Mundo
17/03/2017

El rey de Marruecos nombra a otro islamista nuevo jefe de Gobierno

Saadedin el Othmani fue ministro de Exteriores y es psiquiatra de formación

La incertidumbre apenas ha durado 48 horas. El miércoles por la noche el rey de Marruecos destituyó como jefe de Gobierno al político más carismático del país, el secretario general del islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), Abdelilá Benkirán. Y este viernes, en Casablanca, Mohamed VI recibió a su sucesor, el también islamista Saadedin el Othmani, de 61 años, quien fuera ministro de exteriores en el Gobierno de Benkirán entre 2012 y 2013. Padre de tres hijos, psiquiatra de formación y licenciado en Teología Islámica, Othmani tiene fama de hombre de consenso, con pocos enemigos en el partido y de perfil discreto. Tanto Benkirán como su partido han aceptado la decisión del rey, quien ha actuado en el marco de los poderes que le otorga la Constitución redactada en 2011, tras la primavera árabe.

Othmani es el presidente del Consejo Nacional del PJD, fue uno de los fundadores del partido en 1996 y fue también su secretario general hasta que Benkirán resultó elegido en 2008. En una entrevista concedida a este diario en 2007 señaló: “[Los islamistas del PJD] somos el equivalente en Marruecos a los demócratas cristianos de Europa que rechazaban al fascismo. (...) Somos una barrera frente a los que sí son extremistas".

Mientras Benkirán es carismático, de verbo rápido y a veces excesivo, su sucesor hace gala de discreción y tiene fama de hombre de consenso. La tarea inmediata de Othmani será la de formar Gobierno en un país que arrastra cinco meses de bloqueo. A pesar de que los poderes centrales del Estado, como la política exterior y la de seguridad, dependen estrechamente del Palacio Real, al margen de quien gane las elecciones, la ausencia de un Gobierno electo desde las legislativas del 7 de octubre, estaba causando graves trastornos en la economía del país.

Mohamed VI había encomendado a Benkirán que formara ese Gobierno. Y le había pedido en varias ocasiones a lo largo de estos últimos cinco meses que acelerase el proceso. Pero desde fuentes próximas al PJD se transmitía el mensaje de que era el propio Palacio quien le ponía palos en la rueda a Benkirán para que no lograse formar Gobierno. Benkirán se negó a aceptar las condiciones que le ofrecía el presidente del RNI (Reunión Nacional de Independientes), el empresario multimillonario, amigo íntimo del rey y ministro de Agricultura, Aziz Ajanuch.

A pesar de que el RNI solo obtuvo el cuarto puesto en las elecciones, con 37 diputados, Ajanuch exigió a Benkirán la exclusión del gobierno del Partido Istiqlal, tercera fuerza, con 46 escaños. Benkirán se opuso en principio, pero después aceptó. Todo parecía listo para el acuerdo, pero entonces Ajanuch solicitó incluir en la alianza de Gobierno al conservador Unión Constitucional y al progresista Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP). Benkirán dijo no.

Ahora, resta por ver qué condiciones aceptará Othmani para formar Gobierno. Y también habrá que observar el papel que asume Benkirán fuera del Ejecutivo y como secretario general del PJD. Entre las críticas más extendidas sobre su fracaso a la hora de conformar Gobierno, la mayoría de los análisis destacan la poca habilidad política que ha mostrado Benkirán, el poco olfato político en un hombre que siempre demostró gran olfato, la mala lectura que ha hecho de unos resultados electorales que le dieron la victoria (125 escaños sobre 395) pero no la mayoría absoluta. No obstante, nadie pone en duda su integridad y honestidad.

La directora del semanario TelQuel, Aïcha Akalay, se preguntaba en la edición de este viernes: “¿Quién sale ganando tras el arbitraje real que ha puesto fin al mandato de Abdelilá Benkirán para formar un segundo Gobierno? Nadie. El Palacio no sale fortalecido, porque una vez más se encuentra en primera línea. Y las voces que se elevan para acusarle de haber hecho todo lo posible para debilitar al PJD se ven ahora reforzadas”. Akalay añadía: “No nos equivoquemos, Benkirán no ganó las últimas elecciones prometiendo la Sharia y el paraíso a los electores, sino porque habló de dignidad y la ha encarnado. Su poder no lo ha ejercido para intimidar a los más débiles que él. Ni para corromper a nadie”.

Puede que el sustituto de Benkirán acepte ahora las condiciones que Benkirán no quiso aceptar. O tal vez ni lleguen a exigirle las mismas demandas. Sea de una forma o de otra, es muy probable que Saadedin el Othmani conseguirá formar Gobierno sin demasiadas dilaciones. El rey no está dispuesto a permitir más retrasos.

 

Fuente: 
EL PAIS

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