Mujeres
03/07/2018

El futuro del Partido Demócrata que están escribiendo las mujeres

La sorpresa de Ocasio-Cortez en Nueva York ha hecho visible una movilización sin precedentes de mujeres en la política de EE UU

La última vez que una veinteañera latina del Bronx se hizo tan famosa en todo el mundo seguramente fue Jennifer López. La victoria de Alexandria Ocasio-Cortez, de 28 años, en unas primarias demócratas de Nueva York contra un congresista de la vieja guardia ha sido vista como una revuelta de los votantes, que quieren un partido distinto, más centrado en los problemas sociales. Pero además, Ocasio–Cortez ha hecho visible una tendencia que viene de largo y ha explotado en la era de Donald Trump. Ese cambio lo personifican mujeres, que se están presentando a elecciones en números nunca vistos, y ganando.

Antes de ella, había más nombres. Conviene empezar a familiarizarse con Stacey Abrams, de 44 años, que se presenta a gobernadora de Georgia y sería la primera mujer negra en llegar a ese puesto en Estados Unidos. Silvia García y Verónica Escobar, que pueden ser las primeras latinas que ganen un escaño por Texas. Debbie Murcasel-Powell, nacida en Ecuador, que ganó la nominación para hacerse con un codiciado escaño de Florida. Gina Ortiz-Jones, 37 años, de origen filipino, lesbiana y veterana de Irak, que se impuso en las primarias para luchar en noviembre por el distrito 23 de Texas, el más grande de la frontera.

En California no hay un senador hombre desde hace 26 años, y la última contienda fue entre una mujer negra y otra latina. Esta es la nueva cara del Partido Demócrata. A principios de junio, London Breed, otra mujer joven, de origen humilde y con los pies en el barrio hizo historia al convertirse en la primera alcaldesa negra de San Francisco, la ciudad de la que han salido los dirigentes californianos de la actualidad.

Los datos del Centro para la Política y las Mujeres Americanas (CAWP, de la Universidad de Nueva Jersey), muestran el bajo nivel de representación de las mujeres en las instituciones norteamericanas. Hay 23 en el Senado (el 23% de los 100 escaños), 84 en la Cámara de Representantes (el 19% de los 435 escaños), solo 6 gobernadoras (el 12%), son el 25% de los Legislativos estatales y el 20% de los alcaldes de las 100 mayores ciudades.

En estas elecciones, este centro de estudios lleva contabilizadas hasta ahora 51 candidatas al Senado, de las que siguen en carrera 35 con casi todas las primarias decididas. Para la Cámara de Representantes, se han presentado 468 mujeres en todo el país. De ellas, 311 permanecen en la carrera, 153 de ellas tras haber ganado primarias como Ocasio-Cortez. 231 de ellas son demócratas. El anterior récord de candidaturas de mujeres presentadas estaba en 298, hace seis años.

Vanessa Cárdenas, directora de expansión nacional de la organización Emily’s List, que se dedica a apoyar candidaturas de mujeres demócratas con agenda social desde hace tres décadas, afirma que la tendencia se ha disparado. En 2016, con Hillary Clinton siendo la primera mujer de la historia nominada para presidenta, 920 mujeres contactaron a Emily’s List para decir que querían postularse a un cargo electo. “Desde entonces hasta ahora nos han llamado más de 36.000”. En total, la organización respalda este año 60 candidaturas de mujeres, 30 de ellas para escaños que pueden pasar de republicanos a demócratas en noviembre.

“Es una tendencia definitivamente demócrata”, más que republicana, dice Cárdenas. “Lo que estamos viendo es que nuestras candidatas son personas súper comprometidas con sus comunidades. No es el político tradicional, como abogados que ya estaban antes en política. Estamos viendo activistas, doctoras, mujeres con experiencia en sanidad o en las Fuerzas Armadas”. Esa es otra de las tendencias que han salido a relucir con Ocasio-Cortez. Estas mujeres se presentan en muchos casos por primera vez.

La presidencia de Donald Trump, es un factor de movilización, admite Cárdenas, pero no el principal. “No es Trump por sí mismo, son sus políticas y las consecuencias que están teniendo. Un tema tan descorazonador como la inmigración, los derechos de la mujer, los beneficios de los ricos o los ataques a la sanidad. La mayoría de ellas son personas de clase media trabajadora y ven lo que necesitan sus comunidades”. Esto no es solo de los demócratas. “Lo estamos viendo de los dos lados. Pero lo de Alexandria es un mensaje para los demócratas. Lo que la base quiere son personas que peleen por los valores demócratas con la misma fuerza con la que el otro lado está peleando por sus valores”.

Ocasio-Cortez y los otros cientos de mujeres demócratas están además sentando ejemplos inspiradores después del fracaso de Hillary Clinton. “2016 fue un shock para la mujer en Estados Unidos”, dice Cárdenas. “Fue increíble ver que una mujer como Clinton, con su trayectoria, credenciales y profesionalidad no pudiera romper esa barrera. Fue un shock porque nos dimos cuenta de que no habíamos llegado tan lejos como creíamos y que nuestros derechos básicos siguen estando amenazados”.

El Partido Demócrata que viene es mujer, en su mayoría joven y no blanco. Precisamente los tres grupos de votantes que más crecen en Estados Unidos. Según datos del Voter Participation Center, una organización que promueve la participación de mujeres solteras, minorías y jóvenes, estos tres grupos representan el 80% del crecimiento del electorado en este siglo. Cuando empezó la organización en 2004, esos tres grupos eran el 44,6% del electorado. En 2016 eran el 59,2% y su proyección es que este año sea el 61%. El desafío es conseguir que voten, ya que el 35% de ellos no se registran, especialmente latinos y jóvenes. La campaña de Ocasio-Cortez presume de haberlos sacado a la calle y haber cambiado precisamente eso, quién vota en las primarias.

Ocasio-Cortez, Abrams, Ortiz-Jones o la flamante senadora por California Kamala Harris no son mujeres exóticas. Son mujeres que se parecen a Estados Unidos. Son los hombres blancos mayores y republicanos los que están en retroceso en todas partes menos en Washington. Sin embargo, la tendencia no se traduce automáticamente en escaños. “De hecho, en los últimos años hemos perdido escaños de mujeres”, advierte Cárdenas. “Esto no va a cambiar de la noche a la mañana. Es de largo plazo. No todas van a ganar, pero estamos viendo a más mujeres en política que nunca en la historia y eso va a traer un cambio para décadas”.

Fuente: 
EL PAÍS

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