Economía
20/04/2017

Gigantes de energía financiaron a Trump

Los principales donadores al comité inaugural del presidente Donald Trump, fueron los empresarios del carbón, petróleo y gas, quienes en total aportaron cerca de 7.6 millones de dólares y de éstos, algunos ya han obtenido diversos beneficios.

Las compañías de combustibles fósiles y los multimillonarios de energía fueron los principales contribuyentes al comité inaugural del presidente Donald Trump, ofreciendo apoyo financiero para el político pocos días antes de que tomara posesión.

Los gigantes del carbón, del petróleo y del gas natural aportaron por lo menos 7.6 millones de dólares al comité, según una presentación de más de 500 páginas hecha pública el miércoles por la Comisión Electoral Federal. 

El comité de Trump estableció un nuevo récord de recaudación de fondos de 106.7 millones de dólares, aproximadamente el doble del récord anterior establecido por el ex presidente Barack Obama.

Algunos contribuyentes ya se están beneficiando de las políticas de Trump. Así, Kelcy Warren, CEO del gigante de gasoductos Energy Transfer Partners, dio 250 mil dólares. En su primera semana en el cargo, Trump despejó el camino para el controvertido proyecto Dakota Access de la compañía, entre otros.
¿DEBE FAVORES?

Multimillonarios, empresas y varios dueños de equipos de la NFL donaron una cifra histórica de 107 millones de dólares a la comisión de investidura del actual presidente de Estados Unidos.

El récord alcanzado genera una serie de cuestionamientos sobre qué tanta influencia tendrán dichas donaciones en sus decisiones políticas, tomando en cuenta que, durante su campaña presidencial, Trump aceptó haber donado recursos en apoyo a diversos políticos para más tarde cobrar el favor. "Yo donaba a todos y tiempo después les pedía favores. Nadie se negaba”.

La Comisión Federal Electoral estadounidense difundió este miércoles los registros de contribuciones a la comisión para la toma de protesta de Trump, los cuales muestran que el mandatario —que durante su campaña se expresó en contra de la influencia corruptora de los grandes donantes-, estaba muy dispuesto a aceptar cheques con enormes sumas para dicho evento.

El mayor donante para la inaguración de Trump fue el magnate Sheldon Adelson de los casinos de Las Vegas, quien aportó cinco millones de dólares. Él y su esposa obtuvieron asientos muy bien ubicados para la ceremonia del 20 de enero y acompañaron a Trump y a legisladores a un almuerzo privado en el Capitolio.

Phil Ruffin, otro magnate del juego y amigo cercano del nuevo mandatario, fue uno de varios donantes que aportaron un millón de dólares por persona.

Al menos ocho dueños de equipos de la NFL hicieron grandes donativos para la ceremonia. Siete de ellos, incluido el propietario de los Patriots, Robert Kraft, cuyo equipo ganó el Super Bowl y visitó la Casa Blanca, aportaron un millón de dólares cada uno. El donativo de Kraft fue por conducto de su compañía de responsabilidad limitada.

Entre los planes de Trump está nombrar al propietario de los Jets de Nueva York, Woody Johnson, uno de los que donó un millón de dólares, para que sea el embajador del país ante Gran Bretaña.

Al preguntarle si al presidente le remuerde la conciencia en torno al hecho de que su comisión aceptó tantos fondos corporativos y multimillonarios, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo este miércoles que el financiamiento de la investidura es una "añeja tradición" y que hay "muchas personas que realmente se enorgullecen en ayudarnos a mostrarle al mundo una transición pacífica del poder".

Brendan Fischer, del Centro Legal de Campañas, un grupo sin fines de lucro a favor de la transparencia, refutó:

"Si uno toma literalmente las palabras de Trump de que una vez que los personajes políticos aceptan grandes sumas de dinero por parte de intereses corporativos o intereses especiales quedan endeudados con esos grandes donantes, entonces ciertamente hay razones para cuestionar lo que los donantes a la comisión de investidura de Trump podrían esperar a cambio", puntualizó. 

Fuente: 
EL FINANCIERO

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