Cultura
13/11/2017

La fotografía de Koudelka muestra en México el otro gran muro que divide el mundo

El festival CEME DOC presenta en la Ciudad de México un documental que sigue los pasos del fotógrafo checo en su recorrido por la valla que separa Israel de Palestina

Todos los muros comparten una misma función: separar. Sirven como división entre países, en ocasiones entre religiones o etnias y en otros casos entre la riqueza y la pobreza. Aíslan, rompen relaciones personales y fisuran sociedades. Barreras impenetrables que acaban formando parte del paisaje. "En Israel puedes vivir a 15 kilómetros del muro y no haberlo visto nunca. Se trata de una realidad a la que, desde pequeño, te insisten en que no mires”, cuenta el director israelí Gilad Baram.

Este joven cineasta ha agarrado una cámara y ha acompañado al fotógrafo checo Josef Koudelka en su recorrido por el muro que separa Israel de Palestina. Un viaje por una cicatriz de más de 700 kilómetros que todavía sangra. Desde allí, retrata la frontera de hormigón a través del documental Koudelka: shooting Holy Land (Koudelka disparando en Tierra Santa) en el que muestra el proceso creativo del reportero que inmortalizó la Primavera de Praga, que tuvo que dejar su país y que acabó convertido en un nómada con una cámara de fotos.

"Evidentemente estoy en contra de los muros. Pero este es brutalmente espectacular", dice con ironía Koudelka en el documental. Se adentra en territorio en conflicto, en zona militar, para retratar el hormigón y la valla coronada con alambre de espino erigida por Israel frente a Cisjordania.

“El impacto que sobre la gente genera un muro es parecido en todas partes. Bloquean tu estilo de vida, el paso para ver a tu familia o ir al trabajo. Las razones para construirlo suelen ser diferentes, aunque todos ellos son usados por las autoridades para separar y controlar. México experimenta una situación parecida en sus fronteras. No solo en la norte con Estados Unidos, sino también en la sur con Centroamérica”, señala el director.

Baram presenta por primera vez en México, Koudelka: shooting holy land. Lo hará en la cuarta edición de CEME DOC, un festival de cine documental que reúne desde este martes y hasta el próximo 21 de noviembre en la Ciudad de México 14 largometrajes que hablan de migraciones, exilio y fronteras.

"Se trata de cine, no para verlo, sino para pensarlo", asegura el director artístico de CEME DOC, Jorge Moreno, en la presentación. Un certamen que busca derribar muros en un país, cercado por uno en su frontera norte y transformado en refugio, a lo largo de la historia, por numerosos exiliados.

Largometrajes que retratan la migración como una tragedia pero también como un encuentro, que se adentran en la construcción de la identidad en tierra extranjera (El futuro perfecto o Home, el país de la ilusión) y que se acercan a “la guerra, desde la ruina, los drones y los niños que juegan entre las bombas (300 miles y Find Fix Finish)”, cuenta Moreno. 14 documentales que han pasado por festivales como Locarno, Berlín o Rotterdam y que han sido seleccionadas entre los más de 740 que se presentaron en esta edición.

El sincretismo que genera la llegada de un japonés a territorio indígena en Oaxaca (México) sirve de argumento para Takeda. La ópera prima del mexicano Yaasib Vázquez servirá para inaugurar CEME DOC y dar pie a un coloquio entre la periodista Carmen Aristegui y el director del documental este martes en el Centro Cultural de España en México.

Bajo el hashtag #CineVsFronteras, este certamen -organizado por el Centro de migraciones y exilios de la UNED- retrata a los que huyen y también a los que llegan. Viaja hasta el exilio y se adentra en algunos conflictos armados. Un cine, en definitiva, que “trata de tender puentes en medio de fronteras y enlazar pueblos de diferentes latitudes con las mismas problemáticas”, sostiene Moreno.

 

Fuente: 
EL PAIS

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