Las instituciones bancarias destinaron 117 mil 488 millones de pesos entre enero y julio para reservas preventivas contra riesgos crediticios, lo que implicó un crecimiento anual de 40 por ciento, con lo que se preparan para un inminente repunte en el incumplimiento de pagos.

Este fue su mayor crecimiento desde la crisis financiera de 2008, y en monto fue el más elevado desde que hay registros disponibles, a partir del 2000, de acuerdo con los datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

El incremento en las reservas se explica por la expectativa de una mayor morosidad en los siguientes meses, luego de que se reactive el pago de los créditos que están en los programas de diferimiento, que se pusieron en marcha a finales de marzo para mitigar el impacto de los efectos de la pandemia.

El incremento en las provisiones para reservas tuvo un impacto en las utilidades de los bancos, que cayeron 35.6 por ciento anual en el periodo de referencia, y esta es la mayor contracción por lo menos desde el 2001. Sumaron 64 mil 523 millones de pesos, el monto más bajo desde 2011.

También afectó la caída en los ingresos por intereses, de 6.8 por ciento anual, en términos reales, que sumaron 540 mil millones de pesos.

La CNBV detalló en su reporte mensual que el crédito total vigente aumentó apenas 0.9 por ciento anual. La cartera de crédito empresarial aumentó 3.7 por ciento, con un avance de 5.7 por ciento en las grandes empresas, mientras que en las micro, pequeñas y medianas empresas se contrajo 6.8 por ciento.

También se observaron descensos en el crédito al consumo, con 8.9 por ciento, donde el crédito otorgado a través de tarjetas de crédito cayó 10.9 por ciento anual, mientras que en los créditos personales la contracción fue de 17.5 por ciento.

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