud, en contubernio con la industria y en contra de todas las recomendaciones internacionales, crea un órgano para evaluar la política contra la obesidad con la participación de la propia industria, excluyendo a los institutos nacionales de salud del país: el Observatorio Mexicano de Enfermedades No Transmisibles. ¿Y que ocurre dentro del OMENT? Obviamente, el etiquetado que diseño la industria no es criticado, la regulación de la publicidad dirigida a la infancia es bien evaluada y sobre las escuelas, no hay que presionar, hay que seguir evaluando. Lo que si se critica en el OMENT es el impuesto a las bebidas azucaradas. ¿Por qué? Porque muestra impactos en consumo y esos disminuye las ventas, afecta a la industria. No vaya a ser que el impuesto se incrementa a 20%, como recomienda la OMS. Tanto en Cataluña como en Filadelfia, el impuesto se aproxima al 20% y las reducciones en consumo llegan alrededor de justamente un 20%. El caso de Filadelfia es ejemplar, los recursos se están dirigiendo a la educación preescolar en los barrios marginados de la ciudad y a los centros comunitarios en estas áreas, dando apoyo a madres solteras y apoyando a los jóvenes a no dejar sus estudios.

Pero no se trata solamente de cooptar la política interna contra la obesidad para que no dañe los intereses de la industria, sus ventas y ganancias. El Cartel ha logrado cooptar a la Secretaría de Economía, para que el gobierno mexicano se oponga a las regulaciones que se han establecido o se piensan establecer en otros países para combatir la obesidad y puedan afectar a estas empresas en esas naciones. En el Comité de Barreras al Comercio, de la Organización Mundial de Comercio el gobierno mexicano se ha opuesto al etiquetado propuesto en Perú, al establecido en Ecuador y al de Chile, señalando que son barreras al libre comercio. Esos etiquetados frontales en los productos son entendibles y advierten si el producto es alto en azúcar, grasas y/o sodio. Etiquetados que tienen el respaldo de la propia Organización Mundial de la Salud, respaldo que no tiene el etiquetado mexicano, todo lo contrario. En la práctica, el gobierno mexicano se opone a una regulación apoyada por la OMS en otros países y en México desatiende las recomendaciones de este organismo. Está claro de qué lado está.

Frente a las elecciones, El Cartel Chatarra busca perpetuarse y perpetuar la Gran Simulación del Sexenio para hacerse transexenal. Las elecciones son una oportunidad para desmantelarlo e iniciar una política contra la obesidad libre de la interferencia de la industria. Hay que ver de qué lado están los candidatos, de la salud pública o de los intereses de las corporaciones.

Fuente: 
SINEMBRAGOMX

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