Joe y Jill Biden saludan este miércoles tras emitir su voto anticipado desde Delaware. En vídeo, el voto anticipado en Texas da esperanza a Biden.JONATHAN ERNST (REUTERS)

Faltan solo seis días para el fin del ciclo electoral estadounidense que culmina con las votaciones del 3 de noviembre. Con la pandemia desbocada en el país, la batalla por la presidencia en Estados Unidos parece destinada a romper récords, y no siempre positivos: es el proceso electoral en el que más dinero se ha gastado en la historia estadounidense, ha dado pie a uno de los nombramientos más rápidos a la Suprema Corte en la historia moderna y se está desarrollando en medio de los mayores récords diarios de infecciones de coronavirus. Estos comicios además pueden ser los que tengan la mayor participación anticipada en más de un siglo. La mitad de los electores de 2016, unos 71 millones de personas, ya han votado a una semana de las elecciones de este año. El candidato demócrata, Joe Biden, ha votado este miércoles junto a su esposa, Jill, de forma anticipada desde Delaware.

Con menos de un 3% de votantes indecisos, las campañas han intentado este martes impulsar el apoyo a sus partidos con eventos en todo el país. Trump celebró tres actos masivos a los que no ha renunciado por la pandemia. La esposa y la hija del presidente también estuvieron activas en la campaña. La primera dama Melania Trump centró su primer mitin en solitario del año en hablar sobre el coronavirus. Criticó a los demócratas por supuestamente politizar la crisis sanitaria y pidió más respeto en el ambiente político para dar un ejemplo a los niños.

Los demócratas, que tienen una forma diferente de hacer campaña en medio de la crisis del coronavirus, con audiencias muy reducidas, le apuestan en la recta final a feudos republicanos. Joe Biden hizo dos paradas en Georgia, un Estado tradicionalmente republicano, pero donde la alta movilización de los afroamericanos les hace soñar con la posibilidad de cambiarle de color. Además, esta semana, el exvicepresidente tiene previsto viajar a Iowa, mientras que su ‘número dos’, Kamala Harris, estará el viernes en Texas, dos Estados que suelen apoyar a los republicanos y donde Trump ganó cómodamente en 2016. Sin embargo, el territorio se ha vuelto competitivo y ya han votado más del 80% del sufragio total de la elección presidencial anterior. La participación juvenil también va al alza. Solo en Texas se registra una asistencia de jóvenes seis veces más alta que las últimas presidenciales.

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