Cultura
11/06/2018

José Carreño emprende una amplia reestructura de la octogenaria FCE

Para generar un funcionamiento 'más moderno y eficaz', dice, el comunicólogo reestructuró la editorial octogenaria

CIUDAD DE MÉXICO.- En aras de un funcionamiento “más moderno y eficaz”, el comunicólogo y abogado José Carreño Carlón (1942) emprendió una amplia reestructura interna de la editorial octogenaria Fondo de Cultura Económica (FCE), que dirige desde el 15 de enero de 2013.

Al Fondo le hacía falta una sacudida muy amable, muy amigable”, comenta en entrevista con Excélsior el editor que fusionó gerencias, amplió coordinaciones y “suprimió pocas plazas” en un proceso que le llevó varios meses.

El sello ya tiene más de 80 años y, si no se actualiza conforme a las nuevas realidades, a las nuevas concepciones administrativas y de gestión, a las nuevas exigencias que tiene como organismo descentralizado del gobierno federal, pues se estanca y muere”, advierte.

El académico y exdiplomático sinaloense unió en una sola, por ejemplo, las gerencias Editorial y de Producción, que en los comienzos del FCE, fundado en 1934 por Daniel Cosío Villegas, integraban una misma dependencia pero fueron separadas en los 80 de la pasada centuria, explica.

Estas dos grandes áreas siempre estuvieron unidas. La pareja histórica, legendaria, de Arnaldo Orfila como director general y Ali Chumacero como gerente de Producción, que así se llamaba, pero incluía la Editorial, demuestra que funcionaba muy bien.

A finales de los 80 se dividen Editorial y Producción con efectos que quizá en un momento dado fueron buenos; pero que con el tiempo acumularon descoordinaciones, algunas rivalidades de todo tipo, y acabamos reconciliando y uniendo otra vez estas dos áreas”, detalla.

Está convencido de que fue bueno integrar esta gerencia, que ahora coordina Juan Carlos Rodríguez, porque se liberaron recursos al suprimir cinco plazas. “Se fortalecieron la gestión y los tramos de control, que eran muy amplios, y se logró que fueran más efectivos”.

El licenciado en Derecho por la UNAM también unió las funciones de comunicación, relaciones públicas y mercadotecnia. “Como se trata de una institución que no se propone una comunicación social tradicional, que dé cuenta de las actividades del titular, sino es una editorial que produce, vende y promueve, le pusimos más énfasis a la comunicación mercadológica.

Creamos una coordinación de Mercadotecnia con lo que había de Comunicación Social y sólo dejamos una pequeña área de prensa para cubrir todos los programas y eventos del FCE, no sólo a los directivos”, agrega.

Se puso además, añade el periodista, un énfasis más administrativo en el área Comercial. “Debemos procurar que los libreros tengan mentalidad de editores para que valoren las novedades y las reimpresiones. Su operación es más de compra-venta con criterios editoriales sólidos. Se ha logrado recuperar la eficacia en todas las librerías.

De hecho, vamos a poder entregar para la siguiente gestión inventarios muy fidedignos de las existencias que dejaremos en almacén y en librerías, con un sistema muy expedito de control para reposiciones y pérdidas”, indica.

El maestro en Derecho Público Internacional por la Universidad de Leiden destaca que también se hizo “un esfuerzo muy importante” en pro de la coordinación y el trabajo colegiado. “Es difícil, pero se ha logrado bastante. Ahora los gerentes de todas las filiales del FCE eligen títulos y tirajes. Estas decisiones no pueden estar centralizadas en una institución moderna, por más geniales que sean sus directores”.

INQUIETUD LABORAL

Carreño Carlón admite que estos cambios generaron cierta incertidumbre en los trabajadores del sello paraestatal, tanto sindicalizados (unos 300) como de confianza o mandos medios (unos 200).

Sí hubo un primer impulso normal de resistencia hasta ver claro. Las fusiones, sobre todo, provocaron desconcierto, pues había que emparejar condiciones de trabajo. Pero fue un tramo bastante corto de inquietud”, narra.

Por ejemplo”, prosigue, “había editores en Editorial y editores en Producción. Ahí teníamos problemas. Era una forma rebasada, anticuada, de trabajar. En las editoriales modernas, grandes, el editor se encarga de su autor o de su libro desde que llega como original hasta que lo está promoviendo en librerías.

Es decir, lo revisa, hace sugerencias al autor, lo edita, lo corrige, suprime, pone, y después cuida los procesos de producción. Aquí el editor sólo tenía el trato con el autor y se lo daba a Producción para que ahí se editara y corrigiera. Estaban fragmentadas las funciones y las unimos”, señala.

El doctor en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra, España, subraya que hay más fluidez con el nuevo esquema. “El clima mejoró al ver que se trabajaba mejor. Eran dos áreas que tenían malestares recíprocos desde que se dividieron. Esperamos que esto tome su curso”.

FUTUROS CAMBIOS

Quien fue director de Comunicación Social de la Presidencia de la República durante el gobierno de Carlos Salinas resalta que los cambios son importantes y que se debe tener “ojos frescos” para verlos.

Yo tuve la fortuna de venir de fuera y ver las ventanas de oportunidad que tenía el FCE para avanzar en su cometido, cuáles eran las zonas que deberían tener algún ajuste o correctivo y cuáles había que actualizar. Los cambios son fundamentales, como los que seguramente vendrán con el próximo gobierno”, indica.

El funcionario acepta que una de las principales reformas que puede enfrentar el FCE es que ya no dependa de la Secretaría de Educación Pública, como hasta ahora, y sea incorporado a la recién creada Secretaría de Cultura federal.

El FCE nació en el sector educativo, para la educación superior, y se ha integrado a todos sus niveles, educación media y media superior, además de la parte infantil. Digamos que nació, se desarrolló y se ha arraigado en el sector educativo.

Yo creo que el sello no es una entidad que sólo sea divulgador de cultura, sino también promotor de creación de conocimiento científico y difusor de éste. Estos contenidos rebasan las funciones de una Secretaría de Cultura. Claro que este criterio puede modificarse”, afirma.

Con un presupuesto anual de unos 550 millones de pesos, tanto por ingresos propios como por recursos fiscales, Carreño trabaja estos últimos meses del sexenio para dejarle opciones a la siguiente gestión.

Hemos sido cautos este año a la hora de comprar derechos de autor, para lo que estimamos un buen piso por si lo quieren usar. Por ejemplo, ya tenemos contratadas las Obras Completas de Juan José Arreola, de la brasileña Clarice Lispector toda su obra literaria, y la ensayística del cubano Alejo Carpentier”, narra.

Y adelanta que quieren proponer un mecanismo a la Secretaría de Hacienda que asegure la dotación de los recursos fiscales del FCE, que, entre otras cosas, “permita tener una fuerte presencia internacional y planear a largo plazo”.

El promotor cultural cierra esta administración con 16 nuevas librerías del Fondo en el país, lo que hace un total de 36.

Fuente: 
EXCELSIOR

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