Los recortes en las tasas de interés deberán continuar en México para contribuir a la recuperación de la economía, siempre y cuando las expectativas de inflación sean estables, recomendó este miércoles el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Se prevé que el crecimiento se recupere a 1 por ciento en 2020 conforme se normalicen las condiciones, lo que incluye la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la reciente distensión de la política monetaria”, afirmó Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo.

En 2019, el Banco de México (Banxico) aplicó cuatro recortes a la tasa de interés, que pasó de 8.25 a 7.25 por ciento.

El reporte de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) estimó que en 2019 la actividad económica de México se estancó en 0 por ciento, esto debido a las políticas económicas y la desaceleración de la producción manufacturera en el mundo y EU.

Para el 2020, el pronóstico del Fondo es un repunte de 1 por ciento y un avance de 1.6 por ciento en 2021, un ajuste a la baja de 0.3 puntos porcentuales sobre lo estimado en octubre.

Werner señala que la política fiscal de México debe procurar la relación de la deuda con el Producto Interno Bruto (PIB) en una trayectoria descendente, dando prioridad al aumento de los ingresos, la mejora de la eficiencia del gasto y el mejoramiento del marco fiscal.

El PIB per cápita de América Latina y el Caribe disminuyó 0.6 por ciento por año en promedio entre el 2014 y 2019, un marcado contraste con el aumento medio anual de 2 por ciento entre 2000 y 2013 por el auge de las materias primas, esto debido a factores estructurales y cíclicos, señaló el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

“En lo estructural, el crecimiento potencial sigue restringido por la escasez de inversión, el lento aumento de la productividad, un clima poco propicio para los negocios y la baja calidad de la infraestructura y la educación”, escribió Werner en el blog del organismo

Sobre los motivos cíclicos, citó el limitado crecimiento por el bajo nivel del crecimiento mundial y de los precios de las materias primas, la fuerte incertidumbre sobre políticas económicas, el rebalanceo económico en algunas economías, y la tensión social en otras.

La región podrá tomar un impulso este año y en 2021 por una reactivación gradual del crecimiento mundial y de los precios de las materias primas, el apoyo en la política monetaria, menor incertidumbre sobre las políticas económicas, y una recuperación paulatina de las economías estresadas. Sin embargo, también hay importantes riesgos a la baja.

Los externos se han moderado con una baja sincronizada de las tasas de interés por parte de los bancos centrales y con la firma de la primera fase del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, pero los riesgos nacionales y regionales se han agudizado.

“Las tensiones sociales podrían extenderse a otros países en la región, mientras que la incertidumbre acerca de las políticas económicas podría aumentar aún más debido al aumento de las tensiones sociales y las desviaciones de las políticas económicas”, indicó Werner.

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