Un votante en cuarentena acude a un colegio electoral en Seúl para depositar su voto en las legislativas el 15 de abril de 2020.JEON HEON-KYUN / EFE

Con mascarilla, abundantes precauciones y una alta participación, Corea del Sur, uno de los países más elogiados por su gestión de la Covid-19, ha celebrado este miércoles sus elecciones legislativas en la fecha prevista pese a la pandemia. Un gesto de normalidad que otros países se han visto obligados a aplazar y que demuestra que Seúl ha conseguido -con todas las cautelas posibles- domar el virus, al menos de momento. Algo que ha dado un espaldarazo al Partido Demócrata del presidente Moon Jae-in: las encuestas a pie de urna le conceden la mayoría absoluta parlamentaria.

La celebración de los comicios contaba con el respaldo de la mayor parte de la población: un 72% estaba a favor de celebrarlas, frente a un 21% partidario de haberlas aplazado. La participación electoral ha sido del 66,2%, la más alta en 28 años, según los datos de la Comisión Nacional Electoral.

Según los sondeos a pie de urna de la televisión pública surcoreana KBS, el Partido Demócrata obtendrá entre 155 y 157 escaños, de un total de 300 en la Asamblea Nacional unicameral, mientras que la oposición del Partido del Futuro Unido (UFP) y su socio Partido de la Corea Futura deben conformarse con un margen entre los 107 y los 130 asientos. Otra encuesta de la cadena MBC adjudica a la formación en el Gobierno entre 153 y 170 escaños; a UFP y su aliado, entre 116 y 133.

Los 14.330 colegios electorales cerraron a las seis de la tarde (once de la mañana hora peninsular española) al público en general, tras 12 horas abiertos. Antes de que se inaugurara la jornada, todos ellos habían sido sometidos a un estricto proceso de desinfección. Para poder acceder, cualquier elector debía llevar puesta una mascarilla y aceptar que se le tomara la temperatura. En el caso de que alguno superase los 37,5 grados, se le llevaba a una cabina especial, que se desinfectaba inmediatamente después.

Para depositar su sufragio en la urna, los votantes debían desinfectarse las manos con alcohol en gel y protegérselas con guantes de plástico. También, mantener la distancia de seguridad de un metro en la cola. Las 13.000 personas que estaban bajo cuarentena pero que no presentaban síntomas y hubieran solicitado votar, podrían hacerlo después de las seis de la tarde, en un horario habilitado especialmente para ellos. Tras depositar su papeleta, tenían una hora para regresar a su domicilio. Mediante el voto por correo, también pudieron ejercer su derecho al sufragio algunos enfermos de la Covid-19 ingresados en hospitales. “Es un motivo de gran orgullo para nosotros el celebrar elecciones como estaba planeado a pesar de la Covid-19, e incluso garantizar el derecho de voto de los pacientes confirmados o de aquellos que se encuentran bajo cuarentena”, explicaba el primer ministro, Chung Sye-kyun.

Estas elecciones deciden los escaños de la Asamblea Nacional unicameral. Pero, sobre todo, se interpretan como un referéndum de mitad de mandato sobre la popularidad del presidente surcoreano, el progresista Moon Jae-in, y sus políticas de apertura hacia Corea del Norte; un aumento del salario mínimo; y una política fiscal menos rígida para facilitar la creación de empleo. Y parece, si los resultados confirman las encuestas a pie de urna, que Moon ha ganado la consulta con creces. Tras un año pasado anodino, que pasó factura a su popularidad -en enero estaba en el 41%, según Gallup, muy lejos de los niveles superiores al 70% de su primer año de gestión-, su manejo de la crisis del coronavirus le daba una aprobación del 59% este abril, según esa firma encuestadora.

El Partido Democrático de Moon aspiraba a hacerse con 147 escaños. En la oposición, el conservador Partido del Futuro Unido llamaba a sus votantes a movilizarse para lograr un resultado que permita controlar en el Legislativo al partido en el Gobierno.

En parte, parece que ha sido precisamente el sentimiento de emergencia creado por la pandemia lo que ha empujado a los ciudadanos a salir a votar. “Dado que el país atraviesa dificultades debido a la Covid-19, siento que es mi deber ir a votar”, afirmaba en un colegio electoral de Seúl un elector de 49 años apellidado Lee y citado por la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

Este miércoles, Corea del Sur, que en febrero llegó a ser el segundo país del mundo en número de infecciones por coronavirus, informó por tercer día consecutivo de menos de treinta nuevos casos confirmados. Desde que comenzó la pandemia ha detectado 10.591 casos, de los que 225 han fallecido.

Pruebas y tecnología
La estrategia de Seúl contra el virus se ha centrado en realizar un gran número de pruebas entre la población y el uso de tecnología para trazar los contactos de las personas infectadas. Estos contactos quedan bajo cuarentena: actualmente 50.000 personas se encuentran bajo confinamiento. Pese a la tendencia positiva, las autoridades sanitarias surcoreanas habían llamado a no bajar la guardia y a tener especial cuidado en esta jornada electoral.

Los comicios se celebraban en “un periodo muy difícil, en un momento en el que las campañas de distanciamiento social están en marcha, y en medio de una contracción en la actividad económica”, admitía el martes el presidente de la Comisión Electoral, Kwon Soon-il.

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