Deportes
16/05/2018

Muere Ray Wilson, campeón del mundo en Inglaterra 1966

El lateral izquierdo, con fuerte temperamento y baja estatura, cambió el paradigma de su demarcación en las islas

Mientras los aficionados ingleses debatían en pubs y redes sociales la convocatoria para el Mundial de Gareth Southgate, saltaba la noticia de la muerte de Ray Wilson, leyenda del fútbol inglés y campeón del mundo en Inglaterra 1966. El antiguo defensor, que padecía del mal de Alzheimer, contaba 83 años.

Veloz, implacable y gran profesional, Wilson fue un lateral izquierdo con un largo recorrido en el fútbol inglés. Hombre con fuerte temperamento y baja estatura, cambió el paradigma de su demarcación en las islas. Antes de su irrupción en la élite, los laterales británicos eran en su mayoría altos, toscos y buenos cabeceadores, más parecidos a los centrales. Sin embargo, a partir de su desempeño comenzaron a proliferar los laterales menudos y rápidos, capaces de incorporarse al ataque y de asociarse con sus compañeros.

La madre de Wilson era fan del actor mexicano Ramón Novarro, por lo que decidió poner ese nombre a su hijo. La idea de la progenitora quizás no fue la mejor para un chico criado en un pueblo minero de Derbyshire, en el que un nombre tan exótico se prestaba a la chanza. Por ello, la familia cambió el nombre por el de Ray, más habitual en su contexto vital. El joven Wilson destacó desde que dio sus primeros pasos como aprendiz de futbolista. Pronto fue captado por un ojeador del Hudderfield Town, equipo en el que aterrizó como aprendiz. Entrenaba de día y trabajaba como ferroviario de noche. Una vida bastante alejada del glamur con el que viven los canteranos actuales. Debutó en el primer equipo a los 17 años jugando como centrocampista, posición en la que no resaltaban sus virtudes. Su carrera se vio interrumpida por el servicio militar, que le mantuvo dos años en Egipto. De su experiencia en tierras africanas quedó un tatuaje en el que se podía leer “Egipto nunca más”. Tras su vuelta a casa, fue Bill Shankly quien cambió su carrera al advertir las cualidades del futbolista como lateral izquierdo. Pronto se convirtió en un fijo en las alineaciones de los Terriersy en uno de los mejores zagueros de las islas. A partir de ahí su trayectoria fue imparable y se convirtió en un fijo en la selección inglesa desde 1960. Disputó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966, así como la Eurocopa de Italia 1968. Para la historia quedó su notable actuación en el único título mundial de la escuadra inglesa y su duelo en la final con Helmut Haller.

A nivel de clubes siguió vistiendo la camiseta del Huddersfield Town hasta 1964, cuando fichó por el Everton. Logró su único título a nivel de clubes con los Toffees. Fue la FA Cup de 1966, que logró apenas dos meses antes de coronarse campeón del mundo en el mismo estadio, Wembley. En 1968 sufrió una lesión de rodilla que supuso su despedida de la élite. Intentó recuperar sensaciones en breves etapas en el Oldham Athletic y Bradford City, pero el cuerpo dijo basta.

Colgó las botas a los 36 años y siguió su vida alejado del fútbol. En lugar de dar el salto a los banquillos o convertirse en agente o comentarista, Ray, el anteriormente conocido como Ramon, decidió incorporarse a la funeraria de su suegro, situada en Huddersfield. Ese fue el último empleo del campeón del mundo inglés con perfil más modesto. Un hombre que, a pesar de la enfermedad, nunca perdió la pasión de acudir cada domingo a ver a su equipo.

Ramon “Ray” Wilson, futbolista, nacido Shirebrook, Derbyshire, el 17 de diciembre de 1934; fallecido en Huddersfield, West Yorkshire, el 16 de mayo de 2018.

Fuente: 
EL PAÍS

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