Cultura
12/02/2018

Revista de la Universidad de México; 'estaba un poquito secuestrada'

Guadalupe Nettel, nueva directora de la publicación, asegura que encontró una revista costosa, mal distribuida y en manos de un pequeño grupo

CIUDAD DE MÉXICO.- Apoltronada, en manos de un pequeño grupo, costosa y con una distribución deficiente que llenó las bodegas de ejemplares atrasados, así encontró la escritora Guadalupe Nettel (Ciudad de México, 1973) la Revista de la Universidad de México en septiembre del año pasado, cuando llegó a la dirección de la publicación cultural más longeva del país y sustituyó al también escritor Ignacio Solares, quien se mantuvo al frente del medio universitario durante 13 años.

"Si observas los índices de los años anteriores se ve que había colaboradores muy asiduos y que se repetían, estaba un poquito secuestrada, un poquito...”, suaviza Nettel en entrevista. La escritora ha querido marcar distancia de su antecesor, casi 30 años mayor que ella; dice que la idea ha sido inyectar frescura a la publicación: “las cosas se estaban manejando con criterios diferentes a los míos y supongo que también a los de Jorge Volpi, entonces hubo que rediseñarla y rejuvenecerla, sobre todo rejuvenecerla”.

La revista ha cambiado de cara: se volvió más pequeña, “ahora cabe en las mochilas de los estudiantes”; sustituyó el “costoso” papel couché por bond, aunque se imprime a cuatro tintas; adquirió un carácter temático y dejó atrás la preponderancia literaria; relevó a casi el 50% de su personal y ha comenzado a convocar nuevas plumas, tanto nacionales como extranjeras; también estrenó un nuevo consejo editorial internacional conformado por autores como Martín Caparrós, Jorge Herralde o Enrique Vila-Matas.

"Era una revista medio anquilosada, que estaba repitiéndose porque inevitablemente le pasa eso a las publicaciones después de cierto tiempo, no digo que lo hicieran mal, pero era una revista que ya estaba demasiado aplatanada, apoltronada, a la que era necesario inyectarle un poco de vigor, de novedad, tratar de que se parezca a otras revistas que se están haciendo en países como Argentina, Chile e invitar a más colaboradores, no solamente a un grupo de toda la vida”, señala Nettel.

Como su antecesor, Nettel ha llegado a un paraíso editorial con el que soñaría cualquier director de una publicación periódica: hacer 12 números al año de la Revista de la Universidad de México cuesta a los mexicanos más de ocho millones 654 mil pesos, de acuerdo con datos entregados a Excélsior por la UNAM, a través de una solicitud de información pública. Con ese presupuesto asignado, la editora tiene mensualmente para cada número de la publicación un presupuesto de 721 mil 180 pesos.

Considerando que mes con mes la revista tiene un tiraje de cuatro mil ejemplares, cada impreso cuesta al menos 180 pesos, cifra muy por arriba de los 50 pesos que tiene como precio de portada. “Es una enorme oportunidad tener tanta libertad, tenemos la enorme ventaja de tener un presupuesto asignado que permite tener un diseño bonito, pagar bien a los colaboradores, incluso organizar talleres, que es lo que queremos hacer, es realmente un privilegio, un honor gigante”, dice Nettel.

LA ERA SOLARES

Ignacio Solares llegó a la dirección de la Revista de la Universidad de México en 2004 y ahí se quedó 13 años. Cuando Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM ofreció a Nettel la dirección de la revista, el balance era que se había convertido exclusivamente en una publicación literaria. Solares había dirigido 157 números de la revista y una vez tomada la decisión de sustituirlo, la nueva dirección decidió nombrarle director emérito. Ese rango, sin embargo, le duró poco: apenas los cuatro números de transición hacia la nueva época de la revista.

Con Solares al frente, evalúa Nettel, la revista “era bastante costosa, había otros criterios” y también otra manera de gastar el presupuesto asignado. Durante 2016, por ejemplo, realizar el trabajo de edición y diseño de la publicación costó dos millones 670 mil pesos. La razón, explica la nueva directora, es que ese trabajo era encargado por Solares a un taller externo, “toda la parte de corrección de estilo y de formación de textos se hacía fuera”. 

El trabajo se hace ahora en la misma revista, “eso redujo mucho los costos”, casi en una tercera parte, calcula Nettel. Otro despilfarro de la administración de Solares era el envío, a través de mensajería, que se hacía a diestra y siniestra de la revista: por ese concepto, entre enero de 2016 y agosto de 2017, se gastaron 710 mil 836 pesos. “Se enviaba a mucha gente que no sabíamos quién era, ahí redujimos mucho y mandamos una carta diciendo que si te gustaba la revista debías suscribirte porque no podíamos seguirla mandando”, cuenta.

El caos imperaba también en la distribución para su venta, antes “se distribuía de una manera bastante burocrática” a través de Educal. Mes con mes se llevaba a una oficina central y de ahí salía a la red de librerías y a las tiendas Sanborns, pero regularmente llegaba cuando el mes estaba por terminar. Nettel decidió ella misma asumir la distribución de la revista, dice que se sigue llevando a Educal y Sanborns pero también a El Péndulo, Gandhi, FCE (a donde también llegaba en la era Solares), la Cineteca e incluso el Palacio de Bellas Artes, a donde, dice, no llegaba.

¿MÁS VENTAS?

Nettel afirma que desde que llegó a la Revista de la Universidad de México, la publicación se vende más. Del primer número de la nueva época, dedicado al tema de  Identidad, dice, se agotó un primer tiraje por lo que se decidió volver a imprimir otros cuatro mil ejemplares y no llegar con las manos vacías a la presentación que se hizo en la FIL de Guadalajara, el año pasado. También el número dedicado a Revoluciones, sostiene, está por agotarse.

La revista, sin embargo, padece el mismo problema que otras publicaciones de carácter público: la falta de ventas. En el último año de la era de Solares al frente de la revista, hubo meses en los que no se vendió un solo ejemplar de la publicación en establecimientos como las librerías Rosario Castellanos u Octavio Paz del FCE, de acuerdo con el reporte de ventas entregado por la máxima casa de estudios.

De manera sostenida, entre enero de 2016 y abril de 2017, la revista sólo vendió 20 ejemplares en Librerías Gandhi y hubo meses como enero de 2016 en que sólo vendió 12 ejemplares en Educal o 14 en noviembre del mismo año, en el mismo establecimiento. En la era Nettel los números son similares: de acuerdo con la actualización de ventas entregadas por su oficina, El Péndulo Perisur apenas vendió 10 ejemplares del número dedicado a Identidad y la librería Alfonso Reyes sólo cinco.

Donde la revista registro más ventas a partir de la llegada de Nettel fue en las tiendas Sanborns: el número Identidad (828) vendió 490 ejemplares; Revoluciones(829) vendió 295 y Extinción (830), un total de 536 revistas. Las suscripciones por el contrario se han mantenido sin alteración desde enero de 2016 cuando aún estaba Solares, variando entre 128 y 160 ejemplares vendidos.

Fuente: 
Excélsior

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