Deportes
13/04/2018

El golfista español políticamente incorrecto que jugó con Trump

El madrileño Gonzalo Fernández Castaño elogia al presidente estadounidense y carga contra los políticos españoles

Donald Trump hace bien en defender sus fronteras. Al Gobierno español le falta mano dura y su presidente, Mariano Rajoy, es un pachorro. Y la bandera catalana independentista es un trapo... Son algunas de las perlas que suelta Gonzalo Fernández Castaño tras acabar su ronda en el Open de España de golf. El madrileño, de 37 años, dice lo que piensa. Sobre lo que sea. A pecho descubierto.

“Me gusta Trump porque por fin hay alguien que lo políticamente correcto se lo pasa por ahí. Es un soplo de aire fresco. Aunque no comulgo con todo lo que dice y las formas no son las mejores”, afirma Gonzalo. “Pero es que estoy harto. No se puede contar un chiste verde porque es machista, o de mariquitas porque es homófobo”. Esa sintonía con Trump nació en febrero de 2014, cuando el madrileño jugó con el empresario en Doral, su campo de golf. “Me dijo que si conocía algún terreno en España para invertir. Luego cuando ganó las elecciones le escribí felicitándole, ¡y me respondió!”.

Gonzalo no deja títere con cabeza. Salió de España “arreando” cuando en 2013 consiguió la tarjeta del PGA, el circuito estadounidense, y se mudó a Miami con su familia (ahora tiene cuatro hijos) al año siguiente. “El Gobierno nos subió los impuestos y la situación era insostenible”, afirma en relación a la empresa que fundó para organizar torneos —cursó Administración y Dirección de Empresas—. En el plano deportivo las cosas no le salieron como había soñado. Tras siete victorias en el circuito europeo, perdió la tarjeta y ahora se desempeña en un circuito secundario, el Web.com, en el que ha conocido “la América profunda, la de verdad”.

Cinco años viviendo en EE UU (este verano ha de renovar visado) le han dado una formación diferente. “Hay muchas cosas que Trump hace bien. Nos ha bajado los impuestos al 20% a las empresas. Y yo veo bien que un presidente quiera defender sus fronteras, a pesar de ser un país fundado por inmigrantes. Como en España. No nos gusta que vengan en pateras o salten la valla. Inmigración sí, pero con control, como con los refugiados. Y con el tema de Corea del Norte, alguien le tiene que parar los pies a ese tarao”.

También desde la distancia opina sobre su país: “A España la veo mucho mejor que hace seis meses. Me encantó ver banderas españolas en los balcones, y ver que el sistema judicial funciona, y que los responsables del conflicto catalán van a pagar por sus atrocidades. Aunque el Gobierno español me da pena. Es descafeinado. Me hubiera gustado más acción y mano dura. Son un poco maricomplejines. Yo soy votante del PP, pero el problema es que no hay relevo a Rajoy, que no es un mal político, pero esa pachorra gallega es un poco desesperante. Ha de irse”.

En su casa de Miami, Gonzalo tiene una estelada puesta encima del felpudo. La compró por Amazon. “Los mejores 20 dólares que me he gastado”, dice; “el día que esa bandera sea legal, la lavo y la respeto. Por ahora es un trapo. Que haya quien piense que Cataluña es una nación me parece perfecto, pero que respeten la ley”.

El último dardo va para el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro: “El golf necesita una ley de mecenazgo con patrocinios libres de impuestos, pero con el buitre del señor Montoro es imposible. Ninguno de los grandes golfistas españoles tiene un patrocinador español. Debe de estar mal visto...”.

Gonzalo no pasó el corte en el Open de España. El lunes regresará a Miami, pisará su felpudo, y verá a Trump en la tele. Y seguirá opinando, claro. “Para eso está la libertad de expresión”, zanja; “¿por qué puede hablar Javier Bardem y yo no? España está en un momento crítico en el que hay que alzar la voz”.

Jon Rahm es quinto en el Open de España con -9, a cuatro golpes del líder, el irlandés Paul Dunne. Al vasco le acompañaron este viernes su madre, Ángela, y su abuela paterna, Miren, que pudieron verle empezar con un eagle en el hoyo 1 y luego con un gran juego de tee a green, pero también muchos putts fallados "no creo que haya un jugador que haya dado tan bien de tee a green, pero si no metes los putts...". Y una bola al agua en el hoyo 12 que hizo que el público redoblara sus ánimos. Pero Rahm mandó entonces callar a la gente, quizás agobiado por el marcaje de una multitud que le sigue a cada paso (este viernes acudieron más de 8.300 personas, y se esperan muchas más el fin de semana). “El Centro Nacional no está preparado para tanta gente”, dijo; “es increíble no haber dado un bolazo a alguien con lo cerca que están”. Rahm fue de nuevo la gran atracción, y acabó la jornada firmando autógrafos y haciéndose fotos con los seguidores durante más de una hora.

Incluso en los últimos hoyos su partido, el que disputaba con Rafa Cabrera Bello y Andrew Johnston, recibió un aviso por juego lento y tuvieron que acabar "corriendo".

Fuente: 
EL PAÍS

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