Mujeres
13/04/2018

“Es importante que los hombres también tengan a mujeres como modelo a seguir”

La popular creadora sueca habla de cómo su curiosidad la llevó a construir robots sin tener conocimientos de robótica

La popularidad de Simone Giertz (Estocolmo, 1990) se elevó como un cohete hace cinco años cuando encontró la forma de hacer robots de la nada. La inventora sueca comenzó a construir curiosas máquinas autómatas sin tener conocimientos de robótica y con la ayuda del hardware libre. Su idea era construir robots que resolvieran sus problemas diarios, así creó uno que le lavara los dientes, otro que le sirviera el desayuno y uno que le maquillara. Todos fueron un desastre pero los vídeos en YouTube con sus invenciones fueron un éxito. Desde entonces Giertz es conocida como “la reina de los robot de mierda”.

Tras dejar la universidad, Giertz comenzó a explorar sus talentos y a sus manos llegó un kit para principiantes de Arduino, la firma de hardware libre, con el que aprendió un poco sobre electrónica. “Lo primero que hice fue escribir una pequeña pieza de código para hacer encender un foquito y recuerdo que cuando logré encenderlo pensé ‘esto es lo que quiero hacer’. Fue amor al primer destello”, cuenta en entrevista con EL PAÍS, durante su visita a la feria tecnológica Talent Land en México.

La joven vivía entonces en un bote en los canales de Estocolmo y le pareció buena idea mostrar algunos de sus robots en YouTube. El primero fue el casco con un cepillo de dientes. Sus vídeos eran caseros pero se volvieron populares también por el ácido humor con el que contaba cómo construyó cada pieza y la creatividad que ponía en cada uno de ellos. “No fue tanto que sintiera que quería hacer robots, eran más bien ideas sobre cosas que quería construir. Nunca me vi como alguien que estaría interesada en la programación o la robótica. No fue hasta que tuve estas ideas de cosas que quería hacer que me di cuenta cuáles eran las herramientas que tenía que aprender”, explica.

Giertz, ahora convertida en una estrella de YouTube, reconoce que no habría podido echar a andar ni uno de sus robots sin la tecnología libre de licencias. “Estoy con la tecnología libre y no es solo una cosa altruista. Creo que está demostrando que tiene muchos beneficios porque la gente construye cosas usando el software y hardware libre para cosas que no esperaban hacer”, apunta. En inventos como su máquina para cortar vegetales o el robot que sirve sopa puede notarse el uso de piezas de robótica prefabricadas y que le han facilitado el proceso creativo.

El robot favorito de toda su lista es el casco que sirve palomitas de maíz. Tras su éxito en YouTube, Giertz consiguió que el canal Tested la incluyera entre sus inventores y fue allí que junto al diseñador industrial Adam Savage creó este sencillo robot. La youtuber sueca reconoce que su incursión en un tema dominado principalmente por hombres la ha llevado a reflexionar sobre su papel como ejemplo para su audiencia. “Es tan importante para los hombres tener mujeres como modelos a seguir, como lo es para las misma mujeres. La mayoría de mi audiencia son chicos y me doy cuenta de que es porque tienen hijas y colegas mujeres. Si ven a mujeres como ejemplos a seguir, pueden ver a las mujeres que los rodean de un modo diferente también”, apunta.

El presentador estadounidense Stephen Colbert probó en directo el robot que pinta labios creado por Giertz y lo describió como “un episodio sacado de una película de Quentin Tarantino”. El hecho de que sus robots no lleguen a sus objetivos no desanima a su inventora. “Mis robots son mierda porque no trabajan muy bien. Son buenos en ser malos, porque no resuelven el problema para el que fueron hechos”, reconoce Giertz.

Fuente: 
EL PAÍS

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