Mundo
13/11/2017

Temen chilenas giro a la derecha

Santiago, Chile.-A 27 años del fin la dictadura militar en Chile, el país gobernado por la izquierdista Michelle Bachelet despenalizó apenas este año el aborto; sin embargo, las elecciones de este mes podrían tirar la ley.

Hace dos meses, el Tribunal Constitucional dio luz verde a la interrupción del embarazo por tres causales: inviabilidad fetal, riesgo de muerte de la madre o por haber sido producto de una violación.

De esta manera, Chile salió de la reducida lista de países conservadores que aún prohíben el aborto: República Dominicana, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Malta y El Vaticano.

Sin embargo, las chilenas no festejan con bombo y platillo aún, pues temen que un triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales de este 19 de noviembre derive en un retroceso para sus derechos.

Según los sondeos, el ex Presidente Sebastián Piñera, un detractor de esta ley sobre la interrupción del embarazo, tiene el apoyo de 42 por ciento de los chilenos, 20 puntos arriba del oficialismo, con lo que si no consigue de tajo una victoria en la primera vuelta, una segunda es casi seguro que lo lleve de vuelta a despachar desde el Palacio de La Moneda.

Al respecto, tres chilenas contaron a REFORMA su experiencia con el aborto, la importancia de esta legislación para su país y sus preocupaciones sobre un posible regreso de la derecha al Gobierno.

Acusa criminalización

Lo peor es la sensación de clandestinidad, apuntó Claudia Dides.

Sola, sin acompañamiento de familiares o amigos, y con el miedo de ir a prisión por 5 años, como lo establecía la ley en Chile, ella tuvo que abortar debido a una enfermedad del hígado que ponía en riesgo su vida.

"No quería tener un embarazo que pudiera poner en peligro mi vida teniendo ya un hijo", expuso la también directora de Miles Chile, corporación impulsora de la iniciativa del aborto por tres causales.

Dides abortó con sus propios medios: consiguió los medicamentos y se asesoró con redes extranjeras. Pero el miedo de ir a prisión o de morir en el intento no la dejaba vivir en paz.

"Yo creo que este es un país que nos hace sentir a las mujeres que somos criminales, cuando la verdad (el aborto) se toma con mucha responsabilidad.

"La sensación era de total desamparo, de mucho miedo que me pasara algo y que si me pasaba algo a quién iba a recurrir (...) Estaba muerta de susto", reconoció la activista, quien aún con miedo prefirió no dar detalles sobre la fecha de su aborto.

Esta experiencia, sin embargo, fue decisiva para que Dides se dedicara a la lucha por los derechos de las mujeres en su país, y, a través de Miles Chile, exigir una ley que velara por los derechos de las madres.

Aunque ahora que lo ha logrado, teme un retroceso si Piñera vuelve a La Moneda.

"Chile todavía vive una especie de Edad Media, una especie de quema de brujas si pudieran", señaló.

'Lo peor es que te obliguen'

Si en 2011 Andrea Quiroga hubiera podido decidir, ella hubiera preferido abortar que esperar 15 semanas para que su hija muriera en su vientre.

Quiroga tenía 11 semanas de gestación cuando se enteró que tenía un embarazo incompatible con la vida; su bebé no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir debido a un tumor entre su cuello y su cabeza.

Veintiséis semanas después, al día siguiente de su cumpleaños 36, su hija murió y le indujeron el parto.

"Yo hubiera preferido un aborto asistido que haber tenido que esperar a que mi hija se muriera dentro de mí e ir a parir como si fuera un embarazo de término. Me la entregaron muerta y se desangró en mis brazos... No valió la pena el sufrimiento de ambas", señaló Andrea, quien es contadora.

Jamás consideró abortar de manera clandestina por varias razones: no tenía dinero, no encontró un médico que se atreviera a hacerlo y tampoco halló las condiciones de salud básicas que le garantizaran su vida.

"Yo siempre estoy a favor de la vida, pero en una situación tan extrema como esta tiene que haber algo como esta ley que te ayude a decidir.

"Lo peor de todo es que te obliguen a pasar por eso... una ley o un país no debe obligar a una mujer a seguir con embarazos que arriesgan su vida, que no van a buen término", señaló.

Para Andrea, la ley llegó tarde, pero le alegra que finalmente haya llegado para las siguientes generaciones, aunque igual teme por el regreso de Piñera.

"Ojalá que (Piñera) no sea Presidente porque si lo es estoy segura que va a ser lo posible por derogar esta ley, y espero también que toda la gente que está ahí, diputados, senadores, sigan apoyándola, porque esto no es un tema político ni religioso", concluyó.

'Fue la mejor decisión'

Tras buscar todas las alternativas posibles y recorrer al menos 6 consultorios privados en una semana, Alejandra Plascencia llegó a la conclusión de que no le iba a ser posible abortar en Chile, hace casi 5 años.

"Buscamos alternativas que fueran seguras, médicamente controladas, que tuviese la seguridad de que iba a estar en condiciones físicas apropiadas, pero no fue posible en Chile", indicó la también profesora en Filosofía y concejala de la comuna de Ñuñoa, de 39 años de edad.

Se trataba de un embarazo incompatible con la vida, el feto no tenía la parte superior de su cabeza y por tanto era imposible que sobreviviera fuera del útero de su madre, por lo que tuvo que viajar a Cuba para abortar de manera segura y legal.

Hacerlo bajo la clandestinidad era arriesgado y tampoco encontró un médico, pese a que, con mucho esfuerzo, había reunido el dinero para pagarle.

"Yo te puedo decir que fue la mejor decisión que pude haber tomado, yo no me imagino haber llevado adelante todo un embarazo del que finalmente no iba a poder tener un hijo o una hija.

"O sea, todo el cambio físico, la carga emocional... Yo quería ser madre, pero en esas condiciones parir para no tener un hijo en el fondo es muy, muy duro", apuntó.

Plascencia, junto a otras muchas mujeres, presentó su testimonio ante el Tribunal Constitucional con el objetivo de que la ley del aborto por tres causales fuera promulgada.

"Lamentablemente (Piñera) ha dicho públicamente que considera que hay que hacerle modificaciones a la ley, yo no sé en qué términos en concreto, pero sí sé que él ha sido un opositor a que nosotras podamos tener a disposición una ley que realmente considere el drama humano que hemos sufrido", manifestó.

Fuente: 
REFORMA

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