Cultura
17/03/2017

Drama migrante

El artista chino Ai Weiwei vuelve a reflexionar sobre el drama de los refugiados con su mayor instalación hasta la fecha, La ley del viaje

 

PRAGA.- El artista y disidente chino Ai Weiwei vuelve a reflexionar sobre el drama de los refugiados con su mayor instalación hasta la fecha, La ley del viaje, inaugurada ayer en Praga, cuya pieza principal es una gigantesca balsa de 70 metros y 258 figuras inflables.

Weiwei dijo ayer a los medios que “no hay una crisis de refugiados, es una crisis humana... y en la forma de gestionar esta crisis hemos perdido nuestros valores más básicos”.

Instalada en la sala principal del Trade Fair Palace, lugar para el que el artista ha creado la obra, en la balsa hay figuras humanas de goma para simbolizar el periplo incierto de los que huyen de la guerra y el hambre.

En el suelo aparecen algunas figuras con flotador, otras de medio cuerpo y de otras sólo sobresale la cabeza, que representan la impotencia de los migrantes ante un mar que se los traga.

Weiwei hizo un llamamiento de responsabilidad a Occidente, para “volver a examinar el sentido de los Derechos Humanos y la dignidad humana, y hasta cuándo puede un país sobrevivir ignorando al resto”.

“El problema de los refugiados es global, un problema político a varios niveles, y no va a desaparecer”, dijo, a la vez que constató que “la situación está empeorando”.

La instalación incluye además mensajes en varios idiomas, entre ellos uno que señala: “El hombre en éxtasis y el hombre ahogándose: Ambos levantan sus brazos”.

El artista consideró que “es normal que la gente tenga miedo a que sus vidas se vean alteradas ante un extranjero o alguien que viene de lugares menos familiares y ha sido dibujado como un peligroso”, reflexionó sobre el rechazo a los refugiados.

“Pero desde un ángulo humanitario, si vemos que alguien es víctima o busca de forma desesperada un lugar de paz, y no lo aceptamos, el verdadero desafío, la verdadera crisis, no está en ellos, sino en los que los ignoran”, denunció.

El museo describe la exposición que se puede ver hasta enero de 2018 como una “declaración épica sobre la condición humana: la expresión de empatía y preocupación moral de un artista frente a una destrucción y muerte continua”.

Ai Weiwei debutó en Praga el año pasado con su obra Cabezas del Zodiaco, que representaban 12 cabezas de animales del zodiaco chino, con mantas térmicas doradas para protestar por el sufrimiento de los refugiados en su camino a Europa.

El artista y activista denunció en el pasado la corrupción y se involucró en la lucha por las libertades en China, donde fue detenido por las autoridades en 2011 y pasó 81 días encarcelado mientras era investigado por un presunto delito de fraude fiscal.

Fuente: 
EXCELSIOR

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